Artículo firmado con el pseudónimo "Fiat Lux", por temor a la posteriores represalias internas en la Gran Logia de España
O como por culpa de unos cuantos necios la Masonería en España no levanta cabeza.
"La naturaleza hace a veces un tonto; pero un fanfarrón siempre es obra del hombre".
Ignatius Reilly ("La conjura de los necios")
Ni el propio Ignatius Reilly, si se hubiese propuesto hundir a la Masonería regular española (y de rebote al resto del movimiento masónico en sus diversas vertientes), no habría tenido tanto éxito como el que han conseguido una serie de personajes y personajillos que han estado al frente de ella, prácticamente desde su fundación.
Sí amigo lector, y seguramente hermano (seas de la obediencia que seas), los males de la Masonería regular afectan al conjunto de la Masonería española, y por muchas razones: la más importante, no solo no se crece numéricamente (con suerte podríamos decir que está estancada), ya que la mayoría de los que la abandonan no lo hacen para conocer otras opciones masónicas, sino que se van a su casa frustrados y con la sensación de una enorme pérdida de tiempo invertido para nada, amén del dinero que le ha costado la broma.
La segunda, casi tan importante o más que la anterior es por la ausencia de ningún proyecto concreto de tipo social con el que intentar poner en práctica nuestros ideales de querer construir un mundo mejor, y no será por que no hay temas donde es urgente que el pensamiento masónico sea escuchado, por no decir tenido en cuenta: educación, globalización, movimientos migratorios, cambio climático, la incontrolable influencia de los medios de comunicación, el reto tecnológico y sus implicaciones éticas, calidad de vida, etc.,etc. Nuestra aportación no pasa de algunos ensayos de corte intelectual, en muchos casos de dudosa calidad, sobre alguno de estos temas, pero que su ámbito de influencia es tan reducido que apenas salen de las paredes de nuestros templos. Nadie nos hace caso, y lo que es peor, nadie se acuerda de nosotros para pedirnos nuestra opinión, en función de lo que en un pasado fuimos.
La culpa no la tiene la sociedad por ignorarnos. La culpa la tenemos nosotros por no haber hecho nada al respecto y perder tantas energías en rencillas y disputas internas. ¡Qué lejos quedan aquellas palabras de Óscar de Alfonso, pronunciadas en la Biblioteca Pública Arús, poco después de haber sido elegido por primera vez como G.M. de la Gran Logia de España, y que entre otras cosas dijo: "Si bien las diversas órdenes masónicas han de mantener sus diferencias ritualísticas por razones obvias, ello no ha de ser impedimento para que todas podamos trabajar conjuntamente en beneficio de la sociedad"! ¿Qué ha hecho al respecto?: ¡Nada, cero patatero! Quizás será debido por aquello de lo que dice Ignatius Reilly en el libro: "Sólo me relaciono con mis iguales, y como no tengo iguales (en España), no me relaciono con nadie".
Pero si miramos el universo masónico de la "irregularidad" (¡qué palabra más fea!), las cosas tampoco lucen por su esplendor.
Si la "regularidad" no crece, tampoco lo hace la "irregularidad". Un dato: en total en España, contando con todas las obediencias (incluidas "logias salvajes" (¡qué otra palabrita también!) no pasamos de los cinco mil, de los cuales unos tres mil pertenecen a la G.L.E. (40% no españoles). Si tenemos en cuenta que el último masón iniciado en esta orden tiene como número de matrícula el nueve y pico, quiere decir que unos seis mil ya no están por diversas razones, la principal de ellas es que han abandonado, como he dicho antes frustrados y desengañados. Estos sí que son nuestros principales enemigos (y con razones de peso), porque nos conocen por dentro, y no los "tradicionales" (Iglesia, oligarquías, etc.).
