Revista Música

La graminola – número 67 – 7 de marzo de 2019

Publicado el 06 marzo 2019 por Perendengon

LA GRAMINOLA – NÚMERO 67 – 7 DE MARZO DE 2019

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Ya sabéis que la base de la revista es dar un pequeño repaso con las novedades que presentaban las listas de éxitos que he ido confeccionando desde hace cincuenta años. Cada nuevo número empezamos por la lista actual de cada semana y a continuación seguimos viajando hasta las listas de hace 50, 40, 30, 20 y 10 años. Todos los éxitos de la música desde el año 1967 irán apareciendo por aquí.

Junto a las listas distintas secciones a cada cual más recomendable. En “Los Pioneros” rememoramos la música y los artistas que inspiraron a todos los que vinieron después. Nuestro póster, a doble página en el centro desmenuza cada semana un disco que fue, es y será muy grande. En la sección “Comparte Que Algo Queda” disfrutamos de duetos de los de verdad, de grandes momentos compartidos de la múisca. Por último, la contraportada es el auténtico  colofón con noticias de actualidad, efemérides y música española.

Echándole un vistazo a la portada de cada día os podéis hacer una idea del contenido de la revista. Junto a cada fotografía hay un texto que contiene un link que te lleva directamente a la página en cuestión, pero yo os recomiendo ir por orden, ir leyendo desde el principio al final porque la música lo merece. Y recordad que siempre estaré abierto a cualquier crítica, consejo, sugerencia o petición que vosotros, Graminoleños, me hagáis.

NUESTRA PORTADA

LA GRAMINOLA – NÚMERO 67 – 7 DE MARZO DE 2019

Dos canciones pero cinco artistas, éso es lo que nos trae la lista graminoleña de actualidad en lo que a novedades se refiere. Anuel AA, Karol G, David Guetta, Bebe Rexha y J. Balvin se despachan con dos nuevas composiciones que no aportan ninguna novedad a lo que ya se escucha por ahí pero parece que al público en general le gusta lo que nos ofrecen. Ellos mandan.

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La música pionera nos trae el segundo capítulo dedicado al “Rey del Reggae”. Disfrutamos de otras tres canciones de Bob Marley y revivimos todo lo sucedido en sus últimos años de existencia.

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Del lujo del reggae al lujo de la música de The Beatles que protagonizan en exclusiva la sección dedicada a la música de los años 60, como debe de ser.

LA GRAMINOLA – NÚMERO 67 – 7 DE MARZO DE 2019

El repaso de la lista de los años 70 nos trae una canción histórica de un artista que se sumergió en unos registros que siempre había menospreciado. En pleno apogeo de la crítica a la música disco, un rockero como Rod Stewart nos sorprendió a todos con un exitazo con ese sonido. Junto a él uno de nuestros cantantes melódicos y románticos de mayor éxito en aquellos tiempos como fue el malogrado Miguel Gallardo.

LA GRAMINOLA – NÚMERO 67 – 7 DE MARZO DE 2019

Como película ni fu ni fa, pero como banda sonora es descomunal. Viene esta semana al póster central de la revista la tremenda música que Prince nos regaló con aquel maravilloso capricho de hacer una película autobiográfica. Las canciones de “Purple Rain” nos mostrarán el talento en estado puro que poseía y la complicidad más absoluta con su banda The Revolution.

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Hasta tres entradas presenta la lista de los 80 que recordamos hoy pero todo queda eclipsado con la que fue la canción de despedida de los gigantes Nacha Pop.

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Para recordar la música de los 90 nos vuelve a visitar Des’Ree quien ya pasó por aquí hace poco más de un mes con otro de sus temas. Música sencilla sin mayores pretensiones.

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Hasta tres canciones del nuevo milenio disfrutaremos en el día de hoy y todas procedentes de los Estados Unidos. The Killers, OneRepublic y Britney Spears son los encargados de recordarnos que en el 2009 también había buenas canciones.

