He optado por hacer los huevos al estilo "poché". De esta manera quedan redonditos y fáciles de manejar pero continúan estando tiernecitos y teniendo una yema líquida la mar de vistosa al romper los huevos. Los hemos comido este domingo en casa acompañados de unas patatas panaderas y tras la comida los platos han quedado blancos y relucientes, casi no ha hecho falta meterlos en el friegaplatos. También pueden quedar muy bien con unas patatas horneadas a la naranja.Entre las dos posibles, elegí esta receta porque suponía un reto desde el punto de vista técnico, ya que envolver los huevos en bechamel y empanarlos sin romperlos ha tenido su miga. Aún así, a pesar de que algunos quedaron un poco agrietados por fuera, han salido a la primera, por lo que me he quedado bastante contenta con esta receta.
Ingredientes (para 4 huevos)
- 4 huevos
- 1 cucharada sopera de harina
- 125 ml de leche
- Sal y pimienta
- Nuez moscada
- Aceite de oliva
- Pan rallado y un huevo para empanar los huevos

En un cazo llevamos agua a ebullición y, cuando rompa a hervir, introducimos los huevos envueltos. Los dejamos con el agua hirviendo durante 4 minutos y después los sacamos. Dejamos que se enfríen un poco antes de quitarles el envoltorio. Para hacer la bechamel, llenamos el culo de una sartén pequeña de aceite (sólo el culo) y lo calentamos sin que llegue a hervir. Cuando esté calentito bajamos el fuego y añadimos la harina. La removemos con unas varillas o con una cuchara de palo hasta ligarla al aceite. Cuando la pasta empiece a borbotear la dejamos así un minuto para que se "tueste" y después añadimos la leche. Seguimos removiendo, siempre con el fuego bajo. Salpimetamos la bechamel y le damos un toque a nuestro gusto de nuez moscada. Una vez se halla mezclado bien el harina con la leche subimos un poco el fuego y la retiramos cuando empiece a hervir. La idea es que se quede espesita pero lo suficientemente líquida como para que podamos mojar los huevos en ella. Si vemos que se está quedando demasiado espesa, añadimos más leche.Con la bechamel caliente, vamos introduciendo con cuidado los huevos en la sartén; ayúdate de un par de cucharas. Una vez estén envueltos, los colocamos en un plato y los dejamos reposar en el frigorífico para que la bechamel se cuaje.

Antes de comer, empananamos los huevos. Para ello los pasamos por huevo batido y después por pan rallado, siempre con cuidado para que no se desmonten. Yo lo hice como pude ayudándome de un par de cucharas. Después los freímos en aceite muy caliente, de tal forma que se frían rápidamente y no dé tiempo a que se cuaje la yema del huevo. Los sacamos, los escurrimos un poco, ¡y listos para emplatar!
