
Sinopsis:
Para la psicóloga Alex Ladd, conocer al ayudante del fiscal del distrito Hammond Cross, había representado una autentica agua de mayo en un tiempo de sequía afectiva. Y para el mismo Cross, la irrupción de una atractiva mujer en sus vida ha significado mucha más que una sorpresa. Por el destino parecía jugar en contra de ambos cuando, aquella misma noche, el asesinato del empresario Lute Pettijohn sacudiera las conciencias de la alta sociedad de Charleston. Un asesinato que llevaría a Cross de cabeza y cuyo principal sospechoso contaría con una coartada perfecta.
Lute Pettijohn, uno de los hombre más ricos y famosos de Charleston, millonario conocido tanto por su despotismo en los negocios como por su afición desmedida a las faldas, aparece asesinado en la habitación de uno de sus hoteles. La investigación del caso se presenta difícil, máxime cuando el muerto había granjeado en vida infinidad de enemigos. No obstante, la resolución del crimen supondría sin duda una punta de lanza en la carreta del ayudante del fiscal del distrito que se encargará del caso, que recae en el prometedor abogado Hammond Cross.
Sin embargo, para Cross el caso no llega en el mejor momento de su vida. O quizá sí. La misma noche del crimen conoce a una atractiva mujer, capaz de despertar en él sentimientos con una rotundidad desconocida. ¿Significaba el comienzo de una gran historia de amor? Sólo el tiempo lo diría... y tiempo es lo que le faltaba. Y es que cada nueva pista en el caso Pettijohn daba una vuelta de tuerca que amenazaba con embadurnar de acusaciones al propio Cross, aún apesadumbrado por no haber sido capaz de dar con la hermosa mujer con la que había vivido aquella noche de pasión. Una mujer que guardaba un secreto a todas luces inconfesable.
Opinión personal:
¡Cómo me gusta esta autora! Creo recordar que este título me lo recomendó Bona Caballero, os pongo el link de su imprescindible blog por si aún no lo conocéis.
Si algo me sabe mal cuando escojo una novela de suspense es saber demasiado pronto quien es el asesino, con Sandra Brown me pasa poco y eso que, como en este caso, la protagonista está totalmente descartada.
Sandra Brown se ha marcado una trama que cada vez se complica más, no tan solo en cuanto al romance en sí, sino que la situación y relación entre los personajes secundarios —que en esta novela tienen un peso muy considerable— hace que cada vez te pierdas más en el entramado que construye y, por eso, cueste dilucidar prácticamente hasta el final qué papel juega cada uno. Diré que, entre todas las posibilidades, al final me he centrado en dos y no he andado errada. Pero la forma en la que queda todo atado y cuando la autora desvela, por fin, de quien se trata, aun piensas que la forma en la que te ha ido dejando pistas ha sido todavía más genial.
Sobre la trama, poco más puedo explicar. Que ha sido toda una delicia conocer a personajes secundarios —dejadme que me queje porque una pareja se merecía un final más feliz— crítica o no de la desidia que puede aportar la propia vida escogida mediante decisiones desacertadas o, simplemente, la maldad humana. Sobre esto hablo de una pareja muy concreta que no es la protagonista.
En esta novela encontramos en varias circunstancias la diferencia de comportamientos. Muchos de los personajes que aparecen son fríos, calculadores y, en algún que otro casi, algo deshumanizados. Pero resulta muy apropiada la doble moralidad de muchas de las decisiones. Personas rectas y estrictas —quizás demasiado— que se encuentran en una encrucijada ética de cómo proceder ante situaciones muy concretas y será clave en el desarrollo de los personajes y en el desarrollo de la historia.

Alex es una joven serena, guapísima que ha rehecho su vida. Con un pasado duro —por decirlo de alguna forma— es un personaje femenino fuerte donde los haya, de los que suele retratar la autora en sus novelas. Me ha sorprendido en todo momento su serenidad a la hora de afrontar los retos y, también, por qué no decirlo, la fuerte lealtad que siente ante un hombre que acaba de conocer (claro que si no fuera así, no habría historia).
En su relación he sentido un gran pero: falta de ternura. Y es que, dejando de lado que todo trascurre de forma demasiado apresurada, sus sentimientos, terriblemente fuertes, resultan muy apasionados (y no solo me refiero a la parte sexual), pero me ha faltado algún detalle más romántico —me sale mi vena lectora monotemática—. Sí que es cierto que, dado que uno de los puntos con los que juega la autora es esa «coartada imposible», el secretismo y la imposibilidad de una relación, es algo que resulta algo lógico. No obstante, alguna frase junto a esas fuertes miradas, no hubiera estado nada mal. Y, quizás, eso es lo que ha hecho que no le de una puntuación mayor. El romance es demasiado apresurado.
No me extiendo más, es un buen thriller y, como siempre, Sandra Brown es una autora que recomiendo, considero que es una de las grandes del género. Su ritmo es constante y tiene la cualidad de mantenerte en vilo de forma que no puedes parar de leer. También he de admitir que hay pasajes que se hacen duros de leer.
Se ha convertido en uno de mis favoritas de romántica/suspense, me quedan ya pocos por leer de sus libros traducidos, por suerte se pueden encontrar en bibliotecas e, incluso, en librerías de segunda mano; pero no entiendo cómo ninguna editorial se lanza de cabeza a volver traducirla.
Datos de interés: Ficha de la novela - Ficha de la autora - Web de la autora
Pepa
