El Mundo al revés.
Luis García Miró Elguera. (Diario Expreso).
LA AGOTADORA JORNADA DEL PROGRE.
Los progre, caviares o como quiera llamárseles, son una auténtica plaga. Constituyen un clan infernal que se retroalimenta de sus propias pasiones, fobias, rencores y miedos. Son una ralea doble estándar con sangre de horchata. Apenas abre el día, prestan oídos a sus propias declaraciones de la víspera, amenizadas y reafirmadas por sus pares que, a través de las redes, exacerban y aderezan a la ene lo que antes comentaran sus brothers. Los progre, con pasmosa puntualidad, amanecen cada día en huachafoides depas sanisidrinos, miraflorinos o molineros, prestos a inmolarse por su rutina chismográfica y vitriólica destinada a enlodar y fulminar a quienes consideran en sus antípodas. Sufren al momento de dejar la cama, pero son conscientes de que perderán el turno –y pasarán al anonimato– si no llegan a tiempo a la radio o a la televisión para el programa de “la mañana”. No alcanzan a redondear las diez horas de sueño porque la noche anterior la pasaron en algún debate televisivo que acabó en una cena en La Gloria, Rafael, o algo por el estilo, seguida de puosse cafes en un bar de moda por cortesía de los tontos europeos que financian a sus oenegés disfrazadas de templos de la democracia, el medioambientalismo o la madre que los parió. Cogen su Iphone, Ipad y demás adminículos de avanzada y salen raudos en sus 4 x 4 rumbo a alguna estación donde repetirán el mismo discurso de la víspera, aunque estofado con nueva terminología contemporánea, siempre churrigueresca. A ver, ¿a quién demolemos hoy?, es la pregunta de rigor entre esta mancha de necios. La lista es corta y la respuesta sencilla. A los sospechosos de siempre: a los abusivos, corruptos, fujimoristas, groseros, energúmenos, explotadores derechistas de toda la vida. A ellos hay que clavarles cualquier estigma, mentira que repetirán hasta que, al más puro estilo de Goebbels, se vuelva verdad: “Una mentira repetida mil veces se convierte en una realidad”. “Más vale una mentira que no pueda ser desmentida que una verdad inverosímil”. “Cuanto más grande sea una mentira, más gente la creerá”. Estos son dogmas elementales, principios pétreos para los progre.
Los caviares acabarán su agotadora jornada matinal recorriendo diarios, radios, tv, y zarparán prestos con ruta al Central, a Pescados Capitales, a La Mar, a Los Bachiches o al Paseo Colón, decididos a almorzar otra panzada por cuenta de sus intonsos financistas del primer mundo. Tras la siesta, una nueva concertación vía redes sociales los llevará a cargar baterías contra algún políticamente incorrecto a quien crucificarán en los programas radiales y televisivos de la noche, antes de una grotesca, agotadora comilona en algún restaurante de cinco tenedores donde celebrarán la faena con una copa del pisco más caro –no el mejor– y alguna otra huachafada. Desde ahí regresarán ya exhaustos –aunque satisfechos por el deber cumplido– directamente al sobre en su cómoda y cursi vivienda en un barrio chic. ¿Algún día se darán cuenta los mensos primermundistas que su dinero no llega a los pobres sino que va directamente a los bolsillos de unos zánganos parasitarios?
FUENTE: DIARIO EXPRESO. http://www.expreso.com.pe/el-mundo-al-reves/la-agotadora-jornada-del-progre