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El señor Andrés Calamaro es protagonista por partida doble en la sección de “Comparte que Algo Queda” del día de hoy. Junto a él disfrutaremos del arte de Coti, Pereza, David Summers, Dani Martín, Los Rodríguez y Coque Malla, casi nada al aparato. El disfrute está garantizado.

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Nos despedimos de manera apotéosica con la música de REM, Santa y este señor de aquí al lado, ya hecho un abuelo pero con el mismo talento de siempre, el enorme Vangelis.

LA LISTA DE LA GRAMINOLA

LA GRAMINOLA – NÚMERO 67 – 7 DE MARZO DE 2019

La lista de actualidad de “La Graminola” sigue con su tendencia habitual y esta semana nos coloca dos nuevas canciones con las pautas de siempre. La verdad es que la segunda de ellas es un engendro que no sabría muy bien como calificar, pero vayamos antes con la que no engaña a nadie, con la que nos llega con el empalago de un noviazgo que durará unos meses pero que de momento da para otra cancioncilla que añadir al zurrón del reguetón.

Cuanto daño han hecho los “talent-show” televisivos al mundo de la música. La componente femenina del dúo que nos visita a continuación salió precisamente de la edición colombiana de “Factor X” y desde ese momento iniciaría una carrera discográfica de bastante éxito sumergiéndose en las aguas del trap, como todos. Su nombre es Karol G y desde hace algún tiempo es, además, la pareja sentimental del portorriqueño Anuel AA por lo que la publicación de un nuevo sencillo juntos solamente era cuestión de tiempo.

La canción en cuestión lleva el título de “Secreto” y al soniquete habitual de la música que hacen ellos y casi todos los demás en nuestros días hay que añadirle un videoclip de esos que empalagan de principio a fin en el que los muchachos dan muestra de lo felices que son haciendo reguetón y queriéndose tanto como se quieren. No hay dolor.

Por cierto, es increíble que este muchacho, Anuel AA, se haya convertido en esta semana en el artista récord de las listas graminoleñas. Desde el pasado domingo tiene en nuestro ránking colocadas hasta cinco canciones, algo que no había sucedido nunca con anterioridad. Ni los más grandes entre los grandes habían llegado a ese número. Que alguien me lo explique.

La segunda entrada de la semana es también una colaboración pero en esta ocasión son tres los protagonistas. Un DJ francés, una cantante norteamericana de origen albanés y un reguetonero colombiano han unido sus fuerzas para dar como resultado un tema que no sé si denominar “reguetónico” o “electroguetón”. Vamos que si ya tenemos poco con el dichoso trap y la música urbana solamente nos falta ahora que empiecen con variantes.

Hubo un tiempo en el que David Guetta estaba considerado como el mejor DJ del mundo y hablo en pasado porque en los últimos tiempos se ha arrojado a las aguas del reguetón para vender discos sin más pretensiones. Cuando alguien pierde su esencia simplemente por seguir siendo referencia a nivel comercial que no musical me da mucha pena. Él sabrá.

Que el señor Guetta requiera los servicios de la cantante norteamericana Bebe Rexha entra dentro de lo normal pero que además haya utilizado también el talento del colombiano J. Balvin ya es algo que no encaja del todo, pero como ya os comento el DJ francés hace algún tiempo que ha perdido el rumbo y su encanto.

El resultado final de esta colaboración es un tema titulado “Say My Name”, que está incluido en el último álbum de Guetta “7”, en el que se repasan algunos de sus antiguos éxitos y se nos regalan nuevas creaciones como ésta. Vosotros juzgáis, pero sí el rey de los DJs hace cosas como éstas, mal vamos.

LOS PIONEROS

La semana pasada le dedícabamos la sección pionera al auténtico “Rey del Reggae” como fue Bob Marley. Y como es de justicia hacernos eco de más circunstancias que rodearon su vida y saborear más de esas canciones tan mágicas que nos legó, hoy vamos con el segundo capítulo dedicado a su persona que será igual de apasionante que el que pudimos disfrutar hace solamente siete días.