Pero volvamos a nuestra querida G.L.E., si queremos recuperar nuestra "memoria histórica" (más bien lamentable), y aprender de ella para no repetir los mismos errores, se recomienda leer el libro "MASONERIA AZUL - Desenmascarando al hipócrita" (mejor hubiese sido utilizar el plural), una acerada revisión de todo lo acontecido, dentro de la G.L.E., desde su fundación, en julio de 1982 hasta el descalabro electoral de José Carretero, a manos del actual Gran Maestro, Oscar de Alfonso.
En dicho libro aparecen numerosos hipócritas, que en nuestra terminología los tratamos de necios, por el resultado real de sus actos, que a la postre han sido nefastos, no solo para la G.L.E., sino para toda la Masonería española en general, y que podrían resumirse en la visión que tenía un gran Hermano, Santiago Sánchez Pradell (O.E.) y pasado Gran Orador de la G.L.E., que cuando se le pedía su opinión sobre los continuos enfrentamientos en la época de Luís Salat, decía: "En Masonería, como en Política, se ha de buscar siempre el consenso ante cualquier situación o problema en el que haya diversos puntos de vista, incluidos los procesos electorales, ya sea para elegir el Venerable de una Logia o para la elección de Gran Maestro. Si el consenso no existe, entonces es cuando se ha de proceder a la votación, de la cual surge siempre un ganador y un perdedor. El gran problema de nuestra Orden ha sido siempre que ni el que gana sabe ganar, ni el que pierde sabe perder".
Palabras proféticas estas que siempre nos han perseguido como una maldición, hasta prácticamente el último proceso electoral, en el que Óscar de Alfonso ha sido reelegido Gran Maestro, para un tercer mandato consecutivo.
El libro citado más arriba finalizaba, precisamente, con la victoria de Óscar de Alfonso frente a José Carretero, después de la quizás más nefasta Gran Maestría, solo comparable con al de Tom Sarobe.
¿Cuál había sido la trayectoria de Óscar de Alfonso hasta aquel momento? Empezó en Valencia, ciudad en donde reside y ejerce (o ejercía) como abogado a la sombra de Ian Hutchinson (el "capo" de Levante según algunos). Al inicio del mandato de Josep Corominas fue nombrado Gran Maestro Provincial de Valencia y Presidente de la Comisión de Reforma de la Constitución. En este último cargo, hizo todo lo posible para boicotear la propuesta final de reforma (¡y lo consiguió!), puesto que el proceso de elaborar dicha reforma no fue de su agrado, al dar voz directamente a las Logias, en vez de manejar dicho proceso en un ámbito mucho más reducido, y por lo tanto manejable, como podía ser la propia Comisión que elaborara la propuesta u otro de los órganos rectores de la G.L.E. Muchos HH recuerdan aún aquella lamentable Gran Asamblea extraordinaria de Madrid, en la que Óscar de Alfonso instaba, de forma ostensible, la cartulina de color con la que se tenía que votar en contra de la reforma.
Una Asamblea que además de este objetivo, tenía otro de más calado: el de aprobar una moción de censura y reprobación contra Corominas, a partir de un escrito que tenía que leer el Gran Orador, el H. Antolín Aldonza, y que el Gran Maestro le prohibió hacerlo al retirarle la palabra.
En este sentido le damos la razón a Óscar de Alfonso cuando recientemente confesó en el diario "El Pais" que había conspirado contra Corominas.
Es de señalar que durante el mandato de Corominas se produce una ruptura personal importante dentro del Supremo Consejo: Ramon Torres, a la sazón Soberano Gran Comendador, desautoriza a José Carretero, que ya estaba en lides conspirativas contra Corominas, para salvaguardar la neutralidad y la no injerencia del Supremo Consejo en los temas internos de la G.L.E. Esto supone la salida, por no decir expulsión encubierta de Carretero del Supremo Consejo.
