Es un trastorno del habla caracterizado por repeticiones o bloqueos que acarrean una ruptura del ritmo y de la melodía del discurso.
Comienza, de modo característico, entre el segundo y cuarto año de vida, aunque se suele confundir con las dificultades propias de la edad a la hora de hablar.
Al final, solo uno de cada 20 niños acaba tartamudeando y muchos de ellos superan el trastorno en la adolescencia.


La Disfemia
La Tartamudez
