Revista Comunicación

La boda de rosa -todo queda en familia

Publicado el 24 agosto 2020 por Jorge Bertran Garcia @JorgeABertran
LA BODA DE ROSA -TODO QUEDA EN FAMILIA

Siempre he pensado que lo más complicado del mundo, lo que más talento y oficio requiere es la sencillez. Contar una historia, sin más, sin complicarse la vida, sin recurrir a giros dramáticos exagerados, sin pretensiones. Contar una historia con personajes humanos sobre sentimientos con los que podemos sentirnos identificados. La historia de La boda de Rosa no puede ser más sencilla: una mujer decide dejar de vivir para los demás y empezar a preocuparse de sí misma. Para conseguirlo, en lugar de mandar a la mierda a todos los que se aprovechan de su generosidad -su padre, sus hermanos, su hija- Rosa decide casarse consigo misma. Una idea que puede parecer descabellada, pero, como suele ocurrir con todo lo que parece descabellado en la pantalla, ha ocurrido en la vida real. Esta es la premisa para que la directora Icíar Bollaín construya una película que acaba ganando nuestra simpatía planteando situaciones en las que nos reconocemos. Porque todos tenemos una familia, con sus conflictos, sus alegrías y sus miserias. Aquí, el clan protagonista está muy bien representado por los actores Candela Peña, Sergi López, Nathalie Poza, Ramón Barea y Paula Usero, todos convincentes en sus papeles de seres humanos con defectos y problemas. Y no hace falta nada más. Buenas interpretaciones y un guión firmado por Bollaín y Alicia Luna con un oído muy fino para el diálogo. Todo se conjuga para que sus 99 minutos pasen volando entre sonrisas y ojos húmedos, algo que puede parecer sencillo pero es tremendamente difícil de conseguir.


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