Esta ruptura, además del ámbito personal, tuvo graves consecuencias en el futuro, puesto que, una vez Carretero ocupa la gran maestría de la G.L.E. decide "ajustar las cuentas" a quien en otra época había amigo suyo y compañero de fatigas, en sus batallitas contra Luís Salat, pero que ahora es su enemigo. En efecto, poco después de la toma de posesión, Carretero declara la guerra abierta con el Supremo Consejo, y para ello decreta la prohibición de participar en los trabajos ordinarios de los grados filosóficos, por parte de miembros de la G.L.E. No contento con ello, y gracias a la colaboración de algunos HH, también de grado 33 y disconformes con la línea de Ramon Torres, y acuerdan crear una nueva organización filosófica, que administrara los grados del 4º al 33º, iniciativa que acabó en un estrepitoso fracaso, al no obtener el respaldo de ningún Supremo Consejo del mundo, tal como ha quedado magníficamente relatado en el libro mencionado anteriormente.
Lo que no se recoge en este libro es que, por primera vez, en los momentos de mayor crisis interna, se utilizan nuevas herramientas que proporcionan la era digital y las redes sociales, en forma de blog, entre los más conocidos el de "Aprendizmason"; el de "Sherwood" (durante el mandato de Carretero) en el que van apareciendo y participando diversos personajes, con nombres caricaturescos (Sir Choir, Usia, Waldemar de Acre, Sir Hiuscar, Sir Manuelot, Jesulin de Soria, Shell, etc.); y, paralelamente al de Sherwood, apareció otro blog, con mucha menos audiencia o popularidad, con el nombre de "Cartas desde Iwo Jima".
Desde el principio de la Gran Maestría de Carretero, Oscar de Alfonso le da su total apoyo, siendo a su vez nombrado nuevamente Gran Maestro Provincial de Valencia, pero a medida que se iban produciendo los acontecimientos, se fue distanciando y poco a poco, se fue presentando como una alternativa viable de futuro a Carretero. Para ello no tuvo ningún inconveniente de pactar con el Supremo, así como con grupos formados en la clandestinidad, como H21, "Montesierra" y otros, para garantizarse su apoyo en las futuras elecciones. Si hubiese necesitado el apoyo del diablo, sin dudar lo hubiera negociado. ¡Nuevamente queda demostrado que no mintió cuando afirmó que había conspirado contra Corominas y Carretero! ¡Y aún tiene la osadía de decir en su facebook que "Hay personas que no son leales a ti, son leales a lo que tú representas; y cuando sus necesidades cambian, así de fácil cambian sus lealtades" ¡
Finalmente, en las elecciones del año 2010, sale elegido Óscar de Alfonso, y durante su primer mandato parece que las aguas vuelven a su cauce: quedan sin efecto las represalias de la época anterior, incluida la reparación pública a los HH de la RL Harmonía, de Granollers, en una Gran Asamblea provincial de Cataluña.
Igualmente se restablecen las relaciones con la Gran Logia de Andorra, absurdamente rotas por Carretero y se restablecen las relaciones armoniosas con el Supremo Consejo del Grado 33ºLas logias pudieron volver a trabajar tranquilamente. Algunos de los principales cargos de la G.L.E. fueron ocupados por HH que se habían destacado por su abierta oposición a Carretero, entre ellos el de Gran Secretario de la G.L.E. o el H. Manolo Torres, que ocupó el cargo de Gran Orador por elección de la Gran Asamblea. Torres tuvo que iniciar un proceso judicial masónico contra Carretero, a instancias de varios HH, por su actuación prepotente y su catastrófica gestión económica, el resultado del cual, como no podía ser de otra forma, acabó con su irradiación, junto con la de sus íntimos colaboradores durante su nefasto mandato.
Muchos HH vieron esta alianza y buena sintonía, como una maniobra personal para afianzarse en la gran maestría, como así fue quedando palpable, a raíz de su segundo mandato, cuyas elecciones ganó por un amplísimo margen al no tener otro contrincante que el H. Ramon Viñals que apenas obtuvo un 10% de los votos. Como consecuencia de este segundo mandato, en las sucesivas reorganizaciones del cuadro de grandes oficiales, fue eliminando, de los puestos clave, a quienes en su día le habían apoyado y substituirlos por otros más afines a su persona y su forma de actuar.
