
Abrazo entre los dedosrestos de océano,urdidos de sal y mareas,donde el amanecery el ocaso se vislumbra,a través de los reflejosde estrellas. Mi vida...el mar,Entonces... ¿cómo no pude sentirque llegabas?¿Cómo no pude percibirtus suaves pasos?,¿cómo pude estar ajenoa la caricia de tus gélidosdedos al pasarlos por mi nuca?¿Y tu beso?Tu lánguido beso,que en su misma vida,atrapabas muerte.Enredado en tu lengua
pude casi palpar,
el ruido alsecarse mis venaserizadas de sal...Pude sentír como mi corazónparaba latidocoralizando el tierno músculo,trocándose en caracola,aferrando mi alma en su infinita espiral.Y no hubo sonido,tan sólo brisa,no existieron palabras,tan sólo ecos..
de cantos de gaviota.Pude ver en tu miradaamor,...y en tu boca...tu aliento de muerte,me arrastró hastacaer sobre el suelo yermo de proa...Vencido...
...Caí....y ni los primerosrayos albores,consiguieron apartarde mi......tu mirada.
En memoria de un buen amigo, que ha fallecido en medio del mar...trabajando.Un beso Enrique, siempre te conservaré en mi corazón.Y a ti mi preciosa amiga Bea...tan sólo decirte que no hay palabras para mitigar tanto dolor. Pero sí el consuelo de haber vivido un amor en plenitud. Un beso.