Así pues, vamos a disfrutar de otros tres de sus grandes clásicos y adentrarnos en esas creencias religiosas que centraron su trayectoria tanto personal como profesional, así como en las causas que provocarían su prematura desaparición.

JAMMING

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De todos es sabido que Marley siempre fue un claro defensor de las creencias rastafaris, un movimiento espiritual que considera a Haile Selassie I, último emperador de Etiopía, como la reencarnación del Dios Jah, una especie de Mesías que será el responsable de que todos los africanos se unan en una sola voz y regresen a la tierra prometida que no es otra que África.

Cualquier rastafari que se precie debe saber que tiene que llevar un comportamiento impecable de acuerdo a sus creencias. No les está permitido ni beber, ni fumar, ni comer carne, deben de vivir en comunas y se castiga de manera muy contundente el robo o la mendicidad. Muchos de los creyentes de estas filosofías siempre miraron con malos ojos al bueno de Marley ya que muchos de estos mandamientos fueron quebrantados con su comportamiento algo errático una y otra vez, pero su popularidad fue tan grande que podría decirse que finalmente se le perdonaba todo y si alguien hablaba de esta religión de manera inmediata la relacionaba con el cantante.

Por estas circunstancias, no es de extrañar que casi todas las grandes canciones que fue ofreciendo a lo largo de su carrera tuvieran ese aroma de himnos a la paz, a la amistad y relacionados con la defensa de los más desfavorecidos, algo que sucedería con el tema con el que vamos a abrir la sección pionera del día de hoy.

La semana pasada ya os comentaba que tras sufrir un atentado en Jamaica que casi le cuesta la vida decidiría exiliarse a Londres y allí compuso una canción que en el año 1977, en su regreso a su país natal, adquiría un halo relacionado con todas las creencias que defendía.

Esta canción estaba incluída en el que está considerado como el mejor trabajo de su carrera, “Exodus” y terminó por convertirse en una especie de canto a la concordia y a la paz entre las personas. Se trata de “Jamming”, reggae en estado puro.

IS THIS LOVE

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No es de extrañar que dentro de la carrera de Bob Marley un gran número de sus canciones hablaran simplemente del amor. Sus creencias rastafaris estaban muy marcadas y por este motivo el amor entre los hombres era fundamental para alcanzar sus metas, algo que vamos a comprobar en el tema que viene a continuación.

Todas esas creencias se extraen de un libro denominado “Kebra Nagast” que reclama el panafricanismo y el conocimiento de la conciencia de cada uno de sus seguidores con el objeto de lograr la conexión perfecta con los demás y de esta manera acercarse a su gran Dios Jah.

Pero si hay una característica que de inmediato se asocia a la cultura rastafari ésa es el consumo de cannabis y lo cierto es que no se trata de un mito ni de una exageración sino que más bien nos encontramos ante una realidad. Y es que una de las manifestaciones que este movimiento defiende es precisamente el consumo de esta droga como acto purificador que lleva a un estrato superior que acerca a quien la toma a esa tierra prometida en la que les espera Jah. Así pues es una realidad que cannabis y rastafaris y, por consiguiente, reggae, están íntimamente ligados.

Con todas estas premisas, cabe decir que la popularidad de Marley fue más allá de lo meramente musical y tras el atentado que sufrió pasó a ser considerado como uno de los adalides defensores de la paz mundial, motivo por el cual recibiría la “Medalla de la Paz” otorgada por la ONU. Está claro que nos encontramos ante uno de los personajes más grandes que la música moderna nos haya regalado nunca.

Centrándonos en lo estrictamente musical, otra de las canciones más representativas de su carrera y que encaja a la perfección en ese canto al amor y la paz que defienden sus creencias es “Is This Love”, sencilla hasta decir basta e incluida en otro de sus grandes discos como es “Kaya”.

