Hay gente que para reducir gastos suprime inversiones.
Lo vemos en las crisis, empresas que despiden vendedores.
Y cuando no hay crisis, departamentos de finanzas resideñando el sueldo variable por que no puede ser que un vendedor gane más que su jefe.
Una clienta invertía 6000 al mes en publi para ganar unos 13 mil. Lo dejó. Que le daba vértigo decía.
Un alumno de la Mentoría me dijo que se dio de baja porque ya había recuperado la inversión.
Y supongo que habrá quien se haya tiró por un puente el día siguiente de tocar una teta.
La ambición de la inmensa mayoría se sacia con lo necesario para la cuota de la hipoteca, dos viajes instagrameables al año y un restaurante de carta de vez en cuando.
Supongo que a eso se refieren cuando dicen «Ya me va bien» y que «ganar mucho» implica conducir coches que no funcionan con combustible de tractor.
O quizás ni eso, vete tú a saber.
Curioso.
A veces pienso que la única diferencia entre los esclavos modernos y los actuales es que los romanos no tenían que hacerle la pelota a sus clientes y jefes.
Cada día envío un email con un nuevo consejo de ventas. Día que estás fuera, consejo que te pierdes para siempre.
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La entrada La curiosa forma de pensar del pobre se publicó primero en Luis Monge Malo.
