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“LA ESCRITORA” de James Patterson y J.D. Barker

Publicado el 17 abril 2026 por Marianleemaslibros

   Pasaje destacadoPortada de la novela La escritora de Barker y Patterson, Editorial RBA"Hernández tiene razón, aquí hay algo que no encaja. Si un criminal que pretende llevar a cabo un allanamiento de morada sabe cómo abrir la cerradura, no intenta abrir la puerta haciendo palanca, y si el criminal hace palanca, no necesita forzar la cerradura. La cuestión es que no haces ambas cosas. Y tampoco utilizas un destornillador para hacer palanca. Necesitas algo mucho más grande, como una pata de cabra. Y cuando utilizas una pata de cabra la lías, pero bien: rompes la jamba y, a veces, también la puerta, porque tienes que empujar lo suficiente como para que el pestillo supere la placa de refuerzo. Ahora bien, eso no es lo que ha pasado en este caso.
Ni siquiera lo de la sangre tiene sentido. ¿Qué criminal que se precie la habría dejado sin limpiar? Todo resulta superficial. Una representación. Alguien ha cogido un destornillador, ha estropeado la jamba, y luego ha rallado el embellecedor de la cerradura. Nada. No hay cajones abiertos...; las joyas, que están como expuestas en la cómoda, siguen en su sitio...; los ordenadores y el estéreo siguen aquí... O quien ha intentado cometer el robo era un incompetente, o este es el allanamiento de morada más limpio que he visto jamás."

“LA ESCRITORA” de James Patterson y J.D. BarkerAunque es la primera vez que leo un thriller escrito a cuatro manos por Patterson y Barker (tampoco los he leído por separado) parece que estos dos grandes del suspense ya tienen práctica respecto a eso. “La escritora” (2026) es la tercera novela de ambos, juntos, pero antes publicaron ”Los crímenes de la carretera” (2021) y “La desconocida” (2025) 
Por separado son también bastante conocidos y valorados en el mundillo literario: ● Patterson (Newburgh, 1947) es uno de los escritores más prolíficos del mundo cuyas obras se publican en más de 50 países. Tiene varios Premios en su haber, entre ellos el Premio Edgar, diez Premios Emmy, el Premio Literario de la Fundación Nacional del Libro y el Premio Nacional Medalla de Humanidades. Es el creador de personajes y series inolvidables, como Alex Cross, el Club de las Mujeres contra el Crimen, Jane Effing Smith y Maximum Ride, también de historias reales sobre los Kennedy, John Lennon y la princesa Diana.  J. D. Barker (Lombard, Illinois, 1971) es autor de varias obras, pero de sobra conocido por la adictiva saga/trilogía (que yo no he leído) de El cuarto mono (“El cuarto mono”; “La quinta víctima” y “La sexta trampa”).
Los puntos fuertes y débiles de la novela
 El comienzo: es de esos trepidantes de los que ya auguran una lectura muy disfrutona y consiguió engancharme bastante de primeras.En el primer capítulo se nos muestra la trascripción de una grabación de audio del “ENTONCES”, allá por 2018, en la que habla sobre el hallazgo del cadáver de Maggie Marshall en Central Park, una joven de catorce años que lleva casi tres días desaparecida, que salió del colegio y nunca llegó a su casa.
Hemos encontrado su mochila en esos arbustos de allí. Tiene la identificación de estudiante y su nombre está escrito en varios libros de texto. Es ella. El forense confirmará su identidad, pero hay muchas posibilidades de que se trate de Maggie Marshall. Exceptuando el calcetín en el pie izquierdo, está desnuda de cintura para abajo. Puedo ver los vaqueros, el otro calcetín y los zapatos, diseminados a algo más de un metro del cadáver. Como he dicho, lleva puesto el calcetín izquierdo. Las bragas están hechas un revoltijo cerca de la planta de su pie izquierdo. El suelo a su alrededor está muy removido. A pesar del agua estancada, o puede que debido a ello, veo marcas a ambos lados del cuerpo de la chica, donde está claro que el atacante se puso encima de ella. También hay unas huellas de entre dieciocho y veinticuatro centímetros de anchura a ambos lados de la chica y entre sus piernas. Yo diría que se trata de marcas dejadas por las rodillas del desconocido. Hay signos evidentes de lucha: señales de patadas y golpes en el barro y en la tierra alrededor de los pies y de las manos de ella, casi como... como si la chica hubiera intentado escapar excavando por debajo del agresor.