ONE LOVE

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Vamos a cerrar los dos capítulos que le hemos dedicado al gran pionero del reggae que fue Bob Marley con la que está considerada no solamente como la mejor canción de su carrera sino que para muchos es la mejor composición de reggae que jamás se haya escrito. Ya sabéis que a mí no me gusta demasiado poner esa etiqueta de “mejor de” pero es que nos encontramos ante un tema descomunal.

Se trata de una canción que fue compuesta justo en el momento en el que en su país se estaban produciendo los mayores incidentes relacionados con la inestabilidad política que allí se vivía y que terminaría convirtiéndose en un canto al amor y a la unión entre las personas sean cuales sean sus ideas políticas.

Como muchos os estaréis imaginando, la canción en cuestión no es otra que “One Love”, que no sé si será o no la mejor de la historia del reggae pero si una de las más identificativas de este maravilloso estilo y uno de los grandes momentos que nos ofrecería Bob Marley, que sin él saberlo iba a ser además uno de los últimos.

En el verano del año 1977 todo iba a saltar por los aires. Marley era muy aficionado a jugar al fútbol y disputando uno de sus famosos partidos recibiría un pisotón que le provocaría un tremendo dolor. Tras ser reconocido en el hospital se descubriría que tenía un melanoma en uno de los dedos de su pie derecho y que sería necesario tratarlo de inmediato, pero él se resistiría a ello, en parte por su apretada agenda y en parte por sus creencias rastafaris que le impedían recibir determinados tipos de tratamientos médicos y quirúrgicos.

Marley continuaría con su actividad y aunque los dolores que sentía en su dedo eran constantes y crecientes siguió sin recibir ningún tipo de tratamiento lo que provocaría un empeoramiento de su salud a medio plazo. En el año 1980 su situación ser convertiría en irreversible. El cáncer se había extendido por todo su organismo y ya no había nada que hacer sino esperar el fatal desenlace. Mucho se ha escrito acerca de estos momentos y la opinión generalizada fue la de que se dejó llevar sin ni tan siquiera luchar por salvar su vida pero la realidad fue muy distinta. Junto a su mujer Rita fue de hospital en hospital probando todo tipo de tratamientos para intentar revertir la situación pero la enfermedad se había extendido de tal forma que fue imposible hacer nada por él.

A mediados del año 1981, su suerte estaba echada y decidió trasladarse hasta Jamaica para morir en su país. Nada más descender del avión tuvo que ser ingresado de urgencia en un hospital y falleció pocas horas después a la edad de 36 años, convirtiéndose desde ese instante en una auténtica leyenda y en uno de los grandes mitos de la historia de la música contemporánea.

La figura de Bob Marley fue grande entendida únicamente desde la perspectiva meramente musical pero su trascendencia siempre fue más allá por lo que no es de extrañar que sea uno de los personajes más populares pasen los años que pasen incluso para los más jóvenes. Eso sí, si levantara la cabeza y contemplara lo que están haciendo algunos con su música …

LISTA DE LOS AÑOS 60

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No nos apartamos demasiado del “reggae” en el inicio del repaso a las listas graminoleñas de otros tiempos porque la única entrada que se producía en la que estrenábamos el 3 de marzo de 1969 fue considerada por muchos como el primer “reggae blanco” de la historia de la música, algo un poco exagerado en mi modesta opinión.

La semana pasada entraba en lista la versión que de esta composición realizó Arthur Conley y hoy llega a nuestra revista la versión original que era obra de nada más y nada menos que The Beatles. Se trata de “Ob-La-Di, Ob-La-Da”, una de las composiciones más ligeras de toda su discografía pero que esconde algunas historias detrás de ella que son dignas de conocer.

El padre de la criatura fue Paul McCartney y lo cierto es que a John Lennon no le gustaba la canción lo más mínimo ya que pensaba que era un simple divertimento de su colega y que no tenía ningún gancho. Pasaron muchísimas horas dentro del estudio de grabación para darle la consistencia necesaria y fueron varios los estilos que utilizaron para ella, pero no acababan de dar con la tecla, algo que desesperaba a Lennon de tal manera que un buen día, en plena sesión de grabación se largó del estudio sin mediar palabra.

