Al final del libro, nos ofrece cuatro motivos por los que la eutanasia le parece inaceptable: “Pendiente resbaladiza: comprobada ya en varios países que han despenalizado o legalizado la eutanasia; falta de autodeterminación real: en la mayoría de los casos, la expresión de un deseo de muerte no significa que el paciente lo desee realmente; reducción de los cuidados paliativos, de los medios destinados a ellos y de la investigación en tratamientos sintomáticos; deformación del sentido médico: los médicos que practican eutanasia destruyen la integridad moral de la profesión médica”.
