Revista Opinión

La dictadura de los señoritos rojos

Publicado el 17 noviembre 2022 por Franky
Algunos ingenuos dicen que Pedro Sánchez y la chusma de comunistas, golpistas y pro etarras que le sigue y sostiene quieren instaurar en España una "dictadura del proletariado", pero eso es falso porque lo que están instalando es la "dictadura de los señoritos". La dictadura de los proletarios siempre fue una mentira del comunismo destinada a engañar a las masas. Lo único que el comunismo sabe construir es la dictadura de las élites que dirigían el partido, la de los modernos "señoritos rojos". Nada hay más parecido a uno de aquellos señoritos de los siglos XIX y XX que un dirigente socialista o un comunista del presente español. Controlan el Estado como si fuera su propiedad, se quedan con lo mejor, ambicionan tener poder sobre los demás y lo ejercen sin piedad, repartiendo arbitrariamente los recursos públicos, el trabajo, la notoriedad y otros muchos resortes. En algunos casos extremos, hasta han ejercido el derecho de pernada. Los políticos son los señoritos del presente español y, de una manera especial, los de izquierda, que viven auto beneficiándose, disfrutando de una práctica impunidad, acumulando poder y riqueza y caminando con arrogancia por la vida, Quien no lo crea que analice las casi cuatro décadas de poder socialista reciente en Andalucía, donde el PSOE creó una tupida red corrupta que se parecía como dos gotas de agua a las que crearon las élites en la URSS, Alemania del Este, Rumanía y otras tiranías rojas. Son los herederos modernizados y con más poderes y privilegios, de aquellos señoritos rurales que dominaron la España corrompida e injusta de los tiempos de la Restauración y que, con la victoria del Franquismo, recuperaron su dominio sobre los pobres y disfrutaron de poder, riqueza y privilegios durante una parte importante del siglo XX. --- La dictadura de los señoritos rojos Lo que Sánchez está construyendo en España, de espaldas a la opinión pública, con alevosía y nocturnidad, es una dictadura de los señoritos, al igual que la crearon los comunistas en la URSS, en Cuba y en todos los países donde clavaron sus garras.

En las sociedades socialistas los políticos lo tienen todo y el pueblo casi nada. En la URSS, las dachas (casas de lujo), los alimentos de calidad, el dinero y una lluvia de privilegios eran exclusivos de las clases dirigentes: cuadros del partido, militantes, funcionarios, militares, miembros de la inteligencia, policías represores y chivatos degenerados, de todos los tipos y calañas.

Aquella chusma con poder sólo supo crear pobreza en sus países y esclavitud, sufrimiento y muerte para el pueblo. La verdad y la libertad fueron asesinadas y después les llegó el turno a los disidentes. Finalmente también cayeron los que pensaban libremente y eran molestos para el régimen. Y los que molestaban demasiado eran eliminados.

En España todavía no hemos llegado a ese extremo, pero se está avanzando con paso firme hacia la dictadura de los señoritos rojos, siguiendo la siniestra hoja de ruta que idearon los estrategas del maldito comunismo asesino: cambio de las leyes, degradación y de la sociedad, desmoralización, mentiras, eliminación del honor, el esfuerzo, la decencia y otros valores, destrucción de la familia, que siempre es el pilar de la solvencia social, estímulo de la pobreza y otras suciedades y canalladas siempre orientadas a debilitar la resistencia y la dignidad de seres a los que el gobierno necesita convertir en esclavos capados.

Los privilegios para los gobernantes que establece el sanchismo, el cambio de las leyes que les estorban, sus mentiras reiteradas y la demolición de los valores y pilares que sostienen la sociedad española son parte de la sucia y miserable migración hacia la tiranía, que encabeza el "pastor" Pedro Sánchez, con sus rebaños de ovejas siguiendo sus caprichos, mandatos y consignas.

En Cuba, los "señoritos" son los castristas, que sólo comparten el poder con los militares y los chivatos. Entre los tres grandes grupos, miembros del partido, militares y chivatos al servicio del partido, se reparten el pastel, mientras el resto del pueblo es sometido a hambre, humillaciones y vejaciones para minar su fortaleza y envilecerlos poco a poco. En China, Venezuela, Nicaragua y otros países donde se ha clavado la garra socialista, el resultado es siempre el mismo: avance hacia la esclavitud, la pobreza y la degeneración.

La política ya es el España la carrera más rentable y fácil. Con extraordinaria rapidez y sin tener que rendir cuentas por sus resultados, los políticos son los nuevos ricos poderosos en la sociedad corrompida de España. A un político no se le exige nada, ni idiomas, ni títulos ni solvencia moral, ni experiencia. Sólo se le pide lealtad al líder, obediencia y disposición para participar, sin escrúpulos morales, en la gran orgía del poder, los privilegios y la rapiña.

A la hora de votar, aunque usted se sienta pobre y marginado, no cometa el error de votar a los "señoritos rojos", codiciosos de dinero, ávidos de poder, privilegios, ventajas y lujos e incapaces de hacer feliz al pueblo.

Francisco Rubiales


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