Revista América Latina

La Casona del Jardinero

Por Patriciagarcia

 Para algunos autores, vivió con toda su familia en el Jardín Botánico, para otros no hay evidencia de estada, pero como sea la vida de Carlos Thays, mencionado como "el jardinero" de la Ciudad de Buenos Aires, estuvo ligada y dedicada a la historia de sus jardines, parques y plazas.

Ahora el Gobierno porteño encara una restauración de la casona que está dentro del Jardín Botánico, en el corazón del barrio de Palermo.

La Casona en cuestión tiene 145 años y se levantó casi 20 años antes de que el Jardín estuviera abierto al público}

La obra de puesta en valor, además incluye la conceción de un espacio para la instalación de una cafetería. La restauración incluye la recuperación de la fachada de ladrillo, las carpinterías originales, un ascensor interior y nuevos usos abiertos al público.

Desde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires explicaron que la construcción se hizo en 1881 y su historia está ligada a la figura del destacado paisajista Carlos Thays. Hoy, 145 años después, la Ciudad la está restaurando con una obra integral que busca preservar su historia y que más personas puedan disfrutarla y hacer uso de sus espacios.

El Gobierno porteño señala que la obra fue proyectada por el ingeniero militar de origen polaco Jordan Wysocki (convocado por Domingo Faustino Sarmiento para materializar un gran parque urbano) y "debe su aspecto de castillo inglés a los breves torreones de sus cuatro esquinas". Puertas adentro, el diseño original era funcional: la planta baja reunía amplias salas de trabajo, mientras que en el nivel superior las habitaciones se conectaban entre sí por grandes arcos, una solución que permitía integrar los ambientes y adaptarlos a distintas funciones.

En distintos años, el castillo tuvo diversos usos relacionados a la gestión pública y hasta 1894 funcionó como sede del Departamento Nacional de Agricultura y, durante los dos años siguientes, se convirtió en  Museo Histórico Nacional. 

A fines del siglo XIX,pasó a ser sede de la Dirección de Paseos de la Municipalidad de Buenos Aires, organismo que condujo Thays. El especialista se instaló allí, como su lugar de trabajo dedicado a la administración de los espacios verdes públicos. Desde allí proyectó espacios que hoy guardan su memoria, como la propia Plaza de Mayo.

Narra el Gobierno porteño que "durante décadas existió la versión de que Thays habría vivido allí junto a su familia. Si bien no existen registros oficiales que lo confirmen, sí está documentada la estrecha relación entre el edificio y el paisajista, cuya obra dejó una marca decisiva en la identidad de la Ciudad. El 7 de septiembre de 1898, el público accedió por primera vez al Botánico. Hoy, la casona es sede de la Administración del Jardín, que incluye las áreas operativa, técnica, educativa, ambiental y administrativa".

Cómo es la restauración

En enero de este año, la Ciudad de Buenos Aires comenzó la restauración integral de la Casona,  que abarca el interior y el exterior del edificio con intervenciones en la planta baja, la planta alta y la azotea.

"El patrimonio urbano de la Ciudad es único en la región: cuidarlo es un desafío enorme y  una decisión clara de gestión. La casona es un lujo arquitectónico, en un espacio verde que es considerado uno de los mejores jardines botánicos del mundo, y toca a nosotros dejarla en condiciones para las próximas generaciones", señaló el ministro de Espacio Público, Ignacio Baistrocchi.

Además de la recuperación de las fachadas de ladrillo, la histórica escalera y las carpinterías originales, el proyecto incluye mejoras de accesibilidad -entre ellas, la incorporación de un ascensor interior- que permitirán que el edificio pueda ser recorrido por todas las personas.

A eso se suma una reorganización de los usos internos para mejorar el funcionamiento del edificio, la adecuación de los baños, la renovación de la iluminación y la incorporación de nuevo mobiliario en la planta alta. También se contempló la creación de espacios comunes de uso abierto y la incorporación de un área destinada a un café, que contribuirá a ampliar las posibilidades de encuentro y permanencia dentro del espacio verde. 

En paralelo, se avanzó en la readecuación del sendero principal del Botánico, con el objetivo de mejorar las condiciones de accesibilidad y circulación. El camino estaba hecho de granza, una piedra partida de tamaño pequeño que no ofrece una superficie apta para quienes se desplazan con movilidad reducida. La nueva materialidad aporta una superficie estable, continua y segura, compatible con los criterios de accesibilidad universal.

Cuidado sostenido del Botánico: la restauración de sus esculturas

El Gobierno porteño le da a la restauración y mantenimiento de obras patrimoniales como sus esculturas a cielo abierno, un  lugar destacado.

A través de la intervención del taller Monumentos y Obras de Arte (MOA), el año pasado, 2025, se llevó adelante la restauración de veinte esculturas emplazadas en el espacio público.

Entre las obras que fueron restauradas están: el Canto de la Cosechadora, una figura femenina en mármol que participa de la cosecha y lleva en sus brazos mieses recién segadas; la Venus, una reproducción de la célebre escultura de Venus, diosa de la Belleza, de Medici; La Bañista, un delicado desnudo femenino que apoya su mano izquierda sobre un tronco talado mientras con la derecha sostiene un velo que la cubre; y la Loba Romana, réplica en bronce de la emblemática escultura vinculada al origen mítico de Roma.

También fueron intervenidas otras obras que forman parte del conjunto escultórico del Jardín Botánico, entre ellas: los bustos del General José de San Martín y Perito Moreno, la Plegaria a la india tehuelche, L’Acquaiolo, La Soberanía, La Flora, la Amazona, Despertar de la Naturaleza, el Cisne, la Flor Indígena, La Tempestad, La Pastoral, Plegaria, Pureza y Sagunto.


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