Un par de horas después regresó con sus compañeros tras haber consumido marihuana y la inspiración le llegó de repente. Se sentó al piano y comenzó a tocar la melodía con un tono más animoso y mayor ritmo y un sonido que se asemejaba al ska y al reggae que estaba empezando a pegar con fuerza en el Reino Unido. De esta manera esta curiosa composición tomó cuerpo y se transformó en uno de los grandes clásicos de la carrera de The Beatles.

La publicación de esta canción les traería algunos problemas relacionados con su título ya que se trataba de una expresión que utilizaba frecuentemente un conocido de McCartney llamado Jimmy Scott, un nigeriano que intentó sacar tajada del asunto pero que finalmente se quedaría con la miel en los labios.

Por cierto, los resultados que cosecharían con esta canción serían bastante mejores que los obtenidos por la versión de Arthun Conley ya que permanecerían en lista durante 34 semanas para alcanzar el top 7.

LISTA DE LOS AÑOS 70

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Nos situamos ya en la década de los 70 para recordar dos de los temas destacados de finales de aquella maravillosa época, que no son más que las dos nuevas entradas que registraba la lista graminoleña que se estrenaba el 3 de marzo de 1979. La primera de ellas es espectacular, una de mis auténticas debilidades de aquella época.

De todos es sabido que en la segunda parte de la década de los 70 la música disco lo inundó absolutamente todo hasta el punto de que fueron muchos los artistas vinculados a otros estilos que no pudieron resisitir la tentación de realizar de un modo u otro alguna pequeña incursión en esos terrenos. El artista que viene a continuación fue uno de ellos.

Se trata de Rod Stewart, uno de los rockeros de pro de aquella época y que tras pasar por The Faces fue capaz de iniciar una carrera en solitario vinculada al rock & roll más auténtico con una imagen propia que le hacía reconocible a las primeras de cambio y esa voz rasgada tan característica. La canción que colocaba en nuestra lista aquel 3 de marzo de 1979 se adentraba en el terreno de la música-disco y algunos de sus seguidores más puristas lo consideraron como una traición, aunque lo cierto es que la canción en sí es una auténtica genialidad.

Se trata del primer sencillo publicado de su álbum “Blondes Have More Fun” y cuenta con un riff a base de sintetizadores que es uno de los grandes momentos de la música de los 70 y cuenta con una interpretación magistral de Stewart. Como muchos os estaréis imaginando estoy hablando de “Da Ya Think I’m Sexy? que en nuestra lista no pasaría desapercibida ya que nos acompañaría durante 35 semanas llegando a ocupar en algún momento el puesto más alto.

La polémica rodearía a esta composición ya que Rod Stewart sería demandado por un cantante brasileño llamado Jorge Ben que le acusaba de haber plagiado su canción “Taj Mahal”. El asunto se resolvería en los tribunales dándole la razón al brasileño, llegando a un acuerdo con el británico para que todas las ganancias obtenidas por la canción, que fueron muchas, se destinasen a UNICEF con lo que podría decirse que todo el mundo salió ganando.

La segunda entrada de aquella semana es más de andar por casa. Está protagonizada por uno de los cantantes melódicos españoles más populares y de mayor éxito en aquella época y que mantuvo una especie de mano a mano con otro de ellos, concretamente Lorenzo Santamaría, por hacerse con el público de nuestro país, aunque lo cierto es que había sitio para los dos. Estoy hablando de Miguel Gallardo.

El granadino dio sus primeros pasos en el mundo de la música dentro de algunos grupos vinculados al mundo del rock español, llegando incluso a estar cerca de formar parte de Los Sirex, pero muy pronto se percataría de que su sitio estaba en otra parte. En un primer momento comenzó a componer temas para otros artistas y cuando esas composiciones empezaron a lograr el éxito decidió dar el paso e iniciar su carrera como solista.

