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Al contario de lo que se piensa, la ira podría tener un efecto beneficioso para nuestra salud, al menos para determinadas personas. Según un trabajo que se publica en «Psychological Science», son las circunstancias que rodean a un ataque de ira, más que éste en sí mismo, las que parecen ser malas para la salud.
«Muchos de nosotros creemos ingenuamente que el enfado es malo para la salud,
