Según quedó claro en la reunión del domingo, la idea del G7 no es la de aumentar la carga impositiva general para las multinacionales, aclarando que una posición de este tipo generaría un proceso de aceleración inflacionaria en todo el globo. La intención de los estados más desarrollados, con el apoyo del FMI y la OCDE, es la de unificar tasas tributarias a nivel internacional, para evitar proceso de evasión impositiva y regulación mundial similar en todos los mercados donde operan las corporaciones; sin que esto implique un efecto cascada sobre los precios. Se buscaría evitar el efecto BEPS -del inglés «Base Erosion and Profit Shifting» (erosión de la base imponible y traslado de beneficios)- que es el término que designa en el idioma contable y fiscal universal, las estrategias de planificación fiscal utilizadas por las empresas multinacionales para aprovecharse de las discrepancias, lagunas e inconsistencias de los sistemas fiscales nacionales y trasladar sus beneficios a países de escasa o nula tributación, donde las entidades apenas ejercen alguna actividad económica y eludir de esta forma el pago del impuesto sobre las sociedades. La iniciativa BEPS viene siendo reclamada por la OCDE desde 2013, para combatir la elusión fiscal a nivel internacional. En teoría, si el impuesto se aplica de manera constante, universal y con liquidación donde se generó el rendimiento y no en las casas centrales, se evitarán movimientos financieros internacionales vinculados con la evasión tributaria y el lavado de dinero a partir de privilegiar mercados con menor presión impositiva. Sería, según la OCDE, el paso siguiente a haber solucionado el problema de la doble tributación mundial, derivado de la internacionalización de la economía a partir de la década del 90 y que, según el organismo dependiente de las Naciones Unidas, fue una de las causas de la crisis financiera del 2008.
Martín Guzmán marcó ayer posición en una de las reuniones virtuales preparatorias, y desde Buenos Aires aseguró que “hoy cobrar impuestos a las corporaciones multinacionales es una necesidad” y planteó que la tasa impositiva a nivel global para esas empresas debería ser del 25%, y no del 15%. “La pandemia profundizó las desigualdades y las asimetrías entre los países avanzados y el resto, y la necesidad de resolver el problema de la elusión impositiva de las multinacionales es aún mayor”, señaló Guzmán, al disertar por videoconferencia en el panel “¿Cómo lograr un impuesto global que sea justo para el mundo?”, organizado por el G24 y la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional (ICRICT).
“Hoy cobrar impuestos a las corporaciones multinacionales es una necesidad”, dijo, y agregó que “la tasa mínima corporativa global del 15% es demasiado baja. Hay un riesgo sustancial de que termine siendo de hecho la tasa máxima. Desde Argentina consideramos que una tasa del 21% sería mejor, una del 25%, aún mejor”. “Hay una oportunidad para lograr algo histórico, este es el momento. Este año, contamos con un G20 que sin duda abordará cuestiones que importan. Esto es algo positivo, pensamos que el hecho de que se esté discutiendo es un paso en la dirección correcta”, indicó en su presentación.
Y continuó: “En los últimos 40 años hemos visto problemas crecientes cuando se trata de reglas globales para la economía laboral o internacional; problemas también para resolver la crisis macroeconómicas y de la deuda y estamos viendo un daño significativo al planeta en términos de la sostenibilidad medioambiental”.
El ministro justificó el 25% en la baja perspectiva de recaudación. “Existe un riesgo sustancial de que los países en desarrollo obtengan muy bajos ingresos, necesitamos luchar contra los grupos de presión, el mundo necesita moverse más rápido y adoptar principios más fuertes a fin de adoptar algo mejor que el 15%”, alertó, y sostuvo que “necesitamos reformas para abordar las transformaciones para alcanzar los objetivos del desarrollo económico y social”.
