LA PROLIFERACIÓN DE noticias sobre la inteligencia artificial (IA) ha coincidido con una vivencia personal, irrelevante tal vez, dada la magnitud de esta tecnología, pero ilustrativa. Un ejemplo esclarecedor, por menor que pueda parecer, para entender a qué nos enfrentamos, más allá de las graves amenazas globales en forma de riesgos para la humanidad: máquinas fuera de control, brechas de seguridad, ciberataques realizados por agentes de IA, filtración de datos personales, magnates sin escrúpulos, disputa de gigantes tecnológicos, regulación insuficiente, utilización militar, falta de independencia y autonomía, afectación al empleo, dudas éticas… Entretanto, mientras el mundo empieza a adquirir una creciente consciencia de los peligros del desarrollo de la IA, he aquí un caso en primera persona. Una visita al Museo Cerralbo de Madrid me dio material de sobra para poder escribir una entrada en el blog sobre la fascinante historia de este tesoro artístico. Con las anotaciones que hice durante la visita —a cargo de una voluntaria cultural de CEATE— y con la documentación complementaria obtenida en la web del Ministerio de Cultura, además de alguna otra publicación, me puse manos a la obra hasta conseguir el resultado deseado. No he llegado a saberlo todo de Enrique de Aguilera […]
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