Es cierto que, en general, en los dos mandatos dejó bastante tranquilas a las logias, salvo algunas de su territorio levantino, donde algunos HH (¡escoceses como no!) le estaban incordiando, con una actitud opositora un poco molesta, para su gusto. Evidentemente, se las ingenió para que, de una forma o de otra, acabasen abandonando la G.L.E., en algunos casos utilizando malas artes, ya que una de las prerrogativas que tiene el Gran Maestro es que cuando un Hermano que ha causado baja, aunque sea con plancha de quite, si desea reincorporarse es indispensable que el Gran Maestro concede su "placet i nihil obstat". Y si no, que se lo pregunten al H. Álvaro Rodríguez. ¡Esta prerrogativa es abusiva, si la baja se ha producido de acuerdo con las normas masónicas, mediante la correspondiente plancha de quite, quien debe decidir el reingreso de un hermano es la logia a la que quiera reincorporarse!
Eliminado Carretero, Corominas en su chiringuito de Matadepera y Sarobe queriendo ejercer de "reina madre", Óscar de Alfonso no tenía apenas ningún competidor, a excepción de ... Manolo Torres, que desde los inicios de su mandato siempre lo vio como un adversario "in pectore" de futuro, a pesar de haber pactado anteriormente con él, para echar a Carretero de su trono.
Es de señalar que, a mitad de su segundo mandato, Oscar de Alfonso tuvo que ser intervenido de urgencia, para hacer frente a un grave problema de salud, que afortunadamente superó (¡las formas son las formas!). No obstante, más de un Hermano pensó que este percance le haría replantear su posible aspiración a un tercer mandato. ¡Craso error!, De Alfonso le tenía cogido el gusto al trono, sobre todo después de haber comandado (y muchos no sabemos ni porqué ni cómo) la potente C.M.I. (Confederación Masónica Iberoamericana), de la cual acabó su mandato de una forma no muy lucida precisamente.
Y llegando al 2018, ya estamos ante un nuevo proceso electoral, en el que se presentan Oscar de Alfonso, Ramon Viñals nuevamente y (¡por fín!) Manolo Torres, que prácticamente ha acumulado todos los grados de todas las diversas corrientes masónicas regulares: R.E.A.A., Emulación, Arco Real, Temple, Malta, Monitor, etc. etc., tanto en España como en Inglaterra (y del resto del mundo mundial). Tan grande es su currículo, como lo es su ambición, cualidad ésta que no es ni buen ni mala, según como se quiera utilizar. Como es masón archiconocido, con mucha mayor antigüedad en la G.L.E. que Óscar de Alfonso, durante todos estos años ha sabido labrarse amistades, alianzas y, como no, profundas enemistades.
Descartado Viñals por muchas razones: edad avanzada, catalán independentista, negociante, "gran nadador y guardián de su ropa" ante todos los GG.MM y pocas dotes de líder ante las masas (en la trastienda es otra cosa), solo quedaron Oscar de Alfonso y Manolo Torres para disputarse seriamente el gran trono.
Manolo Torres se gastó una "pasta gansa" en una campaña periodística de gran calado, ya que por primera vez se utilizó a medios de comunicación exteriores para la campaña electoral. Oscar de Alfonso respondió con una campaña más enfocada en las redes sociales, que también tienen su alcance. Más de un hermano se preguntó: " Si para una organización tan pequeña como la nuestra y que teóricamente es de tipo iniciática, ¿qué hubiese ocurrido si en vez de 3000, fuésemos 50.000 y con una fuerte implantación social, como en Francia, por ejemplo. ¿Qué diferencia habría entre nosotros y cualquier partido político con esta forma de actuar?".
Para más morbo, a mitad de la campaña electoral, hizo acto de presencia el inefable Tomás Sarobe, haciendo campaña a favor de Manolo Torres y poniendo a caer de un burro el comportamiento de Óscar de Alfonso, por tierras americanas, sobre todo a raíz del numerito de la "pajita y los cocos".
