Revista América Latina

Kalief Browder, Albert Woodfox y la tortura del confinamiento solitario

Publicado el 19 junio 2015 por Jmartoranoster
Amy Goodman y Denis Moynihan
Doce días antes de cumplir 22 años, Kalief Browder ató el cable de un aire acondicionado alrededor de su cuello y se ahorcó. En 2010, a los 16 años de edad, Kalief había sido acusado de robar una mochila y fue arrestado, por lo cual permaneció tres años en la prisión de la isla Rikers en Nueva York, más de dos de los cuales estuvo en confinamiento solitario. Los guardias de la prisión lo golpeaban, al igual que los demás reclusos. No estaba cumpliendo una condena, sino que estaba detenido mientras aguardaba su juicio. Rechazó declararse culpable para negociar su pena. Quería que llegara el día de su juicio para demostrar que era inocente. Un juez finalmente desestimó el caso en su contra. Tras su liberación, Kalief Browder intentó recuperar su vida. Finalmente, el tormento que vivió fue más fuerte. Dos años después de su liberación, se suicidó.
Albert Woodfox también conoce el calvario que significa la reclusión en confinamiento solitario. Woodfox tiene la peculiaridad de ser el prisionero que ha pasado más tiempo en confinamiento solitario en Estados Unidos: más de 42 años. Durante la mayor parte de ese tiempo estuvo preso en la tristemente célebre prisión de máxima seguridad del estado de Louisiana conocida como “Angola”, dado que fue construida donde antiguamente había una plantación en la que trabajaban esclavos provenientes de ese país africano.
Woodfox es uno de los denominados “tres de Angola”, tres prisioneros que permanecieron en confinamiento solitario durante más de un siglo (sí, más de cien años) si se suman los años que cada uno de ellos estuvo aislados. Ellos consideran que estuvieron recluidos en confinamiento solitario como castigo por haber fundado, en 1971, la primera agrupación de las Panteras Negras en una prisión. Fueron perseguidos por haberse organizado en contra de la segregación, de las condiciones de trabajo inhumanas y de la violación sistemática y la esclavitud sexual infligidas contra muchos presos de la cárcel Angola.
Woodfox y otro de los “tres de Angola”, el difunto Herman Wallace, fueron hallados culpables del homicidio del guardia de prisión Brent Miller en 1972. El caso en su contra adolecía de errores considerables por lo que, más adelante, se revocaron sus procesamientos. El 1° de octubre de 2013, Herman Wallace fue liberado, pero únicamente después de que un juez federal amenazara con arrestar al director de la cárcel si no lo liberaba. Wallace padecía cáncer de hígado en estado avanzado y falleció pocos días después, rodeado de sus familiares y amigos.
Un juez federal acaba de emitir una orden similar con carácter urgente para solicitar la liberación de Albert Woodfox, pero el estado de Louisiana ha recurrido la decisión ante un tribunal federal de apelación. El procesamiento de Woodfox ha sido revocado no una, sino dos veces. Hasta la viuda del guardia que fue asesinado, Teenie Verret, ha dicho que no cree que estos hombres hayan matado a su esposo. No obstante, el Fiscal General de Louisiana, “Buddy” Caldwell, quiere someter a Woodfox, de 68 años de edad, a un tercer juicio por el mismo delito, pero el juez federal James Brady está decidido a liberar a Woodfox de una vez por todas.
Brady determinó que “la edad y los problemas de salud del Sr. Woodfox…la falta de confianza de este tribunal en que el estado le proporcione un tercer juicio justo, el perjuicio ocasionado al Sr. Woodfox al haberlo obligado a pasar más de cuarenta años en confinamiento solitario y, por último, el mero hecho de que el Sr. Woodfox ya haya sido enjuiciado dos veces y siga afrontando un tercer juicio por un delito cometido hace más de cuarenta años…hacen que la única solución justa sea interponer un recurso de habeas corpus para que se impida volver a someter al Sr. Albert Woodfox a juicio y para liberarlo de inmediato”.
El director de la cárcel Angola, Burl Cain, dijo que debía mantener a Woodfox y a los “Tres de Angola” en confinamiento solitario debido a su afiliación a las Panteras Negras. Albert Woodfox habló desde un teléfono de la cárcel en un documental llamado “In the Land of the Free” (En la tierra de los libres): “Siempre creí y sigo creyendo que mi causa es noble, por eso jamás podrán quebrantarme. Podrán hacerme tambalear un poco, podrán provocarme mucho dolor, e incluso podrán quitarme la vida, pero nunca podrán quebrantarme”.
Lamentablemente, a Kalief Browder lo quebrantaron. Jennifer Gonnerman, de la revista New Yorker, escribió con elocuencia acerca del caso de Kalief mientras estaba con vida. El día después de su muerte escribió: “Quería que la población supiera por lo que había pasado para que nadie más tuviera que soportar el mismo calvario que él”. Jennifer Gonnerman dijo en el programa Democracy Now!: “Desde que lo conocí me dijo: ‘Jen, tienes que conseguir el video del 23 de septiembre de 2012, cuando este oficial me tiró al suelo y me atacó’. Y pensé: ¿cómo voy a conseguir ese video? Y después pensé ¿cómo sabe la fecha exacta? Y él la recordaba. Tenía muy buena memoria para los detalles y las fechas y para lo que le había sucedido, y sabía que este ataque había ocurrido ante la cámara de seguridad. Me senté junto a él y él lo miró hace unos meses. Por un lado, mirarlo fue absolutamente perturbador y, por otro, estaba agradecido de que la gente finalmente sabría exactamente lo que le sucedió. No sé qué pasó por la mente de Kalief en esos últimos minutos, pero sin duda estaba muy traumatizado por los tres años que estuvo encerrado en la cárcel de la isla Rikers, a pesar de que nunca fue declarado culpable de cometer ningún delito, y por las golpizas que sufrió de parte de los oficiales y de los otros reclusos”.
El alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, ha puesto fin al confinamiento solitario para los jóvenes de 16 y 17 años en la prisión de la isla Rikers y espera pronto hacer lo mismo con los menores de 21. Tras haberse enterado del suicidio de Browder, de Blasio afirmó: “No hay motivo por el cual debía sufrir ese calvario. Es una tragedia. Esto ha conmovido a muchos de nosotros y provocará un cambio. Desearía que no hubiera muerto. Es una pérdida terrible, pero cuando su historia se hizo pública muchas personas reaccionaron y muchos de los cambios que estamos realizando en la isla Rikers en este momento son el resultado del ejemplo de Kalief Browder. De modo que desearía de corazón que no hubiera muerto, pero su muerte no ha sido en vano”.
Hay entre 80.000 y 100.000 prisioneros recluidos en confinamiento solitario en Estados Unidos. Las Naciones Unidas afirman que esta práctica a menudo es equiparable a la tortura. El confinamiento solitario es un castigo cruel e inusual que debe ser abolido de una vez por todas.

© 2015 Amy Goodman
Traducción al español del texto en inglés: Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, [email protected]
Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

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