Desde el primer momento fue encadenando éxito tras éxito con una música romántica que caló entre el público. Con cada nueva composición intentaba introducir alguna pequeña variante para no anclarse de alguna manera y con la canción que colocaba en nuestra lista aquel 3 de marzo de 1979 iba a llamar la atención con una fórmula que posteriormente utilizarían otros artistas vinculados a su mismo estilo.

La canción en cuestión llevaba el título de “Saldré a Buscar al Amor” y al habitual acompañamiento orquestal había que añadirle unos arreglos de música andina que la dotaron de cierto encanto especial. En nuestra lista permanecería durante 17 semanas alcanzando el top 21.

Está sería la última presencia de Miguel Gallardo en nuestra lista. Con la llegada de la década de los 80 y la revolución musical llena de creatividad que esto supuso fueron muchos los que perdieron fuelle y fueron acabando en el olvido. Desgraciadamente, en el año 2005 el cáncer se atravesaría en su camino y terminaría llevándoselo por delante a los 56 años de edad.

EL ÁLBUM DE LA SEMANA

Ya estaba tardando en aparecer por nuestro póster central uno de los artistas más grandes que ha dado la música moderna y que nos dejó huérfanos de sus genialidades por culpa de su prematura e inesperada desparación hace ya casi tres años. Si hablamos de talento, si hablamos de personalidad, si hablamos de un genio, hay que hablar de Prince.

Muchos son los discos que podrían venir a nuestra página central obra de este descomunal artista, prácticamente todos, pero creo que para abrir boca hay que empezar por la que está considerada como su obra maestra. Un disco espectacular que dio lugar a una película y que fue el responsable de elevar al de Mineápolis al estatus de estrella. Estoy hablando de “Purple Rain”.

Así pues, vamos a mezclar en el día de hoy el mundo de la música con el del cine para disfrutar de las nueve canciones que componen la banda sonora de “Purple Rain”, un dísco único obra de un artista único.

PRINCE & THE REVOLUTION / PURPLE RAIN

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Lo primero es ponernos en antecedentes. Corría el año 1984 y Prince ya había dado muestras de su talento con la publicación de algunos discos que habían llamado poderosamente la atención del público. La música disco había perdido fuelle definitivamente y la discográfica Warner estaba buscando un artista con potencial suficiente como para que se convirtiera en el buque insignia del sello y el elegido era precisamente él.

La multinacional le ofreció un contrato y su única condición para firmar con ellos por el periodo de cuatro años era que el primer disco que publicase fuera el de la banda sonora de una película cuyo argumento girara en exclusiva sobre su persona y sobre la música que ofreció en un concierto celebrado en Mineápolis. En un primer momento la discográfica no fue demasiado receptiva a acceder a sus pretensiones pero cuando se dio cuenta de que no había posibilidad alguna de negociación de ningún tipo y se corría el riesgo de que Prince finalmente firmara por otro sello, sus mandatarios decidieron aceptar lo que él proponía.

El problema radicaba en ese momento en encontrar un director que se hiciese cargo del largometraje y uno tras otro de los más prestigiosos del momento fueron diciendo que no. Finalmente el agraciado sería Albert Magnoli, un joven que acaba de finalizar sus estudios en la escuela de cinematografía y que se había encargado del montaje de las escenas musicales que se iban a incluir en la película, aunque éste tampoco aceptó el ofrecimiento a la primera ya que consideraba que la calidad de la película iba a ser bastante baja. Finalmente, gracias a una considerable cantidad de dinero, Magnoli decidió hacerse cargo de la dirección y la película salió adelante.

Ya iré entrando con más profundidad en todo lo que rodeó a la grabación de las escenas musicales y a la película en sí, pero ya va siendo hora de empezar a escuchar la excepcional música que compuso para la ocasión. El primer tema que aparece en el disco es una grandísima canción en la que descubrimos a un Prince muy distinto al de la imagen que proyectaba, incluso dentro de la misma película.

