Revista Toros

La era del koala

Por Solymoscas
LA ERA DEL KOALA
"No me gustan los koalas. Son unos bichos asquerosos, irascibles y estúpidos sin un solo hueso amistoso en todo su cuerpo. Sus hábitos sociales son vergonzosos: los machos siempre andan propinando palizas a sus semejantes y robándoles las hembras. Tienen mecanismos defensivos repugnantes. Su piel está infestada de piojos. Roncan. Su semejanza con juguetes adorables es una engañifa abyecta. No son dignos de elogios por un ningún motivo."
Kenneth Cook
Relatos humorísticos de la Australia profunda
Leyendo esto pienso en el toreo de Manzanares. Hay un ideal por un lado, luego está lo que verdaderamente es. Una engañifa abyecta. Lo dice Kenneth Cook y no se podría decir mejor.
De lo que a mi me pueden haber enseñado que es el toreo, a lo que practica el de Alacant, hay un trecho como de los Hermanos Koala a ese inmundo animal calificado por Enric González como el más lamentable del planeta. Y es aquí, en este otro artículo, desde donde podemos llegar a entender el por qué puede suceder esta estafa. Simplificando: el público también es un koala. Queriendo significar esto, según traducción de las palabras del periodista español, que el público taurino (y general) es un ente que parece feliz y una monada, y sin embargo es lamentable. Está en regresión. Evoluciona al revés. Cada generación es un poquito más imbécil que la anterior. Un ente que acabó por conformarse con lo que había (toros y toreros tóxicos). Desde entonces, su vida ha ido convirtiéndose en una auténtica porquería que no quieren ver. Para digerir todo esto había que desarrollar algún tipo nuevo de idea/microbio masticado durante años y años. Se podría empezar con un par de conceptos básicos, arte y nobleza, tan correosos, tóxicos y carentes de proteína como el eucalipto. Al cabo de un cierto tiempo, más o menos largo, según los casos, el aspirante a koala nota los efectos iniciales: una sensación de superioridad moral. Lo principal ya está hecho. A continuación es necesario encontrar el equivalente al microbio que permita digerir todo este tostón del toreo/cultura, y que, en extraordinaria similitud con el koala que chupa el ano de su madre, este público encuentra en la sociedad y sus medios de formación de masas. El mantra: No se debe pensar.
Cuando, para el público taurino, los buenos son siempre los mismos y lo hacen siempre bien, cuando les molesta la duda, cuando son incapaces de percibir su propia ignorancia... entonces el proceso de koalización general se ha completado. Y ahí está el toreo de Manzanares para demostrarlo. La era del koala ha llegado (pero es que son tan monos).
Coda: Una pena, para un asimilador compulsivo como yo, que fuera Vipo el que salvara a Billy o Arrojado, lo mismo da, y no los susodichos Koala Brothers. El círculo hubiera quedado cerrado, prendido por alfileres de colores.
*: El koala de la foto ronca todo colocado y lleno de piojos despúes de apalizar un compañero.
No se dejen engañar.
Para completar. Carpenter nos da un paseo por el mundo koala en They Live!

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