Como resumen, sacamos en claro lo siguiente: que mueve más gente el fútbol que nuestros intereses, que no hay problema si se producen altercados a causa del fútbol, pero sí, si nos manifestamos pacificamente por nuestros derechos. Que a la gente le sigue sudando el churro lo que hagan los políticos con nuestras vidas, y que a los políticos se la sudamos nosotros, bien sudada.
Personalmente estoy más que harto de que nos traten como a borregos, tanto unos, como otros. Sinceramente, queridos políticos, habéis equivocado vuestra profesión... vosotros lo que queriais era ser pastores.
¡Hace falta un cambio ya!

