"Yo lo que quiero es vivir con tranquilidad y estar sano", confesó Stadnik, que fue operado a finales de junio tras hallársele un tumor cerebral responsable de su incesante crecimiento.El ucraniano, que hace un par de años medía 2 metros y 53 centímetros y que figuraba en el libro Guiness, ahora teme medir su altura, el principal problema de su vida, según dice, aunque admite que comenzó a golpearse la cabeza con las ramas de los arboles con las que no se daba antes.
Tras haberse negado a renovar su récord, requisito obligatorio de Guiness, para lo cual tenía que volver a medirse, Stadnik perdió su liderazgo entre los gigantes del mundo.
