Revista Deportes

Juan José Trujillo, Torero.

Por Malaka

 

Sirva este vídeo como aplauso a un hombre que ha encontrado en el mundo del toro, su vida. Un malagueño, del barrio de Huelin, que desde niño soñó con la gloria del toreo y que en la Escuela Taurina de la ciudad, comandada entonces por Manolo Ortíz, comenzó a dibujar los primeros trazos de lo que años más tarde sería su propia vida.

Trujillo ha tenido que “torear por bajo” muchas situaciones, rematar con “valientes verónicas” a quienes vieron en él a un juguete roto. Se ha crecido en el castigo y se ha demostrado, sobre todo a sí mismo, que es Torero. Torero de oro enfundado en un brillo de plata. Recogiendo el aplauso de la afición, y ahora sí, el reconocimiento de todos los taurinos.

En un amarillento albero queda el recuerdo de una alternativa el 15 de agosto de 1994 con Curro Romero de padrino. En un amarillento albero queda también el recuerdo de una triste tarde del 10 de agosto de 2001 cuando, cansado el torero y desilusionado el hombre, dejó enterrada su coleta en La Malagueta de su alma.

Cada tarde, en el ritual de vestirse de torero, Juan José Trujillo encierra en su vestido la historia de cientos de chavales que soñaron con el triunfo, con el aplauso y con la voluntad de alimentar aquel lejano sueño y que se encontraron en el camino con zancadillas que los hicieron desistir. Pero ante el tropiezo, está el triunfo de rehacerse así mismo. La historia de una superación. El triunfo del hombre.

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El video es un resumen de la actuación de Juan José Trujillo en su despedida como novillero en la Plaza de Toros de La Malagueta la tarde del 13 de agosto de 1994.


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