Revista Humor

Hombre Rotos - Clark Carrados [Libros]

Por Jarol19
Hombre Rotos - Clark Carrados Hombre Rotos - Clark Carrados [Libros]
FRAGMENTO DEL LIBRO
El hombre era alto, delgado, casi esquelético. En sus ojos hundidos había un par de pupilas oscuras, que, sin embargo, parecían animadas por un extraño fuego interior. Cuando le abordó en el Dickie’s, las perspectivas de Rudy Tunstall eran más bien negras.Todo el capital de Tunstall en aquellos momentos consistía en dos dólares y veinte centavos. Debía un mes de alquiler de su departamento, le habían cortado el teléfono por falta de pago y, si no ocurría un milagro, una semana más tarde le cortarían la luz y el agua.—Usted es Tunstall, Rudolph —dijo el hombre alto y delgado.—Así me llamo —admitió el interpelado, volviéndose hacia su izquierda—. Pero no tengo el honor de conocerle, señor...—Maffovich, Iván Maffovich. ¿Me permite invitarle a una copa, señor Tunstall?—De mil amores —rió el joven—. Pero le advierto que si viene a proponerme un negocio...Maffovich no le hacía caso.—¡Tabernero! Sírvanos dos de lo mejor que tenga —pidió, con voz de hombre acostumbrado a mandar.—Al momento, señor —contestó el dueño de Dickie’s.Llegaron las copas. Tunstall alzó la suya.—Por el anfitrión —brindó.—Gracias —dijo Maffovich. Pero no tocó su copa, ignorándola, como si no la tuviera en el mostrador ante sí—. Poseo informes de que, en los momentos actuales, su situación no es precisamente muy boyante, señor Tunstall.—A decir verdad, es catastrófica. Pero tengo veintinueve años y una salud de hierro. Saldré adelante, aunque tenga que emplearme como barrendero municipal.—No llegará a tanto. Yo le propongo un buen empleo: noventa semanales y todos los gastos de alojamiento y comida pagados.Tunstall frunció el coño.—El alojamiento y la comida suponen hoy día un buen pico —dijo—. Pero trescientos sesenta mensuales, no son como para echar las campanas al vuelo.Maffovich sonrió.—¿Prefiere que al mes que viene le eche el casero por falta de pago? —preguntó.Tunstall se encogió de hombros.—Si lo miramos así... Pero antes me gustaría saber de qué se trata, señor Maffovich —alegó.—Nada más justo. Inofensivos experimentos psíquicos, no hipnóticos, bajo la dirección del profesor doctor Joshua Wack, del cual tengo el honor de ser su secretario. Tales experimentos durarán entre seis meses y un año y, repito, serán totalmente inofensivos. Vivirá en una casa grande, bien alojado, con un extenso parque para poder pasear y distraerse y, salvo los momentos en que sea requerido por el profesor, el resto de su tiempo le quedará totalmente libre.Maffovich hizo una corta pausa.—Debo añadir —prosiguió— que la índole del experimento exige que en cualquier momento del día o de la noche esté a disposición del profesor para contestar a sus preguntas. Por tanto y durante todo el tiempo que permanezca en la residencia, no podrá abandonarla bajo ningún concepto. Si está un año, al terminar podrá disponer de más de cuatro mil dólares, una bonita suma para emprender una nueva vida.—Me lo pinta usted de tal modo que no tengo otro remedio que aceptar —dijo Tunstall—. ¿Asegura que no habrá riesgos físicos ni mentales, señor Maffovich? Continua..
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