Revista Historia

La descolonización (i)

Por Rafaelrodrigo

LA DESCOLONIZACIÓN (I) La crisis de los Imperios coloniales La Primera Guerra Mundial aceleró el desarrollo de movimientos nacionalistas en las colonias europeas en Asia y África. Tras la Segunda Guerra el mantenimiento de los viejos Imperios se hizo insostenible y en un proceso rápido la mayor parte de las colonias había accedido a la independencia en la década de los sesenta. El nacimiento de los nacionalismos Tras la Primera Guerra Mundial, las élites indígenas enviaron a sus hijos a estudiar a las universidades europeas y allí se impregnaron de las ideas de democracia y libertad. Al volver a sus países de origen sufrieron el sistema colonial que les discriminaba y les excluía de los cargos administrativos y políticos. Cada uno tomó un sendero propio: en la India, Gandhi apeló a la conciencia religiosa hindú; en Túnez, Burguiba se inspiró en el nacionalismo laico del turco Kemal Ataturk. La modernización económica efectuada en las colonias por las metrópolis tuvo un doble resultado contradictorio. Por un lado, los adelantos médicos provocaron en el periodo de entreguerras el inicio de la explosión demográfica. Por otro, el desarrollo económico fue insuficiente y muy desigualmente repartido. Paro en el campo y hacinamiento en las ciudades fueron los resultados de una sociedad dislocada en la que el descontento social fue el caldo de cultivo de los nacionalismos anticolonialistas. 
LA DESCOLONIZACIÓN (I) El efecto de la Segunda Guerra Mundial El conflicto bélico aceleró el proceso de crisis de los sistemas coloniales. Varios factores lo explican:  -   La rápida derrota de Francia, Bélgica y Holanda supuso un fuerte desprestigio de las metrópolis en sus respectivos Imperios coloniales.  -   El Reino Unido y la Francia libre enrolaron en sus ejércitos a muchos habitantes de las colonias. -   Los dos grandes superpotencias surgidas de la guerra defendían, desde diferentes criterios, posturas contrarias a los viejos Imperios coloniales europeos. EE.UU. apoyó la apertura de mercados para sus capitales y productos y el consiguiente fin de las trabas coloniales. La URSS lo hizo desde su ideología anticapitalista y antiimperialista. Los modelos de descolonización Si contemplamos la descolonización, es decir, el proceso de acceso a la independencia de las antiguas colonias europeas, desde una perspectiva global podemos distinguir diversos tipos. En lo que se refiere al nivel de violencia encontramos descolonizaciones mediante una sangrienta guerra de independencia junto a procesos más pacíficos. En el segundo caso, las metrópolis comprendieron la inutilidad de resistirse a un proceso ineludible. Si nos fijamos en los dos grandes Imperios coloniales, podemos distinguir un modelo francés y otro británico. Tras la humillación de 1940 ante Alemania, Francia no estaba preparada para aceptar la pérdida de las colonias. El modelo británico fue menos violento aunque dejó tras sí enfrentamientos que hoy en día perduran (India o Palestina). La emancipación de Asia oriental Tras la India, las demás posesiones europeas fueron accediendo a la independencia en un proceso que, en algún caso fue el de Indochina o Corea, corrió paralelo a los conflictos de la guerra fría.  La India: la independencia y la partición. El movimiento nacionalista en la India es uno de los más antiguos. Organizado en torno al Partido del Congreso, fundado en 1885, fue liderado por Mahatma Gandhi. Junto a su discípulo y principal líder político del movimiento, Nehru, reclamó insistentemente la independencia, concretando esta demanda en la resolución Quit India en 1942. La victoria de los laboristas de Atlee en el Reino Unido en 1945 facilitó las negociaciones que se iniciaron ese mismo año. Muy pronto surgieron dos posturas enfrentadas, mientras que Gandhi y Nehru defendieron el mantenimiento de un único estado multirreligioso, el líder de la Liga Musulmana, Ali Jinnah, planteó la partición de la colonia en dos Estados, uno hindú y otro musulmán. Tras una larga serie de violentos disturbios (1946-1947), Nehru finalmente se avino a la idea de la partición. El resultado fue el nacimiento el 15 de agosto de 1947 de dos Estados independientes: la Unión India, de mayoría hindú y dirigida por el Partido del Congreso de Nehru, y Pakistán, de mayoría musulmana. Las transferencias de población que acompañaron esta partición se convirtieron en un brutal baño de sangre. Tras la independencia, la India, el segundo país más poblado del planeta, se convirtió en “la mayor democracia del mundo”. La Constitución de 1950 estableció un estado federal con libertades políticas. El Partido del Congreso de Gandhi gobernó desde la independencia hasta la década de los noventa. Nehru implantó una economía socializante férreamente controlada por el Estado. Esta situación de estancamiento político y económico acabó en los noventa. A la alternación política, con la derrota electoral del Partido del Congreso, se le añadieron reformas económicas liberalizadoras que posibilitaron que el país iniciase un vigoroso crecimiento económico. La independencia de Indonesia Los japoneses derrotaron y desalojaron a los holandeses en 1942, favoreciendo el desarrollo del movimiento nacionalista dirigido por Sukarno. Poco antes de retirarse las tropas niponas, el 17 de agosto de 1945, los nacionalistas indonesios proclamaron la independencia del país.  