Revista Cultura y Ocio

La buena gente - ursula werner

Publicado el 05 enero 2018 por De Lector A Lector @deLectorALector
LA BUENA GENTE - URSULA WERNER

NUESTRA OPINIÓN....

La buena gente se desarrolla durante 3 días del año 1944, en Blumental, una pequeña población muy cerca de la frontera de Suiza, donde la familia Eberhardt posee una pequeña casa. Una casa que poco tiene que ver con la que sus dueños, Oskar y Edith, iban construyendo en sus sueños, unos sueños que les mantuvieron vivos y a salvo de lo que sucedía ya que mientras pensaban en ella se alejaban de la realidad que les rodeó durante la Gran Guerra. Una casa que desde que estalló la Segunda Guerra Mundial está sirviendo de refugio a las mujeres de la familia mientras Oskar sigue en su puesto de secretario de Estado de Economía, demasiado próximo a Hitler ya que es miembro de su gabinete, y Franz está en el frente.
Esta novela está basada en hechos reales. En una de las solapas de la novela nos explica la autora que un día, no hace demasiados años, encontró ocultos en casa de su tía, unas cartas y recortes de periódico que tenían que ver con su bisabuelo que fue secretario de Estado de Economía en el régimen de Hitler y del que nunca se hablaba, y que a ella le sirvieron de base para esta novela.
Aunque no es raro que con relativa frecuencia tenga en mis manos una novela que de una manera o de otra tenga como escenario la II Guerra Mundial, creo que es la primera vez en la que me enfrento a una en la que se narra una historia como ésta, en la que Urusla Werner nos cuenta cómo vivieron los habitantes de una pequeña localidad alemana los hechos que estaban teniendo lugar durante la Guerra. Una parte de la intrahistoria de aquella confrontación.
Porque en una localidad que aparentemente era muy tranquila, en realidad no lo era tanto y los propios alemanes eran víctimas de los delirios de un muy joven oficial nazi que quería obtener lo más rápido posible los méritos suficientes para ir subiendo de rango en el ejército y pertenecer a la élite que acompañaba a Hitler. Un joven que sospecha de todo y de todos, y al que no le importa, si es necesario, interpretar las órdenes a su manera para conseguir sus fines.
Pero en esta pequeña localidad donde todos sus habitantes se conocen no es a este joven oficial al único que hay que temer, ya que también existen esos envidiosos que, escudándose en su lealtad a su país, son capaces de delatar a un vecino o buscar un motivo para hacerlo, con tal de conseguir una mejor posición para su negocio o un buen partido con el que casar a uno de los miembros de su familia. Había que andarse con mucho ojo porque para ellos cualquier motivo era bueno para  ganarse el favor de los que mandaban o conseguir beneficios.
Claro que afortunadamente no todos los habitantes de Blumental eran así, también había quien se planteaba qué era lo que estaba pasando en realidad, cómo había llegado Hitler a ese punto, y cómo había conseguido que la gente siguiera y acatara de esa manera lo que está haciendo sin plantarle cara. Porque algunos sí que estaban dispuestos a hacer lo que estuviera en su mano para frenar toda aquella sinrazón y hasta intentar aliviar en algo el sufrimiento que se estaba produciendo, ayudando a a los perseguidos a escapar  de ese genocidio aun a costa de su vida
La buena gente es una novela que trata precisamente de eso, de "buena gente", aquellos que se ven abocados a una situación que no les gusta y que tratan por todos los medios de poner su granito de arena, que tratan de luchar de la mejor manera que pueden y con los medios de los que disponen,  y ayudar a otros contra la injusticia, el abuso, la locura.
Difícil y doloroso tenía que resultar para alguien que no estaba de acuerdo con lo que estaba sucediendo, enfrentarse a que fuera su marido o su padre quien se encontrara en el círculo de quien estaba al mando, de quien era el responsable de aquellos desatinos, y no entender cómo puede formar parte de ello, vivir con ello, como les pasa a Edith y Marina.
En esta novela también se plantea el dilema moral que tuvo que suponer para muchos alemanes cerrar los ojos a lo que tenían a su alrededor, sentirse cómplices, ignorar lo que sucedía, sentirse unos cobardes aunque actuaran así con el fin de salvar sus vidas o, lo que todavía era más valioso para ellos, las de sus seres queridos.
Ursula Weber nos presenta una novela pausada que va creciendo en intensidad según se va avanzando en el tiempo y los acontecimientos, una lectura sencilla, en momentos muy emotiva y llena de ternura, que nos mantiene en vilo durante su lectura, y en la que nos encontraremos alguna sorpresa. Una historia en la que la autora nos muestra un tiempo en que las cosas no fueron fáciles para casi nadie y nos demuestra que siempre hay buena gente dispuesta a ayudar, aunque ponga en peligro su vida.
FICHA DEL LIBRO
FRAGMENTO

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