Revista Opinión

Juan Manuel Santos Encubrió un secuestro

Publicado el 22 noviembre 2013 por Clarena Roux @clarenaroux
PRIMERA ENTREGA

El traidor
Juan Manuel Santos Encubrió un secuestro
De todos los famosos traidores de la historia he buscado alguno con el cual comparar al Presidente colombiano Juan Manuel Santos; revisé la historia de varios de ellos, como el General Benedict Arnold cuyo nombre es sinónimo de traición en EEUU; durante la independencia vendió a los ingleses la rendición de West Point en 20.000 libras. Antonio López de Santa Anna y Pérez de Lebrón político y militar mexicano. Quien fue Presidente de México en once ocasiones. Enfrentó la guerra contra EEUU fue derrotado en la Batalla de Cerro Gordo. Tras evacuar la capital del país, se exilió en Colombia y mediante el Tratado de Guadalupe Hidalgo propiciado por él, México perdió los estados de Alta California y Nuevo México (hoy California, Arizona, Nevada, Colorado, Utah y parte de Wyoming) a favor de los Estados Unidos. 

También está el caso del asesino de Jesse James, Robert Ford quien siendo su amigo, admirador y discípulo lo mató por la espalda para cobrar la recompensa. En otros anales la ambición, la envidia y la venganza motivaron la traición contra el dictador romano Julio César quien había adoptado un niño de clase baja llamado Brutus, lo educó y trató como su hijo y lo vinculó a la nobleza romana. Los miembros del Senado celosos del poder que tenía César lo traicionaron al final de una sesión, mientras todos rodeaban a Julio Cesar los miembros del Senado en gavilla sacaron dagas y lo apuñalaron, César se defendió hasta que reconoció uno de los rostros de sus asesinos y exclamó la frase más famosa en la historia dirigida a un traidor ”¿tu también brutus?” y falleció. Brutus quien pretendió con esta participación ascender políticamente vivió atormentado por visiones del fantasma de César hasta que decidió quitarse la vida con su propia espada. 
Pero ninguna de estas figuras solas me dan el compendio que se necesita para describir a Santos; casi que digo que no le alcanzan en méritos ni todas juntas. Revisemos un poco la historia y sin duda me darán la razón:
Juan Manuel Santos, procede de una de las familias más adineradas y rimbombantes de Colombia, fue sub director de Diario el Tiempo, el más grande del país y propiedad de sus padres. Ha escalado sigilosamente en la política siempre de forma coyuntural mas no por notables gestiones. Ministro de Comercio Exterior, Hacienda y de Defensa durante varios gobiernos; En 1997 durante el Gobierno del Presidente Samper fue el mentalizador de una zona de despeje a favor de la guerrilla para supuestamente propiciar diálogos de paz, además propuso una Asamblea Constituyente donde se debatirán intereses de las FARC; en aquella época tan dura para Colombia tal vez esta fue solo una más de las tantas ideas descabelladas que se lanzaban sobre el conflicto; sin embargo esta se materializó durante el siguiente gobierno del Presidente Andrés Pastrana donde Santos ocupó el cargo de Ministro de Hacienda; y es considerado como uno de los episodios mas deshonrosos en la historia de Colombia, se despejó de la fuerza pública a tres municipios del Meta, y uno del Caquetá en la región del río Caguán, desde el 7 de noviembre de 1998. 

