
¿Pueden nuestras circunstancias influir en nuestras decisiones? Esta es una pregunta retórica a la que “La asistenta” contesta. El argumento de este largometraje gira en torno a una mujer adinerada que contrata a una asistenta. La opulencia y el hiperconsumismo son cuestiones transversales relacionadas con el medioambiente.
“La asistenta” está dirigida por Paul Feig y se basa en el libro de Freida McFadden con el mismo título. Actualmente es un superventas que pertenece al top 10 de los libros más vendidos en España.
Nina Winchester contrata a Millie para que sea su asistenta. Su recepción inicial es cálida y agradable y las condiciones del contrato positivas, al menos aparentemente. Porque siendo el término “privilegio” uno de los más repetidos, no los querría para mí.
Los protagonistas son Amanda Seyfried, Sydney Sweeney, Brandon Sklenar y Michelle Morrone. Millie es una joven inocente con un pasado complicado, mientras que Nina es una esposa y madre inicialmente encantadora que comparte con Millie más de lo que parece. Andrew es el marido perfecto de Nina. El personaje del jardinero es misterioso, crucial, pero muy secundario en sus apariciones.
La intriga es característica en esta película que tiene más giros de guión que “El sexto sentido” de M. Knight Shyamalan y se convierte en un thriller divertidamente cruento. Porque en casa de la familia Winchester nada es lo que parece. La narrativa es lineal, aunque hacia el desenlace hay ciertos flashbacks en los que los personajes cuentan parte de su propia historia.
El presupuesto es de 35 millones de dólaresy el lujo se refleja en el casoplón familiar. La decoración interior es minimalista y predominan los tonos claros, incluso en el vestuario.El blanco es símbolo de pureza, una metáfora antagónica de los expedientes vitales manchados de algunos personajes
La banda sonora es inquietante, sensual, etérea y un largo etcétera de adjetivos calificativos que acompañan a las escenas revelando sus claroscuros. El compositor principal es Theodore Saphiro, ganador de un Emmy que ha participado en largometrajes célebres como “El diablo viste de Prada”.
El surrealismo con alguna escena onírica y lo bizarro se entrelazan en un relato que por momentos provoca sensaciones contrapuestas, a ratos no sabía si reirme o llorar, puede que fuera una risa nerviosa incrédula por lo que estaba viendo. La autora del libro se ha quedado a gusto perfilando a los personajes.
El pasado, el área doméstica, los secretos y las apariencias engañosas son cuestiones en las que se hace hincapié en este largometraje donde “no es oro todo lo que reluce”.
