Testigo de la Gran Depresión
La tortuosa relación que Martha Gellhorn mantuvo con Ernest Hemingway oscureció en parte su genial carrera como corresponsal de guerra. Todos los conflictos bélicos del siglo XX hasta los años ochenta tuvieron en Martha una testigo de excepción, desde las dos guerras mundiales hasta el conflicto de Vietnam, pasando por la Gran Depresión o la Guerra Civil española. Su intensa experiencia como periodista se plasmó en múltiples artículos en prensa, ensayos y novelas que a día de hoy soy un testimonio histórico del siglo XX. En lo personal, Martha Gellhorn no consiguió nunca la estabilidad emocional. Además de Hemingway, tuvo otras relaciones infructuosas. Tampoco consiguió vivir su faceta maternal ni cuando adoptó a Sandy, un niño al que terminó dejando a cargo de unos familiares mientras ella viajaba y vivía la vida que de verdad había elegido.
El principio de un sueño Martha Ellis Gellhorn Fischell nació el 8 de noviembre de 1908 en San Luis, Estados Unidos, hija del ginecólogo George Gellhorn y la sufragista Edna Fischell. Martha, una buena estudiante, se graduó en 1926 en la escuela John Burroughs y al año siguiente ingresó en el Bryn Mawr College de Filadelphia. Pero Martha tenía claro cual quería ser su futuro y no dudó en abandonarlo todo para cumplir su sueño de convertirse en periodista.
Sin llegar a graduarse, Martha dejó los estudios y empezó a buscar trabajo. Sus primeros artículos se publicaron en el The New Republic. Pero Martha quería llegar más lejos y decidió que quería ser corresponsal en el extranjero y en 1930 marchó a París para trabajar con la oficina United Press. De su primera estancia en Europa, nacería también su primer libro, What mad pursuit, escrito en 1934.
Convulsos para el mundo y para su relación con Hemingway quien se quejaba a menudo de sus largas ausencias, que no cesaron ni cuando la pareja se casó aquel mismo año después del segundo divorcio del escritor. Y es que la pasión de Martha por su profesión llegaba a tales límites que llegó incluso a disfrazarse de camillero para poder introducirse en la zona en la que tendría lugar el desembarco de Normandía convirtiéndose en la única mujer que presenció el histórico Día D. La reportera que quiso ser madre Divorciada de Hemingway, Martha Gellhorn mantuvo otras relaciones amorosas esporádicas mientras continuaba viajando allí donde existía un conflicto bélico. Vietnam o la Guerra de los Seis Días en Oriente Próximo fueron algunas de las guerras que cubrió.
Mientras tanto, Martha se dio cuenta que se hacía mayor y que quería ser madre. Así que en 1949 adoptó a un niño en un orfanato italiano y le puso de nombre Sandy. Pero el pequeño no consiguió despertar el instinto maternal de su madre adoptiva ni pudo competir con su amor por el periodismo. Sandy pasó su infancia alejado en muchas ocasiones de Martha, quien lo dejaba a cargo de familiares. En 1956 se casaba de nuevo, esta vez con un antiguo editor de la revista Time del que se divorciaría nueve años después. Martha Gellhorn continuó viajando y haciendo lo que realmente siempre había querido ser. Con ochenta y nueve años, Martha Gellhorn, considerada una de las corresponsales de guerra más importantes del siglo XX, se quitaba la vida después de sufrir una larga agonía provocada por un cáncer. Películas que hablan de ella
