Título: La cocinera de Himmler
Autor: Franz-Olivier
Giesbert
Editorial: Alfaguara
Año de publicación: 2014
Páginas: 344
ISBN: 9788420415901
El
pasado mes de abril la editorial Alfaguara y seis blogs organizamos
el concurso y la lectura conjunta de La
cocinera de Himmler, la novela del autor francés Franz-Olivier Giesbert. Cuando me llegó la propuesta a través de
María, del blog De todo un poco, no me lo pensé. Al leer la
sinopsis del libro la historia me pareció muy atractiva, tenía muy buena
pinta y prometía mucho. Pero entre unas cosas y otras mi entusiasmo
y mi opinión por esta historia se han ido desinflando a marchas
forzadas y tengo que confesar que me ha costado horrores terminarla.
Aun
así no puedo dejar de agradecer la iniciativa a todos los
organizadores y, al mismo tiempo, pedirles disculpas por no haber
podido participar en la lectura conjunta. Sé que los motivos están
más que justificados, pero me sabe mal haberme descolgado de la
actividad. Aunque tarde, aquí está mi pequeña aportación.
Como
os decía, tenía unas expectativas altísimas con este libro. Me
gusta la novela histórica y los personajes especiales y esta
historia lo tenía todo. Pero se ha quedado en nada. Al menos para
mí. No me ha llegado, no me ha enganchado, no me ha transmitido
nada. Vamos, que me ha dejado indiferente. Fría. Como la venganza.
Venganza.
Ese es precisamente el sentido de la vida para Rose, una anciana de
105 años muy peculiar por muchos motivos. Primero, porque aún tiene
una cabeza brillante, ágil, lúcida, con unos pensamientos llenos de
ironía, cinismo, agudeza y erotismo. Segundo, porque todavía
regenta su famoso restaurante en Marsella. Tercero, porque lleva una
pistola en su bolso. Y, sobre todo, porque ha sobrevivido a las
barbaries del siglo XX: el
genocidio armenio, los horrores del nazismo y los delirios del
maoísmo.
Ahora
ha decidido contar su vida en cuatro cuadernos. Una vida nada fácil.
Llena de horror, pérdidas, muerte y dolor. Pero Rose es una mujer
fuerte, luchadora, capaz de salir casi ilesa de cualquier situación.
Es una superviviente nata y tiene el mejor motivo para seguir
adelante cada día: vengarse de sus enemigos y hacer justicia.
Así
acompañamos a Rose por Europa, Estados Unidos y China. Desde el
genocidio armenio a manos de los turcos que sufrió siendo solo una
niña y vio cómo asesinaban a toda su familia hasta la dictadura de
Mao en China pasando por las dos guerras mundiales y el nazismo.
Pero, aunque los episodios que se narran son barbaries, horrores
brutales que le arrebataron a Rose a los hombres de su vida a mí no
han llegado a transmitirme nada.
He
echado en falta una trama como tal, ya que la historia me ha parecido
más una sucesión de secuencias sin un hilo conductor definido, una
serie de diapositivas, como cuando un amigo o un familiar nos enseña
de pasada las fotos de sus últimas vacaciones contándonos una
pequeña anécdota de cada una de ellas pero sin llegar a profundizar
en nada.
Y
esa es justo la sensación que he tenido con esta novela. Muchos
acontecimientos, muchos episodios pero todos superficiales. Ya se
sabe eso de quien mucho abarca poco aprieta. Y creo que eso es lo que
le ha sucedido al autor, ha querido contarnos en una novela toda la
historia del siglo XX, abarcar demasiados hechos para un solo libro y
a mí por lo menos no ha conseguido apretarme ni moverme nada por
dentro.
No
puedo decir lo mismo de Rose. Una mujer peculiar, especial, diferente
que, al menos a mí, me ha encantado. Yo de mayor quiero ser como
ella. Eso sí, sin tanto odio, tanto rencor ni tanta sed de venganza.
No he podido evitarlo, con su lista de enemigos me ha recordado
muchísimo a Arya Stark de Canción
de hielo y fuego.
Pero sí quiero llegar a los 105 años con su alegría, sus ganas de
vivir, su pasión y su sentido del humor.
A
mí me ha gustado el personaje pero no su historia. A otros lectores
les ocurrirá al revés. Pero estoy segura de que, se empatice o no
con ella, Rose no dejará a nadie indiferente. Es de esos personajes
que o se aman o se odian.
Sobre
la parte de la historia que da título al libro, tengo que decir que
la relación entre Himmler y Rose no me ha resultado creíble ni
verosímil, no he conseguido entrar en ella en ningún momento. Una
vez más he echado en falta más profundidad, más trasfondo. Todo me
ha resultado demasiado superficial, frío, distante y gris.
Y
así, como quien no quiere la cosa, hemos llegado a la entrada
número 500 de Cuéntate la vida.
Gracias a todos por estar ahí.
Si te interesa el libro puedes encontrarlo aquí.