Los “tigres asiáticos” Dos pequeños países (Corea del Sur y Taiwán) y dos ciudades (Singapur y Hong Kong) asiáticas protagonizaron un importante desarrollo económico desde principios de los sesenta. A excepción de Hong Kong, este desarrollo se basó en la intervención estatal, el espíritu empresarial, el fomento de la exportación, la alta productividad y un alto ahorro en la población. Estos países entraron a pertenecer a la nómina de países industrializados desarrollados.  LA DESCOLONIZACIÓN (I) La descolonización de África El proceso descolonizador en el África árabe tuvo su punto crítico en el Magreb. Tras una guerra, Francia le otorgó la independencia a Argelia en 1962. La emancipación del África negra encontró menor resistencia por parte de las metrópolis europeas, pero dio lugar al nacimiento de un grupo de países que aún hoy no ha conseguido la estabilidad política ni el desarrollo económico. Un caso particular fue el de Sudáfrica donde la minoría blanca dominante estableció un sistema de segregación racial, el apartheid. La independencia en la región del Magreb La descolonización de Marruecos y Túnez fue negociada pacíficamente, aunque no faltaron episodios violentos. En caso marroquí, el partido Istiqlal agrupó a los nacionalistas que consiguieron que en 1956 franceses y españoles abandonaran el país y se proclamara la monarquía bajo el rey Mohamed V. En el caso tunecino, Burguiba, una de las grandes figuras del nacionalismo árabe, consiguió que en 1956 el país alcanzara la independencia. El proceso de independencia de Argelia fue muy sangriento. La presencia de una influyente minoría europea llevó a que el gobierno de París se negara a aceptar las demandas nacionalistas. La guerra de Argelia (1954-1959) fue un episodio traumático. La gravedad de la situación llevó a que en Francia se llegara al borde de la guerra civil y la vuelta al poder de De Gaulle salvó al país del conflicto. Éste cedió finalmente y negoció con el FLN (Frente de Liberación Nacional argelino), proclamándose la independencia en junio de 1962.  La emancipación del África negra En la África negra, que estaba en su práctica totalidad bajo el dominio de los Imperios europeos, las metrópolis se avinieron sin grandes problemas a otorgar la independencia a sus colonias. La escasa población europea asentada en estos países y la falta de grandes intereses económicos explican esta descolonización sin grandes resistencias. En el África británica, la figura pionera fue N’Krumah, quien lideró el proceso de independencia. En el África francesa destacó la figura de Sedar Senghor, nacionalista senegalés.  La mayor parte de las colonias francesas y británicas se independizaron a partir de 1960. Las nuevas naciones africanas entraron en un periodo caracterizado por la inestabilidad política y la pobreza. Tras la independencia, el Congo y Nigeria pasaron por guerras civiles. En el Congo, tras romper lazos con Bélgica, la guerra civil acabó con un cruel dictador, el general Mobutu. La última etapa descolonizadora tuvo lugar en los años sesenta y afectó a colonias ibéricas. España cedió el Sáhara occidental a Marruecos y Mauritania en 1975. Al acabar el s.XX, el balance de la trayectoria del África subsahariana postcolonial era bastante negativo y, a menudo, trágico. A la pobreza endémica de un continente incapaz de alimentar a su población y apartado del proceso de globalización, se la ha unido una gran inestabilidad política jalonada por múltiples conflictos. El genocidio de Ruanda en 1994, que costó la vida a 800 000 personas, es un ejemplo.
  El apartheid en Sudáfrica Sudáfrica es un caso particular en la colonización europea en África. En el s.XVII, holandeses se asentaron en torno a la ciudad del Cabo. Esta población se vino a conocer como los afrikaaners. A partir del s.XVIII, pese a la resistencia de los afrikaaners, Sudáfrica fue cayendo bajo el dominio británico. 

La discriminación racial se inició en el régimen colonial y en 1923 los británicos aprobaron diversas leyes que configuraban un país dividido en grupos raciales con diferentes derechos y organizados de forma segregada. No obstante, fue en 1948, el año en el que la mayoría blanca afrikaaner tomó el control del país, cuando el régimen del apartheid terminó de configurarse. Se prohibió el matrimonio interracial, se establecieron instalaciones segregadas por raza, y se prohibió el ejercicio de los derechos políticos a la mayoría negra y a otros grupos no blancos. La resistencia negra se articuló en torno al Congreso Nacional Africano con Nelson Mandela. Pese a reprimir duramente las protestas de la población negra, el fin de la guerra fría facilitó el fin del régimen del apartheid. Estados unidos dejó de temer una Sudáfrica negra prosoviética y cesó en su apoyo velado al régimen sudafricano. Tras pasaron veintiocho años en la cárcel, Nelson Mandela fue liberado en 1990, y se inició una transición negociada que llevó a que en 1994 se celebraran las primeras elecciones libres y multirraciales en el país. El Congreso Nacional Africano de Mandela formó gobierno y puso fin al régimen racista sudafricano.

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