Juan Manuel Santos Encubrió un secuestro
Esta fue la famosa Zona de distensión de 42.000 kilómetros cuadrados donde las FARC tuvieron impunidad y libre albedrío durante casi cuatro años de secuestros, asesinatos robos y narcotráfico -era una guarida criminal legalizada donde la policía y el ejército tenían prohibida la entrada- hasta el 20 de febrero de 2002, en que el mismo Pastrana declaró fracasado el proceso que quedó escrito en la historia como una farsa antipatriótica de intereses evidentemente oscuros y no de paz.
En 2002 Alvaro Uribe era nombrado presidente, Santos rompe filas del Partido Liberal y es integrado al gobierno como Ministro de Defensa; bajo el mando de Uribe se abatió al temible bandido alias “raúl reyes” el 1 de Marzo de 2008, una fiesta se produjo en Colombia, en todos los rincones de la patria se celebraba como una hazaña histórica, además a esta fecha el ejército había reducido las filas de las FARC de 18000 a 8000 bandidos. el momento coyuntural para Santos había llegado, pues su gestor Uribe, no podría volver a ser Presidente por norma constitucional después de haber cumplido dos periodos consecutivos de elección popular. Pero el 75% de aprobación ciudadana a ese momento sobre la gestión de Uribe fue suficiente para endosarle los votos a Santos con tan solo levantarle el brazo. 

Juan Manuel Santos Encubrió un secuestro
Santos Juró defender y continuar la obra de Uribe -La Seguridad Democrática-, sin tregua al terrorismo; esta, como principal fuente de recursos para el país. Pero en algún momento no definido y triste para la historia de Colombia, tal vez producto de una fragua que siempre existió silenciosa esperando a poder asomar de atrás de la careta falaz de demócrata, o emerger de entre la oscuridad de las mentes parias que suelen rodear al poder; de sus cercanos colaboradores, viciados de intereses forjados en relaciones deshonrosas presentes y de antaño; Santos creyó que una propuesta de paz se podía impulsar por encima de los intereses ciudadanos, pisoteando las tumbas de héroes y victimas, negociando lo innegociable; la posibilidad de amnistías e indultos para quienes cometieron crímenes de lesa humanidad, permitirles aspirar al Senado, Cámara de Representantes y otros cargos de elección popular, y la legalización de las tierras que estos han invadido y robado durante cincuenta años, entre otros puntos. Y luego de todas estas cartas jugadas en una mesa de poker, tomando tinto bajo el sol de la Habana intentando violar los principios democráticos y constitucionales, Santos pretende salir airoso como hasta para aspirar al premio nobel de la paz.! Y es que la vanidad es un pecado muy interesante y poderoso que siempre le hace antesala a la traición. -léase traición a la patria-. Como era lógico Alvaro Uribe, quien tiene claro como se combate a los criminales y como se saca adelante un país, ha liderado la oposición contra este inminente fracasado “procesos de paz” que solo ha logrado convertir en figuras internacionales y mediáticas a un grupo de criminales que hasta ayer debían andar escondidos en la selva embarrados del lodo de su criminal “revolución”.
Santos llegó al poder de la mano de un grande, sin reparo y sin pensar en lo importante que es el honor en aquellos que reciben el llamado de regir los destinos de un país, mordió esa misma mano, traicionó los principios que juró defender y hoy se encuentra sentado del otro lado de la linea de fuego repitiendo un grave error del que él mismo ya fue parte ideológica en 1998 durante el despeje del Caguán. Lamentablemente, esta paz, la paz al estilo Santos no encaja con los principios morales y éticos, menos con los rectores del ordenamiento jurídico. La paz de Santos es un concierto para delinquir en donde se proponen movimientos de la nueva bolsa de valores; la del lavado de activos provenientes del secuestro y el narcotráfico. Los ciudadanos colombianos no tiene un pelo de tontos, no pretenda el traidor vende patria pasarles gato por liebre. Ya se ha visto en la historia colombiana a demasiados tahúres y pillos de siete suelas, ya es fácil reconocerlos cuando andan de jornada.
Para que no se crea que podría yo, estar especulando sobre la reprochable calidad humana del Presidente Colombiano, puedo dar fé en primera persona con el siguiente ingrato relato; y es que yo mismo he sido gravemente afectado por su traición y falta de principios; en 2010 defendí a Juan Manuel Santos en la Corte de Sucumbíos – Ecuador, una orden de prisión pesaba sobre él y varios oficiales que acertaron armamento bélico contra un campamento terrorista ubicado en Angostura, donde cayó abatido alias “raúl reyes”, las acciones jurídicas de mi equipo lograron revocar la orden de prisión contra Santos impuesta por la Corte ecuatoriana e impulsada por el Presidente Rafael Correa, que concluyó gracias a nuestra defensa con el archivo del caso. Esta acción la asumimos como un acto de defensa al legado del ex Presidente Alvaro Uribe suponiendo un gesto propicio para con quienes habían colaborado con él en su lucha contra el terrorismo. Contrariamente al sentimiento de los miembros del ejercito de colombia y al de la mayoría de los ciudadanos, Santos decidió colaborar con el gobierno de Ecuador, el 10 de Octubre de 2012, me detuvo como a un delincuente en Bogotá donde me encontraba exiliado, me subieron a un avión militar y me entregó a la dictadura ecuatoriana que me mantiene encarcelado hasta la fecha. 

