
¿Puede un antihéroe salvarse de sí mismo en GOTHAM? JASON TODD YEAR ONE es la confesión que nadie quiso escuchar
JASON TODD YEAR ONE suena como el título de una cinta perdida de Scorsese: un chico de la calle, una ciudad sin alma, un hombre disfrazado que decide adoptarlo, y una espiral de violencia, traición y redención en la que todos perdemos algo. Pero esto no es cine. Es cómic. Y no cualquier cómic: es el más humano y desgarrador que ha parido DC Comics en los últimos tiempos, si Jeff Lemire y Dustin Nguyen cumplen su promesa. Sí, Jason ha vuelto. Y esta vez no para pedir perdón, sino para contarnos todo lo que calló durante años. Prepárense.
Cuando escuché el anuncio de esta miniserie, lo primero que pensé fue: ya era hora. Porque si alguien merecía su propio “Year One”, ese era Jason Todd, el chico que robaba neumáticos del Batmóvil y terminó con una bala en la cabeza y el corazón roto. Que nadie se equivoque: esto no es solo una precuela más, ni un ejercicio de nostalgia para lectores de treinta y pico con trauma de Joker. Es una oportunidad. Un ajuste de cuentas. Una confesión con sangre seca en las manos.
«No todos los héroes mueren como mártires. Algunos regresan con sed de justicia«
Origen de las fotos: Jason Todd tendrá su propio Year One en DC Comics, ¡y los fans no pueden esperar más!
El Robin que nadie pidió, el antihéroe que nadie olvida
Hay algo profundamente shakesperiano en la historia de Jason Todd. Apareció por accidente, fue mal recibido, murió joven y volvió con la rabia de mil infiernos. En sus inicios, era poco más que una copia en negativo de Dick Grayson. Un calco de circo, literal, porque en su primera encarnación también venía con mallas, padres trapecistas y tragedia heredada. DC Comics lo empujó al escenario como si nadie fuera a notarlo, como si el carisma de Grayson se pudiese replicar como las hamburguesas congeladas del supermercado.
Pero el público sí notó. Y no perdonó. Porque Jason, con su arrogancia precoz y su necesidad de validación constante, no caía bien. Lo querían fuera. Tanto así que en 1988, en un gesto que hoy parecería salido de un capítulo de Black Mirror, los fans votaron para matarlo. Llamaban por teléfono, como quien elige al ganador de un concurso de canto, y decidían el destino de un adolescente ficticio apaleado por el Joker. Por 72 votos. Setenta y dos. Jason murió… por poco. Pero murió.
Y esa muerte fue una bomba emocional en la psiquis de Batman.
La muerte que rompió al Caballero Oscuro
Los cómics pueden contar muchas cosas. Pero pocas veces logran algo más profundo: cambiar al lector, al personaje y al mundo que los contiene. La muerte de Jason Todd hizo todo eso. El Batman posterior a “Una muerte en la familia” ya no era el mismo. Bruce Wayne cargó con el peso de no haber salvado al chico que él mismo arrastró a la oscuridad. Se volvió más frío, más violento, más solitario. Gotham se volvió más gris. El Joker, más intocable. Y los fans… bueno, algunos se arrepintieron.
Pero también ocurrió lo inesperado. Jason volvió. Porque en el universo de DC, nadie muere del todo si hay un Pozo de Lázaro cerca o un guionista con ganas de jaleo. Su regreso fue tan simbólico como brutal: adoptó la identidad de Red Hood, el alias original del Joker. Ironías que matan, ¿no? Volvió como un vengador sin código, un Robin sin brújula. Disparaba, torturaba, decidía quién vivía y quién moría. Ya no era un héroe, pero tampoco un villano. Era algo peor: era alguien con razón.
«¿Qué harías si tu padre no te vengara? Jason eligió no perdonar»
Un origen reescrito con furia
Ahora, con JASON TODD YEAR ONE, DC se atreve a mirar de nuevo a ese chico de los neumáticos robados. Esta vez con cariño, con respeto, con una honestidad brutal que solo Jeff Lemire puede ofrecer y Dustin Nguyen puede ilustrar con su trazo casi fantasmagórico. Olvídense del circo y los calcos: aquí tenemos a un pibe callejero, con mirada torva y respuestas afiladas, que se cruza con un millonario disfrazado de murciélago. Y ahí empieza el desastre. Y tal vez, también, algo parecido al amor.
Porque aunque muchos lo olviden, esta historia es, en el fondo, una tragedia griega con toques de western urbano. Bruce Wayne intenta “salvar” a Jason, convertirlo en algo que no es, forzarlo a encajar en un molde hecho para otro. El chico se rebela, desobedece, se estrella. Y el mentor, incapaz de entenderlo, lo deja caer. No se trata solo de errores tácticos o malos entendidos. Se trata de orgullo, de expectativas, de un corazón roto entre dos generaciones que no saben cómo hablarse.
«No todos los Robins quieren volar. Algunos solo quieren dejar de caer«
¿Puede el pasado contarse sin mentiras?
Lo más fascinante de esta nueva miniserie es que, por fin, Jason contará su versión de los hechos. No desde el filtro de Batman, ni de Nightwing, ni de Alfred. Jason. Con su lengua afilada, su memoria fragmentada y su necesidad desesperada de ser escuchado. ¿Qué vio en Gotham aquel chico de la calle? ¿Por qué decidió seguir a un tipo vestido de murciélago? ¿Qué clase de amor es ese que se basa en el entrenamiento, la disciplina y la culpa?
En los adelantos, se menciona a un nuevo villano vendado, un espectro del pasado. Me intriga. Porque los villanos en este tipo de historias no son solo amenazas físicas, sino reflejos del alma. ¿Será un enemigo real o un eco de lo que Jason teme convertirse? ¿Batman podrá “salvar” al chico, o esta vez aprenderá que no todos necesitan ser salvados?
El dilema es tan viejo como la literatura: ¿podemos ser diferentes a lo que nos hicieron? Jason es el hijo pródigo, sí, pero también el cordero sacrificado. Su vuelta, su historia, es también la de todos los que alguna vez se sintieron traicionados por sus referentes.
El antihéroe que se convirtió en leyenda
A estas alturas, Jason Todd ya no necesita justificar su existencia. Ha pasado por todo: muerto, resucitado, traicionado, odiado, amado. Ha sido Robin, Red Hood, Nightwing impostor y, en los mejores días, simplemente Jason. Y eso, en el universo de los cómics, donde las etiquetas lo son todo, es un logro. Porque lo que lo hace especial no es su origen, sino lo que ha sobrevivido.
Esta miniserie llega para cerrar un círculo. Para darle a Jason la voz que nunca tuvo, la humanidad que siempre mereció. Y para recordarles a los lectores —a esos mismos que votaron su muerte por teléfono— que cada historia merece contarse desde todos los ángulos. Hasta las más incómodas.
“La verdad espera. Solo la mentira tiene prisa.” (Proverbio tradicional)
“Jason Todd Year One es más que una historia de origen. Es un grito de justicia”
“Robin ya no es un niño maravilla. Es un hombre con cicatrices que aprendió a pelear”
“DC Comics le da a Jason lo que nunca tuvo en vida. Un lugar propio”
Y ahora que Jason está de vuelta… ¿qué dirá Batman al respecto? ¿Seguirá viéndolo como un error, o entenderá, por fin, que algunos hijos necesitan ser amados con fuego? La respuesta, como siempre, no está en la cueva ni en el traje. Está en la herida. Y Jason, créanme, tiene muchas.