El segundo capítulo nos lleva al “AHORA” y nos presenta al investigador de la policía Declan Shaw en ese momento indeciso, intentando reunir  por cuarta vez en lo que va de tarde el valor suficiente para tirarse a las vías al paso del tren, en la estación de la calle 81, lugar estratégico conocido por haber albergado varios suicidios del cuerpo policial.
Declan Shaw era un buen policía. «Es un buen policía», se dice a sí mismo. Porque, hasta que salte, sigue viviendo en el presente. Y ese es el problema, ¿no? Cualquiera puede acercarse a una estación de metro desierta y cualquiera puede acercarse al borde del andén y esperar al siguiente metro. Ahora bien, ¿cuántos tienen los cojones de lanzarse a las vías? Porque tampoco es que sea tan fácil. Si saltas demasiado pronto, acabas debajo del metro. Si saltas demasiado tarde, acabas rebotando contra el metro. La clave es estar en el aire en el momento justo, chocar directamente de cabeza contra el metal. No sientes dolor, se apagan las luces y punto.

Pero una llamada de teléfono más que oportuna deJarod Cordova, otro compañero de su equipo, le saca de eso, para meterle en el escenario de un crimen cometido cerca de allí, en el famoso edificio Beresford del Central Park West de Nueva York.
✔ La trama a grandes rasgos sin spoilers: Como ya he explicado más arriba respecto al comienzo, hay dos tramas en espacios temporales distintos:Por un lado se narra lo acaecido en 2018 respecto al asesinato de la estudiante Maggie Marshall. Alrededor de ella se encontraron colillas y el reloj del jardinero de la zona Rubén Lucero, por lo que fue fácil cargarle con el muerto a él.● En el otro lado, en el presente, el escenario es un posible allanamiento de morada en el que una mujer, la conocida escritora de true crime Denise Morrow, se encuentra en el suelo, ensangrentada y completamente rodeada de sangre al lado del cadáver acuchillado de su marido, David Morrow, sin una lágrima y el maquillaje intacto. Las estanterías del habitáculo contienen una gran cantidad de libros de su autoría. 
«¿Es usted?», le pregunta Shaw a la mujer. «¿Es usted la escritora?».

Cuando los primeros agentes de policía intentaron entrar en la vivienda, abrió fuego contra ellos asegurando después atemorizada que la persona que hizo eso aún sigue en la casa, por más que nunca se encontró a nadie dentro. Por otra parte, las cámaras revisadas de las entradas al edificio solo la muestran a ella accediendo a la morada allanada, y el resto de pistas tampoco la salvan de ser la principal sospechosa del asesinato.
Declan encuentra a Denise Morrow al final de un pasillo corto que sale del vestíbulo. La mujer está sentada en el suelo, de espaldas a la pared. Tiene las rodillas pegadas al pecho y se las sujeta con los brazos, abrazándoselas como haría una niña. Un 38 cuelga de uno de los dedos de la mano izquierda. El detective alcanza a ver que la blusa blanca que lleva la mujer está manchada de rojo oscuro; los pantalones, negros, también están manchados; empapados. La mujer se balancea despacio adelante y atrás, y de sus labios salen una especie de quejidos apenas audibles. Hay un hombre en el suelo, está muerto y tiene la cara congelada en un gesto de pavor. Tiene el pecho lleno de sangre, destrozado, cosido a puñaladas. El cuchillo está en el suelo, entre ambos, manchando de sangre el suelo de mármol, que por lo demás está impoluto.

Según avancemos en la lectura iremos atando los cabos del complejo y liado entramado para llegar a saber qué ha ocurrido en realidad, quien ha matado a David y al resto de fiambres/efectos colaterales que van quedando por el camino. Ambas tramas se irán alternando, la del asesinato de Maggie y el del marido de la escritora, el ENTONCES y el AHORA, aportándonos cada vez más datos con las pistas/antipistas que se van sumando al caso.
✔ Los personajes principales alrededor de los cuales todo gira, son Declan Shaw y Denise Morrow, y orbitando a su alrededor, hay unos cuantos más secundarios, pero solo voy a nombrar los que me parecen más relevantes en el desarrollo y la resolución de la historia:
▶︎El detective Declan Shaw, del Departamento de Policía de Nueva York: con un pasado y un presente igual de complicado. Es el típico poli de novela policiaca atormentado y ¿corrupto? Desde ese comienzo que os he mostrado, el lector deseará saber por qué estaba intentando suicidarse y qué motivos le llevaron hasta ahí.
▶︎Denise Morrow es “la escritora” de crímenes reales a la que el título alude, una mujer interesante y muy enterada sobre todo lo relacionado con la resolución de asesinatos, la psicología y el comportamiento de los asesinos. Sobre ella, su manera de ser y su vida, se profundiza poco. Sabremos entre otras cosas que está escribiendo un libro sobre el caso de Maggie y que para recabar información, se entrevista varias veces en la cárcel con el supuesto asesino, Rubén Lucero/Lucky.
Denise Morrow está jugando con ellos. La mujer se ha hecho de oro escribiendo sobre crímenes reales. No solo ha estudiado a algunos de los asesinos más infames del mundo, sino también a personas que sostuvieron falsas acusaciones. Y lo que es más importante, ha diseccionado el trabajo policial en todos los casos. En sus libros demuestra tener una habilidad increíble para meterse en la cabeza de todos los implicados —no solo en la de los acusados, sino también en la de las víctimas y en la de los investigadores—. Esta mujer es capaz de descubrir sus métodos, sus debilidades, sus fortalezas. Ha cogido algunos de los escenarios del crimen más complejos y los ha diseccionado hasta hacer que resulten sencillos incluso para los legos en la materia. Es inteligente. Culta.