Mi familia, esposa y cuatro hijos quedaron abandonados en Bogotá, sin protección, pasaron días de terror pues pocos días antes yo había sufrido dos secuestros a manos de criminales enviados desde Ecuador para atentar contra mi vida, estos criminales eran agentes de inteligencia de la policía de Ecuador que violaron la soberanía de Colombia para secuestrar a un exiliado demócrata, perseguido por una dictadura. Santos quien sabía todo sobre mis secuestros, a pesar de ello me deportó violando mis Derechos Humanos y los de mi familia, entregándole a un país donde mi vida corre peligro y donde se me persigue por mis opiniones políticas. pues las pruebas de mi secuestro han sido recabadas por la fiscalía, incluso la identidad de los secuestradores y estas habían sido informadas a Santos plenamente quien ha encubierto estos crímenes para no afectar al gobierno de Ecuador. Pero los Colombianos no son tontos y con las pruebas que se revelan en los links que adjuntamos a este articulo tendrán claro el tipo de ser humano que lamentablemente tienen como presidente.
Con estos antecedentes sobre Santos, llegué a una conclusión; después de echar una mirada a al cobardía de Robert Ford; a lo vende patrias de Benedict Arnold y Antonio López de Santa Anna; y a la traición ambiciosa de Brutus contra César, advertí que todos juntos no hacen a un Juan Manuel Santos. Y encontré en la historia por allá en el año 33 DC, a la figura perfecta, a aquella que reune todos los rasgos de la traición configurados en Juan Manuel Santos, y que refiere a la más grande traición conocida por el hombre; el deleznable Judas Iscariote; aquel, traicionó a su pastor Jesucristo y con ello a los principios de paz, amor, equidad y justicia que Judas había jurado defender con su vida, causando el mayor crimen cometido por la humanidad pero que a su vez reveló algo supremamente importante: donde está el bien y donde está el mal. Y Como funcionan los traidores.


Fernando Balda logra revocar orden de prisión contra Juan Manuel Santos:

Juan Manuel Santos Encubrió un secuestro
En la madrugada del primero de marzo de 2008 las Fuerzas Militares de Colombia dieron de baja en la zona de Angostura (Ecuador) a Raúl Reyes, segundo hombre de las Farc, y otras 25 personas. La denominada ‘Operación Fénix’ se convirtió en uno de los mayores éxitos en la lucha contra el terrorismo. Sin embargo, generó el rompimiento de las relaciones entre Colombia y Ecuador y casi simultáneamente las autoridades de ese país iniciaron un proceso penal para establecer responsabilidades.

