
Leí la primera reseña de “La amiga estupenda” hace ya tres años, antes de que Elena Ferrante se convirtiera en el boom que es actualmente y me llamó la atención desde el principio pero, como en tantas otras ocasiones, ahí se quedó la novela, durmiendo el sueño de los justos. No sería hasta más tarde que empezaríamos a ver esta tetralogía por todas partes y aún así yo seguía sin ponerme a ello hasta que una conversación en Twitter al ver que otras personas lo tenían dio lugar a una lectura simultánea que continuará muy pronto con la segunda entrega.
Con La amiga estupenda, Elena Ferrante inaugura una trilogía deslumbrante que tiene como telón de fondo la ciudad de Nápoles a mediados del siglo pasado y como protagonistas a Lenù y Lila, dos jóvenes mujeres que están aprendiendo a gobernar su vida en un entorno donde la astucia, antes que la inteligencia, es el ingrediente de todas las salsas.La relación a menudo tempestuosa entre Lila y Lenù viene acompañada de un coro de voces que dan cuerpo a su historia y nos muestran la realidad de un barrio pobre, habitado por gente humilde que acata sin rechistar la ley del más fuerte, pero La amiga estupenda está lejos del realismo social: lo que aquí tenemos son unos personajes de carne y hueso, que nos intrigan y nos deslumbran por la fuerza y la urgencia de sus emociones.Por primera vez Ferrante aborda una narración muy amplia, poniendo en escena un verdadero tableau vivant donde no hay espacio para el tópico: todo es vida y todo respira al hilo de la mejor literatura.

Nadie sabe quién es Elena Ferrante, y sus editores de origen procuran mantener un silencio absoluto sobre su identidad. Alguien ha llegado a sospechar que sea un hombre; otros dicen que nació en Nápoles para trasladarse luego a Grecia y finalmente a Turín.En 2010 Lumen publicó un volumen titulado Crónicas del desamor, donde se reunían las tres novelas para el público adulto publicadas por Ferrante a lo largo de los años, dos de las cuales fueron llevadas al cine. Luego vino esta saga compuesta por La amiga estupenda, Un mal nombre, Las deudas del cuerpo, y finalmente La niña perdida, un cuarto volumen que cierra una obra destinada a convertirse en un clásico de la literatura europea del siglo XXI.
“La amiga estupenda” comienza con un prólogo en el que conoceremos la desaparición de Lila. Hace días que su hijo no sabe nada de ella lo que le lleva a ponerse en contacto con Lenù, amiga de su madre, para pedirle ayuda. Estos hechos provocan que Lenù eche la vista atrás y su memoria viaje hasta el pasado para rememorar los orígenes de una amistad que se remonta a la infanciay que se mantiene a día de hoy, cuando ambas ya se encuentran en la última etapa de sus vidas.
A partir de ese momento el libro se divide en dos partes: la infancia y la adolescencia de las dos protagonistas en un barrio humilde de Nápoles a mediados del siglo XX. Lila y Lenù no pueden ser más distintas. La primera no solo está dotada de una inteligencia asombrosa, sino que además su personalidad es arrolladora, es atrevida, rebelde e independiente. Lenù, por el contrario, es una niña tranquila, seria, que no puede evitar sentirse un tanto inferior a su amiga, pero que por otro lado intenta también competir con ella, con una rivalidad que quedará patente a lo largo de toda la lectura, pero que en ningún modo empañará su amistad, sino que servirá para el crecimiento de ambas, especialmente el de Lenù, personaje al que más conoceremos ya que es ella la encargada de narrarnos en primera persona la historia de esta amistad.
Ambos personajes están trazados con mimo, su caracterización es tan verosímil que se presentan ante el lector como personas de carne y hueso. Desde la niñez hasta la adolescencia veremos evolucionar a las dos protagonistas asistiendo no solo a su desarrollo emocional, sino también al desarrollo y los cambios físicos que tanto influyen en la etapa adolescente, pero son sin duda los cambios vitales cuando tras la escuela primaria cada una toma su camino los que marcan el paso en una novela que, a pesar de su ritmo pausado, es imposible dejar de leer.El paso de los años y las circunstancias irán trazando caminos muy distintos para las dos amigas e irán otorgando a cada una su individualidad sin que por ello se rompan los lazos que las unen desde niñas. Este camino es narrado por Elena Ferrante con una prosa exquisita y fluida, dotando a la narración de una intimidad que muestra sin pudor, pero con extrema delicadeza, los pensamientos y sentimientos más personales de la narradora, esa amiga estupenda que a pesar de las diferencias y de los años, que a pesar incluso de la vida, es el puntal que nos sostiene cuando todo amenaza con derrumbarse.
Aunque la amistad entre las protagonistas es el hilo conductor de una novela que podríamos considerar de iniciación puesto que nos narra el despertar a la vida adulta de ambas, hay otros muchos factores que hacen que “La amiga estupenda” vaya más allá de esa etiqueta. Se podría clasificar también como una novela coral ya que aunque las dos protagonistas indiscutibles son Lila y Lenù, ellas no serían las que son sin todos los personajes secundarios que forman ese microcosmos que es el barrio donde han nacido y viven. Ese barrio de la periferia de Nápoles queda perfectamente reflejado en la novela porque otro de sus puntos fuertes es esa magnífica ambientación que consigue trasladar al lector a sus calles y mostrarle el estilo de vida de sus gentes. Todo ello lo refleja la autora de una forma fidedigna y cercana de modo que es fácil empatizar con los anhelos, las frustraciones y los sueños de unos hombres y mujeres acostumbrados a la ley del más fuerte para sobrevivir.
Me ha gustado todo de “La amiga estupenda”. Es una novela que me ha fascinado por lo que cuenta y por cómo lo cuenta. Por su ambientación, por sus personajes. Una novela que, narrada de una forma impecable, nos ofrece un claro ejemplo de que entretenimiento y calidad literaria también pueden ir de la mano.

