Fred Hampton fue asesinado por el FBI, el 4 de diciembre de 1969, mientras dormía. El líder de los Panteras Negras tenía tan solo 21 años y ya llevaba tres al frente de la famosa organización revolucionaria que buscaba la liberación y lucha nacional de los afroamericanos en Estados Unidos. Esto no es ningún spoiler, pues el hecho histórico es más que reconocido a nivel mundial y supuso una larga lucha de demanda civil por parte de los familiares y supervivientes de aquel asesinato.
Judas y el Mesías Negro (Shaka King, 2021), más de cincuenta años después de lo ocurrido, surge todavía como un grito de reivindicación en torno a los violentos asesinatos que no han parado de sucederse por parte de la policía norteamericana contra la población negra. Al igual que El juicio de los siete de Chicago (Aaron Sorkin, 2020), otra de las películas nominadas a los Oscar -Judas y el Mesías negro tiene, ni más ni menos, que seis nominaciones, incluyendo película y guion original- la cinta de Shaka King se mete de lleno en los entresijos históricos para servir de espejo a la actualidad.
Tanto la película de Sorkin como la de King tienen un espíritu de lucha que es más patente en sus líneas de guion, y en el carácter interpretativo de sus actores, que en las formas narrativas y cinematográficas que utilizan. No hay mucho riesgo por parte del cineasta a la hora de conjugar su cámara con los hechos que recoge, aunque se agradece que opte por un tono mayormente realista y poco edulcorado (a diferencia del final de la cinta de Sorkin). Aquí la violencia se muestra como es, y tampoco pretende esconder la que los Panteras Negras defendían, aunque fuese como método de salida frente a la que ejercían contra ellos.El realismo de su acercamiento, apoyado por el uso de pequeños materiales documentales, propone un enfoque más ilustrativo que emocional. De este modo, la película se siente más observativa que partícipe, y de algún modo intenta evitar los grandes clímax o puntos de giro. Es interesante este acercamiento, más teniendo en cuenta que se nos muestra una parte de la historia menos conocida: la de Bill O'Neal, un delincuente que se dedica a robar coches y al que, tras ser detenido, el FBI le propone la absolución de sus delitos si coopera con ellos infiltrándose en el partido de Hampton.
La traición de Judas a la que hace referencia el título, se nos muestra aquí a través de la relación de los dos protagonistas, que en un magnífico duelo interpretativo (tanto Daniel Kaluuya como Lakeith Stanfield están nominados a mejor actor de reparto, en una maniobra de la productora un tanto cuestionable de no presentarlos a la candidatura de actor principal, donde la pelea por el premio es más fuerte) elevan la radiografía de sus personajes a un estatus mayor de la que ofrece el libreto, pues el detallismo de ciertas escenas y situaciones se siente más descuidado en la descripción personal de estos.Así, la película navega constantemente entre un intimismo menos desenfocado que el de otras propuestas de mayor didactismo, como podrían ser Selma (2014) o Así nos ven (2019), de la cineasta Ava Duvernay, a la vez que mantiene cierta ferocidad necesaria para armar un discurso riguroso dentro de los márgenes. Es un cine que mantiene el tono reivindicativo, político, sobre todo en el discurso final, pero que tampoco echa toda su carne en el asador en este apartado, salvándose del habitual estereotipo de cine cívico.
La película estará disponible para su alquiler en las principales plataforma digitales a partir del 26 de Marzo al nada despreciable precio de 13,99€.Judas y el Mesías Negro es una película de relevancia histórica que brilla en su calma, en sus interpretaciones envolventes, sin dejar de lado una electrizante realidad que se muestra impactante y revolucionaria. También es una película a la que le falta algo de fuerza en la descripción personal de sus protagonistas (sobre todo de Fred Hampton, que acaba impresionando principalmente por la actuación de Daniel Kaluuya). De todos modos, nunca deja de sentirse como un interesante ejercicio dentro del cine redentor contra el racismo norteamericano que viene sucediéndose en los últimos años.
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- ##check## Lo bueno
- La apuesta más realista del cineasta, así como las magníficas interpretaciones de Daniel Kaluuya y Lakeith Stanfield.
- ##times## Lo malo
- Que le falte algo de fuerza en la descripción personal de sus protagonistas.
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- Ambientación 7.5
- Buena. La suciedad y oscuridad de ciertas calles de Chicago en los años 60 se siente patente.
- Desarrollo de Personajes 6.0
- Buena, aunque le falta algo de fuerza para identificarnos con ellos.
- Argumento / Guión 7.0
- Muy interesante. Coge una parte menos conocida de la historia y le da un tono calmado y poco edulcorado.
- Banda Sonora 7.0
- Buena. Entre la música de la época y la composición original, la película siempre se acompaña de una banda sonora poco intrusiva.
- Entretenimiento 7.0
- Es entretenida, aunque tampoco de una ferocidad extrema en su ritmo. Es una película que nunca baja la guardia, pero que tiene momentos más observativos.
- Montaje / Innovación técnica 6.5
- Es una cinta lejana a la innovación. El montaje, alejado de golpes de efecto, es muy interesante y mantiene buen ritmo.
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- Puntuación Total 7 / 10