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El caso fue radicado con el número 032-2009 en la Fiscalía de la provincia de Sucumbíos, en su capital Nueva Loja. De igual manera, llegó al Juzgado Primero de Garantías Penales de la misma provincia con el número 2010-0297. En la etapa de indagación previa el fiscal del caso, Carlos Jiménez, recopiló informes periciales, autopsias, declararon oficiales de la Policía y del Ejército ecuatoriano y expertos realizaron diversas inspecciones en la extensa zona del bombardeo.
Luego de más de un año de instrucción del proceso y en medio de la ruptura de las relaciones entre los dos gobiernos, fueron mencionados en el caso el entonces ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos y los generales Fredy Padilla de León y Óscar Naranjo. En el caso del primero, la justicia de ese país nombró al jurista Wálter Lombeida como defensor de oficio.
Pero el pasado 28 de junio, cuando parecía que el proceso dormía el sueño de los justos por falta de pruebas y argumentos jurídicos, el juez penal de la provincia de Sucumbíos, Daniel Méndez Torres, ordenó la detención preventiva del ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos, por “delitos contra la vida”. Un hecho que alborotó el avispero y encendió las alarmas en Colombia y Ecuador.
Entonces apareció Fernando Balda, miembro del partido Sociedad Patriótica 21 de Enero, que dirige el ex presidente Lucio Gutiérrez, y propuso reforzar la defensa de los funcionarios. Balda actualmente es uno de los mayores opositores del presidente Rafael Correa.
Ante la situación, contactó al curtido abogado Edmundo Solís. A partir de allí se consolidó la defensa que venía haciendo Wálter Lombeida. Sin embargo, los nuevos abogados no tenían cómo acceder al proceso, en razón a que por decisión institucional y personal, Santos, Padilla y Naranjo determinaron no entregar poder para que sean representados ante la justicia ecuatoriana.
El 25 de agosto surgió la Asociación de Participación Social de Pequeños Comerciantes Minoristas Colombo Ecuatoriana del Oriente, conformada por negociantes minoritarios de los dos países, con sede en la provincia de Sucumbíos que, utilizando una norma que permite a la justicia de ese país facultar a un jurista en estos casos, otorgó poder al abogado Edmundo Solís para que asumiera la defensa de los tres altos dignatarios colombianos.
Entre tanto se sumaron al caso dos profesionales. En Colombia el abogado penalista Diego Henao Vargas, quien inició gestiones para obtener algunas citas con funcionarios cercanos a Santos, Padilla y Naranjo, y el politólogo y actual asesor de la Asamblea de Ecuador, Gustavo Rodríguez, quien aportó algunos conceptos y estrategias.
En desarrollo del caso, el abogado Solís, de mayores aportes en el proceso, presentó recurso contra la orden de captura de Santos y el pasado 30 de agosto acudió a audiencia oral de revisión de medida cautelar. Dos fueron sus argumentos principales: “que la decisión de bombardear el campamento donde se encontraba Raúl Reyes fue de Estado, amparada por legislación internacional en la lucha contra el terrorismo, y que por consiguiente no hubo ninguna acción o prueba que demuestre que Santos actuó de manera personal”.
Con base en los argumentos, el día de la audiencia y al considerar especialmente que se le afectó el principio de equidad jurídica, el juez Daniel Méndez revocó la orden de captura contra el presidente Santos Calderón.
Desde hace algunos días y con base en los resultados mostrados por Solís, tanto el jurista como el polémico asambleísta Fernando Balda y el abogado colombiano Diego Henao se han reunido en Bogotá e intentan citas con altos funcionarios del gobierno, pero el mensaje a través de terceros ha sido reiterativo en el sentido de que los afectados con el proceso respetan la justicia del vecino país pero no otorgarán poder alguno a abogados. Este martes, Solís radicó varios documentos del caso en la Presidencia de la República, el Ministerio de Defensa y la Policía Nacional.
Hoy el expediente tiene 28 cuadernos, un equivalente a 25 mil folios. “El caso está avanzando desmesuradamente, me preocupa y no se debe descuidar”, advierte Solís, y aunque el entorno de las relaciones entre los dos países mejora notablemente, le preocupa la actuación del fiscal del caso, Carlos Jiménez, quien en otras palabras está planteando exabruptos jurídicos en el proceso que pueden incidir en una decisión del juez.
El proceso está en instrucción fiscal y la última novedad es que el pasado 3 septiembre fue vinculado el hoy general retirado Mario Montoya. Viene después la etapa intermedia, en donde el fiscal emite su dictamen, y luego el juicio, si así lo decide la justicia. La idea de Solís es solicitar en los próximos días el archivo definitivo del caso al juez.
Aunque las tensiones entre los defensores del caso son notables, cada quien maneja su interés y no tienen el poder de los vinculados, la causa sigue siendo la misma: solucionar un lío judicial que está claro, pero que si no se le pone la debida atención, puede resultar un dolor de cabeza para el gobierno.


