Edición: Lumen, 2012
Páginas: 392
ISBN: 9788426420787
Precio: 24,90 € (e-book:
16,99 €)
Lenù: «Siempre ha sido así, desde que éramos niñas: todos creen que ella es mala y yo, buena» (pág. 329).
Nadie sabe quién se esconde tras el pseudónimo de Elena Ferrante, ni dónde vive, ni si es hombre o mujer; pero poco importa: no hay mejor carta de presentación que su espléndida obra. La crítica la considera una de las mejores voces de la narrativa italiana contemporánea y se la ha comparado con la gran Elsa Morante. Hasta el momento ha publicado cuatro novelas para adultos: las tres primeras se reúnen en el volumen Crónicas del desamor (2010), y la cuarta es La amiga estupenda (2012), el comienzo de una trilogía que narra la vida de dos chicas en un barrio humilde de Nápoles a mediados del siglo XX. También ha escrito ensayo y literatura infantil.
Las raíces de una amistad
La
amiga estupenda arranca con la desaparición de Lila, la
amiga estupenda de la narradora, Elena (Lenù). Las dos son mujeres mayores y
Lenù parece ser la única capaz de ayudar al hijo de Lila a encontrarla, pero
entonces se produce un salto al pasado, se deja de lado este punto de partida y
la autora empieza a narrarnos los orígenes de esta amistad. Este primer libro
comprende la etapa correspondiente a la
infancia y la adolescencia de las protagonistas, la fase en la que forjaron
su personalidad y crearon un vínculo entre ambas que no se rompería nunca.
Las muchachas pertenecen a un barrio pobre de
Nápoles, las dos son inteligentes y en algunos momentos surge rivalidad entre
ellas, aunque lo más característico de su relación es el carácter especial de
la amiga: Lila tiene un intelecto brillante, pero además sabe defenderse y su
personalidad no deja indiferente a nadie. Es una persona que haga lo que haga
brilla con luz propia, todo lo contrario de lo que le ocurre a la seria y
sensata Lenù, que a su lado se siente gris y anodina. Lenù encarna lo que se
suele conocer como buena niña, mientras que Lila, a pesar de su genio, es la
oveja negra. Dos protagonistas
caracterizadas a la perfección, tan verosímiles que parecen mucho más que
una creación ficticia.
A lo largo de los años las dos chicas pasan por
diversas etapas: desde su lectura infantil de Mujercitas, que las llevó a fantasear con ser escritoras, a los
rumbos desiguales de la adolescencia, cuando Lenù puede seguir estudiando y
Lila se ve obligada a trabajar en el negocio familiar. Cada una hace su vida,
en ocasiones a Lenù le cuesta comprender a Lila, pero aun así vuelven a unirse en los momentos clave.
Este es el tema central de la obra.
Crecer
en un ambiente humilde
La
amiga estupenda también es una novela sobre el
transcurso de la vida durante la infancia y, sobre todo, la adolescencia: Lenù
narra sus vivencias en primera persona de una manera que resulta fácil ponerse
en su piel, comprender las sensaciones que experimenta, la manera en la que una joven de barrio empieza a descubrir de
qué va esto de la vida. Al tratarse de una adolescente estudiosa, hay
muchas escenas relativas al colegio y reflexiones llenas de incertidumbre sobre
los resultados académicos. Me he sentido muy identificada con ella, y el hecho
de percibir al personaje tan dentro de mí ha conseguido que disfrutara todavía
más de esta historia. No sé hasta qué punto una novela centrada en alguien como
Lenù puede llegar a cansar a otros lectores —en particular aquellos que
aborrezcan los temas relativos a los estudios y las personalidades serias,
sosas en apariencia—, pero a mí me ha encantado.
Aunque hasta ahora solo os he hablado de Lila y Lenù,
la novela dista mucho de centrarse solo en dos personajes: se muestra el estilo de vida de los vecinos de un barrio
napolitano humilde a mediados del siglo XX, gente sencilla que se conforma
con tener un plato de comida en la mesa y se resigna ante la ley del más fuerte
al coincidir con los más acomodados. Hay asuntos turbulentos, peleas
callejeras, fiestas adolescentes, una mujer inestable y el temible don Achile
que asusta a las niñas. Un marco rico y coral en el que las relaciones entre
los jóvenes y sus familias se reflejan con grandes dosis de realismo.
Teniendo en cuenta las inquietudes de las
protagonistas, es inevitable que en este contexto surja el tema de cómo estudiar y ascender de posición cuando
se pertenece a una familia pobre. Cada chica refleja una situación distinta:
Lila sigue los pasos marcados por su familia, mientras que Lenù, aun con la
desaprobación de su madre, puede seguir estudiando y comprueba que la teoría que
le enseñan en clase no le proporciona soluciones prácticas para su día a día.
Ella es una chica muy inteligente, pero sigue siendo una ingenua para los
asuntos de la vida. Comprendo tanto esta sensación que me he reconocido en sus
palabras.
Por otro lado, la autora lo plasma todo de una forma
cercana y realista, hasta el punto que no he podido evitar pensar que narra su
propia vida. Da tantos detalles, descibre tan bien la vida en el barrio y la
forma de ser de la narradora que tengo la impresión de que hay mucho de Elena
Ferrante en Lenù y su entorno. Por si fuera poco, los estudios de letras y la
escritura son importantes para Lenù. Sé que la imaginación consigue cosas
prodigiosas, que no siempre se necesita conocer el lugar ni los personajes para
escribir una historia creíble, pero en este caso no he podido evitar
planteármelo.
Una
novela inolvidable
Además de cuidar la ambientación y la
caracterización psicológica de los personajes, La amiga estupenda me ha parecido una novela muy entretenida. No es
la típica historia de acción, pero en cada capítulo se narran nuevas vivencias
de Lenù, Lila o la gente del barrio, y enseguida sentí interés por ellos, quise
saber más y más y más. Elena Ferrante escribe con una prosa fluida y elegante; leerla es un auténtico placer. La
organización en capítulos breves de tono ameno también contribuye a generar
esas ganas de seguir leyendo hasta el final. A propósito de este, tiene un
desenlace de infarto, muy bien enlazado con todo lo demás.
La novela lo tenía todo para gustarme: protagonistas
femeninas, temas cotidianos, buena narración…, y no solo no me ha defraudado,
sino que me ha llegado muchísimo más de lo que esperaba: cerraba el libro y seguía dándole vueltas a la
trama, la historia permanecía dentro de
mí. Si digo que me ha encantado me quedo corta, y os aseguro que no me
ciega la pasión de parecerme a su protagonista: la obra tiene motivos de peso
para que la considere maravillosa. Me ha cautivado tanto que incluso temo
que los siguientes volúmenes de la trilogía me llenen menos (a propósito del
tema, la segunda parte ya se ha publicado en italiano y lleva por título Storia del nuevo cognome, Historia del nuevo apellido).
Lo
digo alto y claro: La amiga estupenda
me parece el mejor libro que he leído este año.
Sus claves son, por un lado, la peculiar amistad de Lenù y Lila y la magnífica
evolución de ambas; por el otro, la forma de plasmar la vida en el barrio. Lo
recordaré con la imagen de dos niñas, una rubia y bonita, tranquila y formal, y
otra morena, desgarbada y con la mirada siempre alerta, avispada. Conocedlas:
no os defraudarán.
Si os interesa, podéis
empezar a leerlo aquí.
Lila: «Desde siempre, la diferencia entre tú y yo es que a mí la gente me
tiene miedo y a ti no» (pág. 342).