Hasta ese instante había mostrado una imagen provocadora, sensual y muy cercana al escándalo tanto en lo que a su imagen se refería como a algunas de las letras de sus canciones y a su manera de manejarse sobre el escenario. Sin embargo, el álbum se abría con una canción en la que la temática de Dios sale a escena mostrándonos a un Prince creyente y defensor de la religión. No será la única oportunidad en la que lo haga.

Se trata de “Let’s Go Crazy”, una canción que además de mostrar un sonido bastante diferente al mostrado hasta el momento cuenta con una introducción verbal bastante larga en la que Prince ejerce de predicador dándonos las pautas a seguir para lograr la salvación, aunque tarde muy poco en romper con un ritmo trepidante que nos invita a la locura. Un comienzo espectacular.

La película en sí es bastante mala ya que el argumento es bastante previsible y los actores no son profesionales, pero gracias al hilo conductor de la música y las impactantes escenas que en ella se ofrecen se convierte en indispensable para cualquier amante de la buena música. Prince es el protagonista absoluto del largometraje interpretando el papel de un joven llamado “The Kid” que quiere triunfar en el mundo de la música y ganarse el amor de una chica, papel que interpreta la también cantante Apollonia Kotero, que en aquel momento está saliendo con el líder de una banda llamada The Time.

El papel de Apollonia es fundamental para entender tanto la película como su banda sonora. En aquel momento formaba parte de un trío femenino denimonado Apollonia 6 que explotaba al máximo sus más que llamativos encantos femeninos. De hecho, la segunda canción que aparece en el álbum iba destinada en un primer momento precisamente a este grupo pero finalmente Prince  pensó que encajaba a la perfección en el argumento de la película.

Gracias a este cambio de opinión, los dos nos ofrecen un dueto excepcional con “Take Me With U”, una de mis canciones preferidas dentro de este álbum y en la que los dos muestran una complicidad más que evidente, algo que levantaría muchos rumores sobre la posibilidad de que estuvieran manteniendo una relación sentimental durante el rodaje de la película, algo que no sería cierto.

La edición final de esta canción es un auténtico lujo ya que para atenuar debidamente el tono de voz de Apollonia, Lisa Coleman, una de las integrantes más carismáticas del por aquel entonces grupo de acompañamiento del cantante, The Revolution, cantó con un tono un tanto por debajo en segunda línea dándole un toque que a mí particularmente me encanta.

Éste sería el primer trabajo que firmaría como “Prince & The Revolution” y he de confesaros que es la etapa que más me gusta de toda su carrera. Pienso que con esta espectacular banda de acompañamiento logró una complicidad única y un sonido inconfundible que mamaba de distintas fuentes ofreciendo unas interpretaciones espectaculares. Sin duda alguna fue una grandísima época.

La banda estaba formada por Lisa Coleman, Doctor Fink, Bobby Z, Brown Mark y Dez Dickerson. Posteriormente se uniría al grupo una amiga de Lisa, Wendy Melvoin, protagonista importante dentro de lo que fue el álbum ya que por aquel entonces su hermana Susanahh mantenía un romance con Prince, convirtiéndose en fuente de inspiración de algunas de las canciones, o así pensaban muchos erróneamente en lo que se refiere a la canción que viene a continuación.

La canción en cuestión es una espectacular balada con el inconfundible sonido made in The Revolution. Me encantaba ese soniquete que le sacaban a la caja de ritmos y en esta ocasión se deja sentir de manera bastante evidente. En un primer momento se dijo que estaba dedicada precisamente a Susannah pero años después el propio artista lo desmentiría ya que su musa fue la que siempre ha considerado como el amor de su vida, la cantante Vanity. Fuera quien fuera su fuente de inspiración de lo que no cabe ninguna duda es de que “The Beautiful Ones” es una de las mejores baladas que haya escrito nunca el de Minesotta, dándole ese aire tan especial que lograba cada vez que cantaba con su famoso falsete.

El amor que Prince sentía hacia Vanity era más que considerable. De hecho ella iba a ser la protagonista femenina de la película pero pocas semanas antes de iniciar el rodaje finalizaría su relación sentimental, dándole la oportunidad a Apollonia Kotero que como vemos no fue la primera opción, ni tan siquiera la segunda ya que antes que a ella le ofrecerían el papel a Jennifer Beals, la protagonista de otra mítica película musical como es “Flashdance”.

