Revista Toros

La biznaga quiere ser vasca

Por Malaka

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Por José Daniel Rojo

Hoy quiere emigrar; la biznaga malagueña  tiene el deseo de dejar su aroma a pies del mediterráneo y quiere abrir sus alas en el otro “costao” de la patria.  Al caer la tarde quiere desplegar su pétalos para abrazar al hijo malagueño que, de celeste y oro, iniciará el paseíllo sobre el cenizo ruedo de Vista Alegre. El blanco jazminero pondrá color y esencia malagueña en la encapotada tarde bilbaína que, por unas horas, cambiará el Aurresku por el verdial, el Guggenheim por el Picasso, la anchoa por el boquerón, el txakoli por un vino moscatel y Vista Alegre por una Malagueta que querrá ser testigo de la alternativa de un hijo que soñó el toreo a pie de Gibralfaro. Por calle Larios y el Paseo de Reding aún perfuma la tarde aquella biznaga con la que el chaval impresionó a la morena malagueña tras la tarde de toros. La esencia quiere, ahora, volar hasta el norte.

 
Saúl Jiménez Fortes sustenta su tauromaquia y su personalidad en sus apellidos. No obstante, son pilares fundamentales de su vida: un Jiménez que nos trae los recuerdos de aquella España y de aquel hombre, de nombre Gaspar, que quiso ser torero y que finalmente militó con los toreros de plata. Hombre emprendedor y sobre todo un apasionado de la Fiesta. Y un Fortes que se acaricia en la imagen de aquella mujer que sonó fuerte en el mundo del toro y que a punto estuvo de tomar la alternativa. Ahora Mari ve su vida, su propia vida, reflejada en la figura de su hijo. La Mari Fortes torero se mete ahora en el papel de la Mari Fortes madre.

Jiménez Fortes, ese es el nombre elegido por Saúl para anunciarse en los carteles. Es justo ahí donde encontramos las primeras virtudes que, como persona, avalan a Saúl. La humildad y el sentido del agradecimiento. Agradecimiento sobre todo para sus padres y una forma de homenajear y reconocer toda la trayectoria profesional de sus progenitores.

Jiménez Fortes pondrá acento malagueño a la Aste Nagusia 2011 de Bilbao. Firmará con oro una página en la historia del toreo doctorándose en Tauromaquia en un coso que, casi siempre, guardó tal privilegio para los suyos. Saúl, representante de la biznaga malagueña, ha abierto los pétalos de su capote al País Vasco que hoy le espera para recibir, a cambio, el perfume mediterráneo de aquel jazmín que quiere abrirse a nuevos mundos.

Es de valientes y digna de elogio la decisión tomada por el joven malagueño que ha querido tirar la moneda al aire con la confianza de que salga cruz. El camino es largo pero Saúl ha querido arriesgar para poder vivir. Su decisión merece el aplauso sincero y unánime de la afición que deberá valorar el gesto convertido en gesta. Gesta que vivirá junto a un Juli y Talavante que no irán dispuestos a dar ventaja al neófito en un Bilbao que pesa y pasa factura a estas alturas de agosto.  Por todo ello es de admirar la apuesta de Jiménez Fortes que pondrá continuidad a aquella ceremonia en la pila bautismal teniendo como padrino al Maestro Palomo Linares. El destino estaba escrito.  

Decía Andrés Amorós, que “la ilusión renace cada vez que nos hablan de un chico que ha nacido con el toreo metido en la cabeza”. Saúl lo tiene en la cabeza, pero también en el corazón y por todo ello ha sembrado en sus paisanos la esperanza de ser el Torero de todos los malagueños; pero abierto al mundo. Ojalá la Virgen malagueña de Gracia y Esperanza de su Cofradía de Estudiantes, que pronto le abrazará y acariciará enroscado en un capote de paseo, te brinde la suerte que mereces. Una suerte ganada en el devenir de tu vida como persona, y en tu trayectoria como soñador del toreo. El sueño lo estás acariciando de igual manera que acaricias el toreo a la verónica. Ahora toca mecerlo, el sueño, y ganar en profundidad para mantenerla en el tiempo.

Por todo ello, la biznaga malagueña quiere, por un día, apropiarse del País Vasco para estar junto a ti, acariciando tu toreo, perfumando el día más importante de tu vida e impregnando de malagueñismo la alternativa de un hijo nacido en sus entrañas y que sueña con ser figura del toreo.

¡¡De celeste y oro el vestido; de blanco biznaga el corazón!! 

¡¡Suerte Torero!!


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