TOMADO DE elespectador.com
Agentes de inteligencia de Ecuador secuestran a opositor de Rafael Correa en Bogotá y gobierno de Santos no dice nada ni por secuestro ni por violación a la soberanía de Colombia:
Juan Manuel Santos Encubrió un secuestro
 

Fernando Balda Flores es un personaje desconocido para la mayoría de los colombianos. Sin embargo, el nombre de este ecuatoriano empieza a ser objeto de escándalo en su país y puede dar mucho de qué hablar en Colombia. Este reconocido opositor al presidente Rafael Correa, quien estuvo exiliado en Colombia durante tres años y próximo al círculo del expresidente Uribe, es el protagonista de un oscuro episodio que ha pasado desapercibido, pero que podría llegar a tener graves repercusiones en las relaciones entre Colombia y Ecuador.
Durante meses, miembros de la inteligencia ecuatoriana realizaron labores encubiertas en territorio colombiano, se aliaron con un suboficial del Ejército colombiano, contrataron delincuentes e intentaron secuestrar el año pasado a Balda en pleno norte de Bogotá, con el fin de llevárselo a Ecuador. El intento fracasó por la reacción de la ciudadanía y la Policía cuando los secuestradores se lo llevaban en el carro para sacarlo de la capital. Tres meses después, en octubre, el ecuatoriano fue sorpresivamente deportado por las autoridades colombianas a Ecuador en un avión oficial y, la semana pasada fue condenado en su país por atentar contra la seguridad del Estado.
Todo esto ha ocurrido sin que el gobierno colombiano haya dicho una palabra sobre el caso. SEMANA revela todos los detalles de una trama que parece sacada de una novela de espionaje e intrigas internacionales.

