Revista En Femenino

Hoy no tengo ganas de ser mamá

Por Coachingparamamas

El día en que simplemente no puedes más

Hay días en los que te despiertas y algo no encaja. No es que estés enferma, no es que haya pasado algo grave, pero sientes un peso en el pecho que no te deja respirar bien. Miras la luz que entra por la ventana y, en lugar de darte energía, te recuerda que tienes que levantarte, vestirte, sonreír y… ser mamá.

Y hoy, simplemente, no tienes ganas.

No es que no los ames. Los amas con una intensidad que a veces te asusta. No es que no quieras estar con ellos. Quieres. Pero hoy tu batería está en rojo, tu mente está en modo avión y tu cuerpo te pide, a gritos, que alguien más se haga cargo aunque sea por unas horas.

Si estás leyendo esto con los ojos llorosos, con la culpa apretándote el pecho y pensando que eres una mala madre por sentir esto, déjame decirte algo antes de que sigas: No estás sola. Y no, no eres una mala madre.

Por qué nos sentimos así (y por qué está bien)

La maternidad nos vende una imagen muy bonita: esa mamá radiante que siempre tiene paciencia, que convierte las tareas domésticas en juegos divertidos, que nunca pierde los estribos y que disfruta cada segundo con sus hijos.

Pero la realidad es otra. La realidad es que la maternidad también tiene días grises. Días en los que el ruido te aturde, las preguntas te agotan y la responsabilidad constante te aplasta. Días en los que miras a tus hijos y, en lugar de sentir ternura, sientes que no puedes más.

Y eso no te convierte en una mala madre. Te convierte en una persona.

Somos seres humanos, no robots programados para dar amor infinito las 24 horas del día, los 365 días del año. Tenemos límites, tenemos emociones, tenemos días malos. Y sentir que hoy no puedes más no significa que no los ames. Significa que estás agotada, que necesitas descanso, que necesitas espacio, que necesitas ser cuidada tú también.

Señales de que hoy es uno de esos días

A veces no nos damos cuenta de que estamos en modo supervivencia hasta que ya es demasiado tarde. Pero hay señales que nos avisan:

  • Te levantas cansada, aunque hayas dormido bien.
  • El ruido te irrita. Los juguetes, las voces, incluso la televisión te parecen insoportables.
  • No tienes paciencia para nada. Te enfadas por tonterías, gritas más de lo que quisieras y luego te sientes fatal.
  • No tienes ideas. No sabes qué hacer con ellos, no se te ocurre ningún juego, ninguna actividad. Todo te parece un esfuerzo enorme.
  • Te aíslas. Buscas excusas para meterte en el baño solo para estar cinco minutos en silencio.
  • Sientes culpa constante. Te sientes mal por no estar «presente» como quisieras, por no disfrutar como «deberías».
  • Lloras sin motivo aparente. O te dan ganas de hacerlo.

Si te identificas con varias de estas señales, no estás fallando. Estás en uno de esos días. Y está bien.

Qué hacer cuando no tienes ganas (Modo supervivencia activado)

Lo primero que necesitas hacer es quitarte la culpa de encima. Sí, hoy no vas a ser la mamá de Instagram. Hoy vas a ser la mamá que puede ser: la que sobrevive, la que hace lo mínimo indispensable, la que se perdona.

Aquí tienes algunas estrategias para esos días:

1. Baja el listón al mínimo

Hoy no toca hacer manualidades, ni cocinar platos elaborados, ni organizar juegos educativos. Hoy toca sobrevivir. Si ven dibujos animados tres horas seguidas, que los vean. Si comen pasta con tomate tres días seguidos, que coman pasta. Si el salón está hecho un desastre, que lo esté. Mañana será otro día.

2. Pide ayuda (aunque no quieras)

Llama a tu pareja, a una abuela, a una amiga, a quien sea. Diles: «Hoy no puedo más, ¿puedes venir un rato?» o «¿Puedes quedarte con los niños una hora?». No tienes que explicar nada más. No tienes que justificarlo. Solo pide ayuda.

3. Date permiso para descansar

Si los niños están seguros y entretenidos (aunque sea con la tele), túmbate. Cierra los ojos. Respira. No tienes que ser productiva hoy. No tienes que aprovechar el tiempo. Hoy toca descansar.

4. Sal de casa (aunque sea un rato)

A veces el cambio de aire lo es todo. Sal a dar una vuelta sola, aunque sea 15 minutos. Ve a por pan, camina por la calle, respira aire fresco. Cuando vuelvas, quizás sientas que puedes respirar mejor.

5. Habla con alguien

No te quedes callada con esto. Llama a una amiga, escribe en un grupo de madres, habla con tu pareja. Di en voz alta: «Hoy no tengo ganas de ser mamá». Verás cómo otras te responden: «Yo también». Y eso, solo eso, ya te va a aliviar.

Lo que NO debes hacer (Por favor, lee esto)

Hay cosas que, por favor, no hagas hoy:

  • No te culpes. La culpa no te va a dar más energía. Solo te va a hundir más.
  • No te compares con otras madres. Lo que ves en redes sociales no es la realidad. Todas tenemos días así.
  • No intentes ser perfecta. Hoy no es el día. Hoy toca ser humana.
  • No te digas que eres una mala madre. No lo eres. Estás agotada. Son cosas muy diferentes.
  • No te quedes callada. Si necesitas ayuda, pídela. Si necesitas llorar, llora. Si necesitas descansar, descansa.

Mañana será otro día (Y quizás mañana sí puedas)

Esto es lo más importante que quiero que te lleves: esto es temporal.

Hoy no tienes ganas. Hoy estás agotada. Hoy necesitas descansar. Pero mañana será otro día. Y quizás mañana te levantes con un poco más de energía. Quizás mañana puedas jugar con ellos, reír con ellos, disfrutar con ellos.

Y si mañana tampoco puedes, también está bien. La maternidad no es una línea recta. Es una montaña rusa de días buenos y días malos, de momentos de ternura infinita y momentos de agotamiento absoluto.

Lo importante no es ser perfecta todos los días. Lo importante es estar ahí, aunque sea a trompicones. Lo importante es amarlos, aunque algunos días ese amor se exprese con un «Mamá necesita cinco minutos de silencio, por favor».

Un abrazo para ti

Si has llegado hasta aquí, quiero que sepas algo: te veo.

Veo que hoy estás cansada. Veo que te sientes culpable. Veo que quieres hacerlo mejor pero no puedes más. Y quiero decirte que lo estás haciendo bien. Que tus hijos no necesitan una mamá perfecta. Necesitan una mamá real. Una mamá que a veces está agotada, que a veces no tiene ganas, pero que los ama con todo su corazón.

Así que hoy, date permiso. Date permiso para no poder más. Date permiso para descansar. Date permiso para ser humana.

Y mañana, cuando te levantes, quizás las cosas se vean un poco diferentes. Y si no, también está bien. Porque la maternidad es esto: un día gris tras otro, salpicado de momentos de luz que lo hacen todo valer la pena.

¿Te sientes así hoy? ¿Tienes un día gris? No estás sola. Déjanos un comentario, cuéntanos cómo te sientes. A veces, solo escribirlo ya ayuda. Y recuerda: mañana será otro día. Y tú, aunque hoy no puedas, lo estás haciendo increíble.

La entrada Hoy no tengo ganas de ser mamá se publicó primero en Coaching para Mamás.

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