
Se pretende que una vez implantado pueda estar activo hasta 16 años, e incluso que la dispensación del fármaco pueda ser regulable a voluntad de la usuaria. El objetivo último, según los Gates, sería disponer de un método seguro en el mundo en desarrollo a partir de 2018, que es la fecha que se piensa podrá estar disponible.
Desde un punto de vista ético es necesario recordar que el levonogestrel actúa, en un elevado porcentaje de ocasiones, por un mecanismo antiimplantatorio, es decir abortivo, lo que sin duda habrá que tener en cuenta, si este nuevo dispositivo contragestativo llega a ser comercializado. Impedir que los pobres puedan tener hijos, y mientras Bill Gates, uno de los hombres más ricos del mundo, se encuentra disfrutando de un crucero por el Mediterráneo.