Juan Manuel Santos Encubrió un secuestro

Opositor perseguido
Fernando Balda Balda había sido compañero de viaje de Rafael Correa en su partido Alianza País, pero en 2009 se pasó a la oposición. Hizo parte de la Asamblea Nacional del Ecuador y asesoró al expresidente Lucio Gutiérrez, el mayor crítico de Correa. Integró el equipo que asumió la defensa de Juan Manuel Santos en el proceso judicial que se adelantaba en el vecino país por el bombardeo en el que murió Raúl Reyes. En entrevistas, blogs y páginas web, Balda se dedicó a realizar todas suerte de denuncias y críticas contra Correa. Entre otros, señaló al gobierno ecuatoriano de disponer presuntamente de una central secreta desde la que se estarían espiando políticos y periodistas no afectos al régimen. Fue demandado por injuria y buscó refugio en Colombia, primero en 2009 y luego desde mediados de 2010.
Una vez en Bogotá, donde se radicó desde entonces con su compañera, Vanessa Castelo y sus cuatro hijos, sus posiciones radicales contra Correa permitieron que tuviera acogida en el círculo más cercano del expresidente Álvaro Uribe, entre ellos con José Obdulio Gaviria. Desde Colombia, Balda continuó publicando toda suerte de denuncias contra Correa al tiempo que era invitado a conversatorios y conferencias por parte del círculo uribista y participaba con frecuencia en las actividades y debates de la Fundación Internacionalismo Democrático, presidida por Uribe.
Uno de los últimos actos en los que participó Balda con esta fundación fue una conferencia, el 10 de mayo de 2012, en el hotel Las Lomas, cerca al aeropuerto de Rionegro, que sirve a Medellín. Allí presentó a tres compatriotas suyos llamados Luis Chicaiza, Wilson Jarrín y Daniela Gaibor. El primero se acreditó como miembro de una ong y los otros dos como parte de un movimiento político de oposición a Correa. Ese evento produjo una fuerte protesta de la embajada de Ecuador en Bogotá e incluso del propio Correa pues consideraron que se trató de una intromisión indebida en asuntos internos.
A las pocas semanas, el 5 de julio de 2012, Balda fue objeto de un extraño operativo cuando salía de su apartamento en el norte de Bogotá. Tras abordar un taxi, fue interceptado por varios hombres y un policía disfrazado que lo llevaron a las autoridades de migración con el fin de deportarlo a Ecuador. Sin embargo, quedó libre a las pocas horas pues no había en ese momento orden de captura por parte de Interpol ni otro requerimiento en su contra. Balda denunció que había sido víctima de un intento de secuestro por un comando y fue tildado de paranoico por las autoridades de su país.
Opositor secuestrado
Poco más de un mes más tarde, el 13 de agosto del año pasado, a las 7:40 de la noche, Balda se acababa de despedir de su compatriota Luis Chicaiza y caminaba por una calle del barrio Cedritos, en el norte de Bogotá, cuando una camioneta frenó a su lado y varios hombres lo subieron al vehículo a la fuerza. La suerte estuvo de su lado. Un taxista vio la escena y llamó a sus colegas y a la Policía. Se inició una persecución a alta velocidad por las calles del concurrido sector que continuó por la autopista norte. La policía instaló barricadas y los plagiarios no tuvieron otra opción que tomar una trocha a la altura de la calle 200 en donde dejaron abandonado el vehículo con el secuestrado y escaparon por los potreros. Ese fue el episodio que divulgó en su momento SEMANA. La Fiscalía inició una investigación de rutina por el intento de secuestro, pero lo que fueron descubriendo dejó sorprendidas a las autoridades.
Una de las primeras pistas para dar con los secuestradores fue que en el vehículo abandonado las autoridades encontraron varias huellas digitales entre las que estaban las de un residente de Puerto Tejada, Cauca (SEMANA conoce los nombres de este y otros implicados pero se abstiene de publicarlos para no entorpecer el proceso). Al día siguiente del intento de plagio un grupo viajó hasta ese municipio y localizó al hombre, quien acababa de llegar de Bogotá. Desconcertado por la rápida llegada de las autoridades a su vivienda, habló.
Aceptó haber participado en el intento de secuestro de Balda. Contó que el 10 de agosto, tres días antes del secuestro, recibió una llamada de un amigo de infancia quien en ese momento se desempeñaba como cabo del Ejército de Colombia, en una unidad en el Meta. Este amigo le dijo que viajara a Bogotá para “una vuelta” y que un tercer participante le daría los detalles en Puerto Tejada. Este último le explicó que “la vuelta” consistía en secuestrar a una persona y llevarla hasta Ipiales, por lo que recibirían 30 millones de pesos.