Mira Tom, en esto te damos la razón, pero solo en esto, porque en lo demás vale más que te calles, ya que eres el menos indicado para hablar de comportamiento ético. Muchos HH quedaron sorprendidos de esta aparición de Sarobe y si el apoyo a Torres era espontáneo o no (ha habido opiniones para todos los gustos).
El resultado de la votación fue clara, pero no tan abultada como la vez anterior. Oscar de Alfonso volvió a ganar con un 59% aproximadamente de los votos emitidos, frente a un 41% obtenido por Manolo Torres. En varias zonas, totalmente "españolas": Cataluña, País Vasco, Castilla,... el vencedor claro fue Manolo Torres. Oscar de Alfonso venció, precisamente, en aquellas zonas donde los HH ingleses son mayoría. Una vez más el voto inglés fue decisivo, como en todas las elecciones a Gran Maestro anteriores, lo cual justifica el dicho que la G.L.E. no deja de ser una colonia inglesa. (¿hasta cuándo?).
En cuanto a las relaciones de la G.L.E. con el Supremo Consejo, tranquilos que no hay problema alguno. De ello se encarga el pasado Soberano Gran Comendador, Jesús Soriano. El actual Soberano Gran Comendador, el H. Felipe Llanes, buena persona y con gran preparación masónica, además de un excelente profesional en la vida profana, no tiene "madera" de líder ni está por la labor de "filosofar" de verdad. Es decir, presentar ideas y propuestas, cuyo destinatario ha de ser la sociedad en general.
Pocos días después de los comicios, se produce la primera "espantada", la de Manolo Torres, que se da de baja de la G.L.E., de todos los cuerpos masónicos colaterales o independientes, así como de la Gran Logia Unida de Inglaterra. Se dice que ha sido por motivos familiares, pero más de un hermano lo duda, ya que si en vez de perdedor, hubiese ganado, ¿también habría renunciado? ¿Habrá sido un caso más de no saber perder? Pero lo que más ha molestado a muchos HH que confiaron en su proyecto es que los ha dejado en la estacada y si le añadimos que, con la que se está "montando" a raíz de las polémicas declaraciones de De Alfonso al diario "El Pais", que han indignado a la mayoría de los miembros de la G.L.E., así como a muchos masones de otras obediencias, que han cuestionado su idoneidad para el cargo que ocupa. Ahora nos ocuparemos de estas declaraciones, que tienen su "miga".
Fue en un amplio reportaje en el suplemento dominical de "El Pais", en el que hacía un amplio reportaje sobre la masonería española actual, diríamos que bastante objetivo en cuanto su contenido, cuando y sin saber por qué, aparecen unas declaraciones personales de Oscar de Alfonso en las que, entre otras lindezas", nos dice que "se está planteando entrar en la política, ya que todo lo que se propone lo consigue (sic)", que "el funcionamiento de la GLE es lo más parecido a un partido político"; que "cuando va a una reunión de Gran Cónclave, ha de entrar con cara de cabrón (sic) y con un machete en la boca", y que él "conspiró contra Corominas y Carretero". Al menos se la ha de reconocer que fue sincero, pero tan falto de forma y modos, que otra persona con un poco de dignidad tendría que haber dimitido, pero a él, todo esto de las formas le trae din cuidado.
En la primera reunión de Gran Cónclave posterior a estas polémicas declaraciones, el H. Rafael Rodríguez, de Madrid y representante de Castilla ante el G.C., presentó un escrito, oro puro por lo contundente y conciso, en el que aparte de reprocharle tal comportamiento, y presentar una "radiografía" exacta de la actual situación, le anticipó que, a partir de ahora, los hermanos no se estarían de brazos cruzados sin hacer nada. Como era de esperar, y como pudimos comprobar los presentes, la reacción del Gran Maestro fue furibunda. Pero quién siembra vientos, al final recoge tempestades, y Óscar de Alfonso lleva demasiado tiempo sembrando vientos.
