Y seguí limpiando, al poco me dí cuenta que le había dejado el rotulador a mano!!! Dios mío! fui corriendo al salón y ahí estaba... mi sofá! mi sofá blanco pintado con montones de rayas negras en los laterales!!! casi me da un patatús!
Lo bueno fue que después de decirle que eso no se hacía (y él mantener la misma postura que si le dijera que llueve) lavé rápidamente el sofa y me cogí un paño para secarlo, pues mi estanjanito me cogió el paño e iba detrás de mi secandolo! aich, entendió que no se debía hacer y que debía corregir (o almenos, me pareció) jeje
