Revista En Femenino

La esclavitud y el tiempo

Por Amormaternal
La esclavitud y el tiempo
Como muchas otras cosas que en mí se han transformado desde que soy madre, mi visión del tiempo también lo ha hecho.la visión de lactancia a demanda y del respeto por los ritmos de los niños puede extrapolarse al resto de la vida también
cuando empiezas a respetar, ¿dónde acaba ese respeto? ¿por qué habría de acabar? ¿acaso no tendría sentido extenderlo lo más que podamos?
Nadie mejor que el lactante sabe cuándo, cuánto y con qué frecuencia necesita tomar el pechoEl "tiempo" entre toma y toma, y el "tiempo" que demora cada toma, lo marca el niño, su cuerpo, su hambre o saciedad, su necesidad de contacto o de dejarse llevar por la curiosidad si están escolarizados, porque lo marca un reloj
Si ahora nos proponemos extender la concepción del tiempo y del ritmo en base a nuestro cuerpo y no a lo que nos dicta el reloj, nos daremos cuenta de muchas cosas
poema de Julio Cortázar
Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj

Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan - no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.

¿Cuántos de nosotros somos esclavos del reloj? No sólo en cuanto a la lactancia o a la puntualidad... ¿Cuántos de nosotros esperamos que el reloj nos diga cuándo enojarnos o cuándo estar contentos? ¿Tiene sentido pensar que es el reloj el que te ha dictado qué emociones sentir en ese momento? ¿Tiene sentido pensar que si no llevaras un reloj puesto (ni miraras el del ordenador, el del móvil, ni el del iPod, ni el de la estación del metro... uff, están en todas partes ¿no?) simplemente vivirías el momento? ¿Tiene sentido pensar que escucharías tu cuerpo? ¿Que serías simplemente tú?
Le cambié el pañal, le lavé la cara, le puse una piyama limpia, y cuando venía para cepillarle los dientes, comenzó con sus tácticas dilatorias. Normalmente, las tomo con humor y amor, pero en ese momento miré el reloj, y divisé que teníamos más de 45 minutos de negociación para poderle cepillar.en pleno cansancio creciente, me di cuenta de que me había comenzado a enojar justo al ver la hora y al pillar cuánto tiempo llevaba negociando con él para convencerlo.es normal enojarse y perder la paciencia, pero no sé hasta qué punto sea sano perderla por un agente externo (por el reloj) en lugar de por mi concepción interna del paso del tiempo, según las necesidades de mi cuerpo...
decidí quitarme el reloj, más que todo para aprender, o reaprender a escucharmeNuestro cuerpo sabe qué y cuándo necesita las cosas... ¿por qué no escucharlo, estar atentos a sus sabias señales?
para mí, es mucho más coherente decirle a mi hijo "vamos a dormir porque tenemos sueño" o "porque estamos cansados", que decirle "vamos a dormir porque son las ...PM".
Scott Noelle
¿Y tú qué opinas? ¿Podrías vivir sin reloj? ¿Te has percatado de ocasiones en el que el reloj te dicta cómo has de sentirte?
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