Hay negros nubarrones que amenazan temporal y guste o no, Oscar de Alfonso es el Gran Maestro. Hoy por hoy, no tiene alternativa válida posible, entre otras razones, porque el que podía serlo ha hecho mutis por el foro y ya no está en la G.L.E. Y mientras dura el temporal, siempre nos queda nuestra querida logia, donde refugiarnos y trabajar a cubierto.
La actual situación a la que hemos llegado es culpa de TODOS, o por la acción de unos necios e hipócritas o por mantener el silencio, muchas veces cómplice, lo cual tendría que servir para generar una auténtica catarsis regenerativa, tanto en la G.L.E., por ser la mayor organización masónica española, como de la masonería española en general. Como ya se ha señalado, demasiados hermanos de gran valía masónica y personal han abandonado la nave, y ninguno de ellos manifiesta el más mínimo interés en volver, sobre todo con el actual panorama interno.
El problema no se solucionará con encontrar otro personaje que sustituya al anterior, para seguir actuando con la misma inercia actual, que nos lleva al precipicio. Hace falta un proyecto que guste y engresque a quienes sienten la Masonería en lo más hondo de su corazón. Si el proyecto de Corominas fracasó, y el de H21 no pudo prosperar, tendrá que ser otro. No queda más remedio. Un proyecto, para una profunda reforma democrática de la Constitución y Reglamentos. Lo iniciático es ámbito exclusivo de las logias, de acuerdo con sus ritos y rituales, en cambio los órganos rectores de la Orden han de ser democráticos, aspecto que adolece desde la fundación de la G.L.E.
De una vez por todas se ha resolver el tema de los ingleses, a los que evidentemente no se les ha de negar su condición de hermanos, pero hemos de dejar de ser "una colonia masónica inglesa".
Esperamos y deseamos que estos movimientos incipientes que se han de producir (o ya se están produciendo) entre bastidores, vayan en este sentido y podamos superar (¿definitivamente?) la actual situación de desánimo.
Como este escrito, también será leído por lectores profanos (no masones), con toda seguridad que podrán pensar que tipo de organización es ésta, que propaga la fraternidad y la tolerancia como divisas más importantes y siempre están peleándose entre ellos, algunas veces internamente y cuando no tienen suficiente, acuden a los juzgados ordinarios. Decirles que una cosa es la Masonería y otra, lamentablemente somos los masones. La Masonería facilita las herramientas necesarias para que el masón pueda crecer internamente y proyecte esta mejora en el exterior, en la sociedad. Otra cosa es si sabemos utilizar dichas herramientas.
El motivo de estas profundas diferencias, ha sido el enfoque inicial que le dio Luis Salat, a la que es la organización masónica más importante de España. Un enfoque más intimista y centrado en la pompa y el boato, así como en actos de beneficencia, pero bastante ajena a los problemas que hoy padece la sociedad, propio de la masonería inglesa. Era el precio para obtener el reconocimiento de la Gran Logia Unida de Inglaterra (el "Vaticano" masónico). El otro enfoque, más propio de nuestra forma de pensar y de nuestra tradición histórica, y sin obviar el aspecto más importante para un masón, el iniciático, es más abierto a debatir y proponer ideas y aportar soluciones a estos problemas que hoy nos afectan a la sociedad en general, como lo fue en un pasado (educación, laicidad, separación de poderes, etc.) del que todos se enorgullecen, pero que no hemos sabido (o podido) adaptar a los tiempos actuales.
Sabemos que, más pronto o más tarde, esta trayectoria e inercia negativas cambiará y, de una vez por todas y para siempre, conseguiremos que necios, hipócritas y fanfarrones nunca más tengan la menor opción para sus tropelías dentro de la G.L.E. y de la Masonería en general.
Hermano Fiat Lux
Nota: Este diario no comparte necesariamente la opinión de sus colaboradores