El sábado 11 de agosto los dos hombres viajaron hasta Palmira y se encontraron con otras dos personas, entre ellas una mujer. Todos abordaron un vuelo de Avianca. Al llegar a Bogotá, otros dos miembros del grupo los llevaron en una camioneta hasta el hotel Imperial House, a pocas cuadras de la embajada de Estados Unidos. Horas más tarde todos fueron a comprar ropa al centro comercial Salitre Plaza.
Hacia el medio día del domingo 12 de agosto llegó hasta el hotel el cabo y durante toda la tarde estuvieron tomando licor. Entrada la noche, el suboficial y sus dos amigos de Puerto Tejada se fueron y continuaron bebiendo hasta la madrugada en un conocido burdel en la zona de tolerancia del barrio Santa Fe, en el centro de la capital. Hacia la una de la tarde del lunes, los tres fueron hasta un lugar cercano al hotel donde se hospedaban y compraron varios celulares. El suboficial del Ejército entregó 800 dólares a cada uno como anticipo del pago. De allí salieron hacia el barrio Cedritos para hacer un reconocimiento del sector en donde harían el fallido secuestro unas horas más tarde.
El hombre que vino del sur
Hasta ese momento solo había colombianos involucrados en el intento de secuestro. Pero la investigación acabó por destapar que, tras toda la operación había agentes de inteligencia ecuatorianos que actuaron ilegalmente en Colombia.
Los investigadores rastrearon las placas del vehículo abandonado en el que iba Balda. El dato los llevó hasta un sitio de alquiler de vehículos, no lejos del hotel donde se hospedaron los secuestradores. Allí dijeron a las autoridades que el campero había sido alquilado el sábado 11 de agosto por 6 millones de pesos por un hombre que firmó un recibo a nombre de Luis Raúl Chicaiza.
Con ese dato buscaron en todos los hoteles y descubrieron que Chicaiza se había registrado el sábado 10 de agosto en el hotel Capital, sobre la avenida El Dorado, no muy lejos de donde estaban los secuestradores. Al inspeccionar los videos del Capital y la zona vieron a Chicaiza reunido con un hombre que resultó también viejo amigo del cabo. En otro video, del domingo 12, también se observa a estos dos hombres en el mismo hotel inspeccionando el campero utilizado para el intento de secuestro.
El nombre de Chicaiza guardaba aún más sorpresas a los investigadores de la Fiscalía colombiana. Al rastrear sus pasos, descubrieron que se había registrado en el hotel Las Lomas de Rionegro, cuando asistió, en mayo, como miembro de una ONG ecuatoriana a la reunión en la que estaban Balda, Álvaro Uribe y otros integrantes de la Fundación del expresidente (ver fotos). El desconcierto de los investigadores llegó al máximo cuando solicitaron información sobre Chicaiza a las autoridades ecuatorianas y estas les explicaron que se trataba de un sargento activo de la Policía de ese país. Su último ascenso había sido el 19 de mayo de 2009, había trabajado en los distritos policiales de las provincias del Guayas, Quito, Carchi y Bolívar y laboraba entonces para la Dirección General de Inteligencia de ese país. Tiene casi dos décadas de experiencia en inteligencia y ha sido condecorado varias veces.
Infiltrar un agente ecuatoriano activo en una reunión en territorio colombiano en la que participan un expresidente de la República y sus asesores más cercanos, en el marco de una operación ilegal encubierta, ya sería motivo suficiente para armar una trifulca diplomática entre Colombia y Ecuador, como la que tuvo lugar durante el bombardeo al campamento de Raúl Reyes, pero esta vez con los ecuatorianos violando la soberanía colombiana. Sin embargo, los investigadores pronto descubrirían que había aún más motivos para el escándalo. Chicaiza no parecía ser el único agente ecuatoriano clandestino en esta historia.
Espías aprendices
Al revisar la lista de asistentes y los videos de la reunión de mayo en el hotel Las Lomas, los fiscales encontraron el nombre de un exintegrante de la inteligencia ecuatoriana. Se trata de Stalin Scoto, un capitán de inteligencia de la Policía de ese país que fue retirado del servicio cuando se vio involucrado en un intento de secuestro del ministro ecuatoriano Patricio Acosta en 2005, quien entonces era el hombre fuerte del entonces presidente Lucio Gutiérrez y cercano también a Balda.