▶︎Jarod Cordova, es elcompañero de batallas de Declan, tiene sesenta años, veinticuatro más que él y está a tres de la jubilación forzosa. Es el único que le defiende de las acusaciones nunca demostradas sobre sus posibles actos corruptos en el cuerpo policial.
▶︎Geller Hoffman,  es el implacable abogado de “la escritora” y al parecer también un buen amigo de los Morrow, pero sobre todo de ella. Desde el principio no dejas de preguntarte si habrá algo más que amistad entre ambos, ya que él parece querer remover cielo y tierra para defenderla.
Hoffman es uno de los abogados defensores más famosos de la ciudad. El cabroncete arratonado es famoso por sacar a criminales de la cárcel —siempre que puedan permitirse sus honorarios, claro está—. La semana pasada, sin ir más lejos, salió en los titulares por defender a John Cornelli en un caso de crimen organizado que llevaban los federales. Al tipo iban a caerle por lo menos diez años, pero Hoffman consiguió que lo condenaran a seis meses en un club de campo federal. Cordova también sabe quién es, Declan se lo nota en la cara.

▶︎Lucero/Lucky, en el momento de su detención tiene antecedentes y está registrado como agresor sexual. En el AHORA permanece en prisión acusado de matar a Maggie Marshall en el ENTONCES, aunque asegura ser inocente y culpa al detective Shaw de haber falseado las pruebas contra él para encerrarlo. 
 La prosa: no es uno de los puntos fuertes de esta novela, pero tampoco se puede decir que sea un punto débil, a mi parecer no es ni buena ni mala, es una escritura de las normalitas, de las que están hechas a medida solo para entretener, y ya. . . 
 Una curiosidad: el edificio Beresford, lugar de residencia de los Morrow y donde aparece el cadáver de David, es una maravilla arquitectónica real y uno de los edificios más exclusivos de Nueva York junto a la entrada de West Central Park. Es una construcción que está muy presente a lo largo de toda la trama, una especie de castillo moderno/fortaleza, donde solo vive gente de alto poder adquisitivo. Técnicamente son tres edificios diferentes, tres secciones separadas, cada una de ellas con su propio vestíbulo y no se puede pasar de una sección a la otra desde dentro, hay que salir a la calle, salir de esa sección y entrar por el vestíbulo correspondiente. Si habéis estado en New York, ¿lo conocéis?
A menos de una manzana, el Beresford, un edificio de veintidós pisos, se alza imponente sobre la zona oeste de Central Park como un patriarca de la antigua Nueva York. Construido en 1929, de estilo renacentista, es uno de los edificios de apartamentos más prestigiosos y lujosos de la ciudad. El exterior de piedra está adornado con gárgolas, dragones y diseños florales desde las puertas extraordinariamente altas hasta las tres torres de arriba. Es un diseño precioso. Un diseño enfocado a la privacidad. Un diseño para la élite.

Resumiendo:“La escritora” es una novela con un comienzo trepidante que consiguió engancharme desde las primeras páginas, una lectura que cuenta con numerosos e increíbles giros de guion que te zarandean constantemente de un lado para otro, en la que absolutamente nada es lo que parece y que no deja de sorprenderte a cada momento, pero. . . que realmente no me ha convencido.
Las pruebas son tan enrevesadas que es prácticamente imposible que prospere cualquier acusación. Nada en este puto caso encaja.¿Os recomiendo esta novela? No especialmente. Aunque todo el mundo la alabe y se diga de ella que quizás sea la mejor novela negra del año, yo no estoy de acuerdo A mí personalmente no me ha emocionado, y soy consciente de estar yendo a contracorriente, algo por lo demás tampoco extraño en mí. Porque sí, engancha mucho y entretiene, de eso no hay duda, pero el resultado global y eso que el final es bastante impactante y deja todo cerrado, no ha terminado de agradarme. Esa gran cantidad de giros, algo que en el género negro suele gustarme (¿y a quien no?), en este caso concreto me ha chirriado, me han resultado excesivos, exagerados, me ha dado la sensación de que los autores se han esforzado demasiado por sorprender, por rizar tanto el rizo, que al final se han pasado de frenada. Esta novela ha sido un "Debate a tres", la hemos leído y debatido a tres bandas en nuestro club de lectura particularSi tenéis curiosidad por ver otros enfoques, otras perspectivas distintas, u os apetece saber si Mariana y Rosa han disfrutado la novela más que yo o difieren de mi punto de vista, podéis hacerles una visita y leer sus reseñas AQUÍ y AQUÍ, seguro que no os arrepentiréis.
Mi nota esta vez no es la máxima, para variar :
“LA ESCRITORA” de James Patterson y J.D. Barker

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