Constanzo se mudó a México en 1983 y allí captó a sus primeros discípulos. Convencido de que la magia negra le aportaba inmunidad con la policía, comenzó una rápida carrera en el narcotráfico. Para lograr los favores del demonio, Constanzo y sus discípulos realizaron numerosos asesinatos rituales. Incluso se cree que por años se alimentaron de carne humana.
En 1989, la secta secuestró y asesinó a un estudiante norteamericano. Tras una larga búsqueda, la policía mexicana dio con el rancho donde se ocultaban y arrestó a varios miembros del grupo. Su líder logró huir pero fue localizado por las autoridades unos meses más tarde, momento en el cual pidió a uno de sus acólitos que le disparara para no ser aprendido con vida.