Las autoridades colombianas encontraron y siguen investigando otros nombres de posibles agentes ecuatorianos activos, quienes habrían estado en esa y otras reuniones en Colombia y habrían participado en el intento de secuestro. Se trata de un total de diez personas cuya identidad y filiación están siendo verificadas. La revista ecuatoriana,Vanguardia, que ha publicado sobre el caso, menciona a dos de estos personajes y dice que Chicaiza habría contado con fondos del Estado ecuatoriano y que a Balda lo estarían siguiendo dos agencias de inteligencia de ese país.
Hoy ya se sabe que entre el 9 y el 31 de mayo, antes del primer intento de secuestro de Balda en Bogotá, miembros de la inteligencia ecuatoriana estuvieron hospedados en la capital haciendo labores de inteligencia para plagiarlo. Incluso, se analiza un video en poder de la Fiscalía colombiana en el que se ve a un grupo de hombres, que según testigos, tenían acento ecuatoriano, planificando ese primer secuestro cerca al apartamento de Balda en Bogotá.
Las autoridades creen que las actividades de inteligencia que desarrollaron ilegalmente los agentes ecuatorianos en Colombia no iban dirigidas a espiar al presidente Uribe y su grupo, sino exclusivamente a planificar y ejecutar el secuestro del principal opositor de Correa. Sin embargo, si el solo hecho de adelantar una operación de ese tipo sin autorización ya es una violación de la soberanía, que se llegue en el curso de la misma hasta irrumpir en reuniones en las que participa un expresidente sería todo un escándalo, en caso de que se llegara a probar que el gobierno ecuatoriano pudiera estar involucrado. De ser así y con el precedente de la operación contra Raúl Reyes, el gobierno colombiano se vería en aprietos para hacer algún reclamo o manifestarse públicamente.
Ese involucramiento, por supuesto, dista de estar claro. Aunque se investiga a los demás participantes, el único miembro activo de inteligencia ecuatoriana cuya participación en el intento de secuestro está comprobada es un sargento y el otro es un capitán retirado hace algunos años del servicio. El caso es una bomba en potencia y se ha convertido en un ‘chicharrón’ para la Fiscalía, pero no hay un solo detenido. El cabo fue retirado del Ejército el pasado 12 de septiembre, un mes después del intento de plagio, y no se sabe nada de él. Nadie da razón tampoco de la suerte del agente Chicaiza y sus colegas ecuatorianos. Lo único que se sabe es que salieron del país pocos días después de la acción.
Balda, por su parte, permaneció en Colombia hasta octubre pasado. El 11 de ese mes fue abordado por las autoridades migratorias colombianas quienes le informaron que tenían la orden de deportarlo, aduciendo que Ecuador lo había requerido por existir una sentencia de un juez en su contra por “injuria calumniosa grave” y que su situación migratoria era irregular (su mujer, Vanessa, y sus cuatro hijos, sin embargo, no fueron deportados y permanecieron en Bogotá). Esa misma noche fue llevado hasta el aeropuerto militar de Catam en donde un avión de la FAC lo transportó hasta Quito. Llegó a las ocho de la noche y fue recibido por Rommy Vallejo, jefe de la Unidad de Gestión de la Seguridad Interna de la Presidencia ecuatoriana. Dos horas más tarde fue llevado en otro avión hasta Guayaquil y recluido en la penitenciaría El Litoral de esa ciudad. Dos semanas después fue trasladado a un pabellón de alta seguridad del penal García Moreno, en Quito. El pasado 7 de enero un juez lo condenó por atentar contra la seguridad del Estado y está aguardando la notificación de su sentencia.
Toda esta novela ha sido tratada con total discreción por los dos gobiernos. Pero, dados los alcances de este caso, son muchas las preguntas a las que ambos deberían dar respuesta. ¿De quién es la mano tras esta operación de agentes encubiertos en un país vecino y amigo? En diplomacia es perfectamente comprensible que un caso de estos se ventile discretamente, pero, si el alto gobierno colombiano conocía del intento de secuestro de Fernando Balda, ¿por qué accedió a deportarlo a su país, donde era evidente que sería condenado?

TOMADO DE semana.com

Fotos de los secuestradores, pruebas del espionaje internacional y la violación a la soberanía de Colombia:

Juan Manuel Santos Encubrió un secuestro
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