Un montaje complejo. E irregular. Muy bien los actores, y muy buenas algunas de las ideas (los juegos con los taburetes de metal...), pero en ocasiones el texto se hace complicado de seguir y algunas digresiones (el papel del padre de Melibea, por ejemplo) aportan poco al conjunto en general.
En cualquier caso, hay que ir siempre al teatro. Siempre.