Revista Cómics

Junto al Sena y frente a Hugo Pratt

Publicado el 03 noviembre 2010 por Lanuez
<="" border="0" height="200" img="" src="http://4.bp.blogspot.com/_YDL22u9i8k0/TNF93A-IwOI/AAAAAAAAAmM/6ujMLQox1AA/s200/hugo+pratt+foto.jpg" width="155" />
En el blog de Gabriel Zarate (El lector de Historietas)se rescata una breve entrevista a Hugo Pratt por parte del periodista peruano Alfredo Pita para la agencia France Press a fines del 80, lo interesante aparte de ser una entrevista que seguro no han leído donde Pratt en pleno auge de la fama del Corto Maltes anunciaba que seguramente el Corto desaparecería en la Guerra Civil Española, es que Pita hace un recuento y cronica de como fue su encuentro con este autor universal.
UN DESAYUNO CON HUGO PRATT JUNTO AL SENA
Por Alfredo Pita
A fines de los años 80, el padre de Corto Maltés, el dibujante italiano Hugo Pratt, en las breves temporadas que por entonces pasaba en París solía alojarse en el hotel Esmeralda, en el Barrio Latino, donde trabajaban varios peruanos amigos míos. El Esmeralda era, y es, un hotelito de dos estrellas, vetusto y mal equipado, pero con gran encanto y con una ventaja que le envidian muchos de sus congéneres de categoría tres y cuatro: está situado en la rue Saint Julien le Pauvre, junto al Sena, y casi frente a Notre Dame, lo que da a sus habitaciones superiores una vista invalorable, e inolvidable, hacia un París evocador y sin tiempo.
Uno de los responsables del hotel en esa época era un gran amigo, el escritor serbio Goran Tocilovac, quien por haberse formado en la Universidad de San Marcos, en Lima, y leyendo a nuestros mejores escritores, sólo escribe en el castellano nuestro, por lo que se le asimila con frecuencia a la literatura peruana. Un día de 1988 ó 1989, Goran me previno que Pratt estaba por llegar y yo le pedí que le solicitara en mi nombre una entrevista para la AFP.
El hombre no tuvo ningún problema en concedérmela. Me citó una mañana, a la hora del desayuno, y en torno a un buen café, al jugo de naranja y a los croissants que nos hizo servir Goran, conversamos un par de horas en el minúsculo comedor del hotel, que debido a su techo o a sus arcos de piedra, bajísimos, más parecía la alacena o sala de armas de algún improbable castillo medieval. Goran nos acompañaba. Pratt era como me lo imaginaba, la persona contenida y afable de la que hablaban las fotos que había visto de él. Parco y a la vez comunicativo, llano y sin énfasis, dispuesto a contarlo todo si su interlocutor le hacía las preguntas correctas.
Completa en el Lector de Historietas...

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