Revista Opinión

La conexión masónica de “Jack el Destripador”

Publicado el 26 julio 2015 por Habitalia

Seguramente habrán escuchado los rumores, una vez leída la novela y vista la película (cuyo título es "Desde el Infierno") estarán convencidos a estas alturas de que Jack el Destripador fue masón. Pero, ¿Qué hay de cierto en esto? ¿Realmente lo fue? Bien, la verdad es que no sabemos, nadie sabe quién era el Jack el Destripador, por lo que es imposible saber si era masón, pero lo más probable es que no fuera así.

Imaginemos por un momento la escena. Londres, 1888 en Whitechapel, un distrito sucio y golpeado por la pobreza. Un suburbio que albergaba a la peor chusma y la villanía que jamás se haya visto. La policía de la época estimó que en su día podría haber tenido un censo de 1.200 prostitutas (probablemente muchas más) y unos 62 burdeles.

Una afluencia de inmigrantes procedentes de Irlanda y Judios que huyen de las matanzas de la Rusia zarista, inflaron una población a punto de estallar, la dependencia del alcohol, la delincuencia y la violencia son moneda corriente.

En este distrito, ya considerado un antro de perdición, vio nacer en sus calles un mal que cometió una serie de brutales asesinatos conocidos por la policía y la prensa del momento como "los asesinatos de Whitechapel", popularmente conocidos por el nombre de "Los aseinatos del Destripador".

En el expediente de la policía figuraban once casos, pero hoy en día la mayoría se considera que los trabajos de "The Ripper" se circunscriben únicamente a cinco, más conocidos como "las cinco víctimas canónicas".

Las cinco mujeres asesinadas trabajaban como prostitutas en el momento de su muerte, y fueron todas asesinadas de una manera muy similar, con un tajo en la garganta y el abdomen mutilado, salvo Elizabeth Stride que no tenía mutilaciones abdominales, lo que lleva a la creencia de que el asesino fue interrumpido en pleno acto, lo que le condujo a la segunda víctima de esa misma noche, Catherine Eddowes.

No se hicieron esperar varias cartas a periodistas y policías. Si éstas eran auténticas o no, se debate aún, aunque la carta titulada " From Hell" (desde el infierno), enviada al periodista George Lusk, también vino acompañada de una caja que contenía la mitad de un riñón conservado en etanol.

Un examen posterior determinó que se trataba del riñón izquierdo de un ser humano, que a su vez coincidía con el riñón extraído del cadáver de Eddowes. Después del quinto asesinato, el de Mary Jane Kelly, los asesinatos cesaron, o al menos no fueron cometidos con el mismo modus operandi que se utilizó con las "cinco canónicas".

Pero, procedamos a considerar las conexión masónica. La teoría más ampliamente popularizada es que el médico real Dr. William Gull fue el Destripador, y que cometía los horribles crímenes en nombre de la masonería y de la familia real británica para mantener en secreto el matrimonio entre un chica católica y el príncipe Alberto Víctor (el nieto de Reina Victoria).

También se sospechó de que la mutilación de los cuerpos estaban en consonancia con las penas masónicas que se imponían al romper sus juramentos de secreto. La razón por la que esta teoría es tan conocida es gracias a la película titulada "From Hell".

Estos a su vez se basan en la teoría propuesta por Stephen Knight, un anti-masón declarado, que escuchó decir a un tal Joseph Sickert que él era el hijo de Walter Sickert y nieto de aquella prostituta.

Poco después Knight, publicaría un libro con los alegatos Joseph Sickert, aunque en una entrevista posterior con "The Times" reveló que se lo había inventado todo (ecos de Leo Taxil nos vienen a la mente). De hecho el Sr. Sickert dijo que Knight era el periodista más crédulo que jamás había conocido y que le había resultado una inocentada muy divertida.

Ahora algunos anti-masones dicen que esto era para impedir que el Sr. Sickert fuera asesinado por los masones, pero, francamente, los hechos apoyan la hipótesis de que en realidad su propósito era engañar a Knight.

En primer lugar el Dr. Gull no era masón, no hay registro de su membresía, de hecho Knight se enteró de esto antes de publicar su libro cuando él consultó en la biblioteca del Freemason`s Hall de Londres y preguntó por el número de miembro de varias personalidades de la sociedad de entre los que figuraba el nombre del Dr. Gull. Al recibir una contestación negativa sobre él, optó por ignorar el pequeño tropiezo de hecho y continuar independientemente con su batería de preguntas.

El segundo problema es que el Dr. Gull era un hombre muy enfermo en el momento de los asesinatos, en 1887, en su casa de Escocia sufrió un derrame cerebral importante y sufrió varios más en los próximos años previos a su muerte en 1890. No olvidemos que en 1888 tenía de 72 años de edad. Así que la idea de que un anciano, recuperándose de un derrame cerebral recorriera medio Londres matando y descuartizando mujeres simplemente no se sostiene.

Ahora veamos el aspecto de la pena masónica En pocas palabras, no, ninguno de los asesinatos guarda ninguna semejanza con las penas simbólicas de cualquiera de los grados. Ademas, dado que ninguna de las mujeres podría haber sido iniciada en aquellas circuntancias, no podrían haber sido objeto de ningún tipo de obligación, incluso si las sanciones simbólicas hubieran sido literales. Mientras que la película lo ignoró, en la novela gráfica se deja claro que la carrera del Dr. Gull le volvió loco y que no estaba llevando a cabo los asesinatos como masón, sino porque creía que las mujeres de eran traidoras y que su locura lo llevó a creer que debían morir como masones traidores.

Los autores señalan que creyeron que la historia entera era ficción. Otra supuesta relación con la masonería es lo que se conoce como el hallazgo de la calle Goulston. Cuando la policía investigaba en Whitechapel tras del asesinato de Eddowes, descubrieron un trozo de delantal manchado de sangre que se correspondía con el que Eddowes llevaba cuando fue asesinada. Alguien escribió con tiza junto a ella la frase "Los Judíos son los hombres que no serán culpados de nada". Algunas personas, Knight entre ellos, han afirmado que los judíos mencionadas en la cita se refería a los tres rufianes que mataron a Hiram Abiff en la leyenda de tercer grado.

Aunque la verdadera razón quizá es muy simple, En el Londres de la época afloraban una gran cantidad de sentimientos antisemitas y es bastante fácil ver por qué la cita con el descubrimiento del mandil ensangrentado llevaría una situación ya peligrosa hasta convertirse en algo prácticamente explosivo .

Así que ahí estamos, las teorías más populares sobre que Jack el Destripador fue masón son claramente deficientes. Como hemos dicho desde el principio que nadie sabe realmente quién era el Destripador o por qué lo hizo, por lo que no hay manera de probar si era o no era masón, pero teniendo en cuenta la presunción de inocencia, mientras no se pruebe su culpabilidad, tenemos que decir que no lo era hasta que se demuestre lo contrario.


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