
La fortuna del Rey de Marruecos, un país del que huyen siempre que pueden sus súbditos, y aliado estratégico de Estados Unidos e Israel, se estima en más de 9.000 millones de dólares, lo que le sitúa como uno de los monarcas más ricos del mundo (muy por delante de nuestro Emérito). Esta inmensa riqueza proviene principalmente de su conglomerado empresarial, el fondo Al Mada con participaciones clave en sectores estratégicos como la banca (Attijariwafa Bank), la minería (Managem), la distribución (supermercados Marjane) y las telecomunicaciones (Inwi). Toda esta actividad económica privada es perfectamente legal según las leyes de su Reino.
Por otra parte, el presupuesto público oficial asignado de manera anual para el mantenimiento de la familia real y sus más de 1.100 sirvientes ronda los 250 millones de euros (unas 30 veces mayor que el de nuestra Casa Real). Cuenta con al menos 12 palacios reales operativos en todo Marruecos y costosas residencias en el extranjero, como un palacete en París. Posee una amplia colección de más de 600 coches de lujo y varios aviones privados.