Para muchos este disco es una auténtica obra maestra ya que Prince fue capaz de mezclar el pop habitual con el rock, el blues, el soul, el funk, utilizó nuevas tecnologías de la mano de sintetizadores e incluso fue capaz de darle a algunas de sus canciones un toque de psicodelia, convirtiendo este álbum en una amalgama de sonidos tan grande que no pasaba desapercibida para nadie. La canción que viene a continuación es el más claro ejemplo ya que es un tema que condensa prácticamente todos los estilos que utiliza en el disco.

Por si fuera poco, la letra muestra a un Prince angustiado y atrapado por la ansiedad intentando dar rienda a todo lo que lleva dentro. De algún modo, la película puede considerarse autobiográfica y muestra en las letras de sus canciones los sentimientos y sensaciones que le atrapaban. De todos es sabido que durante toda su vida tuvo una lucha tremenda consigo mismo buscando la perfección e intentando superar sus continuos desengaños amorosos, algún problema de salud, distintos traumas y un ego bastante marcado. Todo ello queda reflejado en esta canción.

Nos encontramos con una canción que originalmente tenía una duración de algo más de catorce minutos y que lograba su mayor expresión cuando era interpretada en directo sobre un escenario, único momento en el que se podía disfrutar de ella al completo. Para poder incluirla en el disco hubo que reducir su duración en un primer momento a siete minutos y medio y posteriormente a algo menos de cuatro minutos cuando a última hora el de Mineapolis quiso incluir una última composición, concretamente “Take Me With U”.

El resultado final sería esta mágica “Computer Blue”, el tema más experimental y especial de todo el disco y uno de los más elogiados por la crítica. Por composiciones como ésta Prince comenzaría a ser considerado como un auténtico genio.

Como curiosidad, cabe contar que la base de esta canción procedería de una composición que el propio Prince tocaba con su padre al piano cuando empezó a dar sus primeros pasos como músico. Inicialmente llevaba el título de “Father Song” y así iba a ser incluida en la banda sonora, pero tras las continuas y constantes transformaciones que le iría dando tomaría la decisión de cambiarle también el título.

A continuación llega el momento escandoloso del álbum. De todos es sabido que la música de Prince está repleta de sensualidad y muchas de las letras de sus canciones hablan del sexo, algo que sucede de manera verdaderamente explícita en esta composición, en la que más concretamente habla abiertamente sobre una práctica de masturbación. Esta circunstancia de por sí ya levantaría ampollas, pero es que además la religión también tiene presencia en este tema, lo que supone claramente una provocación no tolerada por todos los paladares.

Prince nos cuenta con detalle un tórrido encuentro sexual con una diablesa llamada Nikki que le tienta hasta hacerle sucumbir a sus encantos y llevarle a una noche de placer como nunca había vivido. La crudeza con la que describe la escena provocaría bastante polémica pero ésta crecería hasta límites insospechados cuando al final de la canción introdujo un mensaje subliminal que debía ser escuchado al revés.

La inclusión de este mensaje subliminal ya es de por sí suficientemente inquietante pero que además se adentre en el terreno religioso cuando la canción habla de sexo de manera tan explícita la hace todavía más misteriosa. Ese mensaje dice “Hola, ¿Cómo estás? Yo estoy bien porque el Señor está a punto de llegar”. Sexo y religión siempre han sido dos temas recurrentes en la carrera de Prince y aquí se unen de manera premeditada, algo que tampoco es de extrañar porque él nunca considero el sexo como pecaminoso sino todo lo contrario ya que afirmaba que era otro camino más para alcanzar la paz y ser mejor persona

Así pues, “Darling Nikki” se convirtió en la canción más polémica del disco y una de las mas controvertidas de su carrera, hasta el extremo de que sería la responsable de que poco tiempo después apareciera una leyenda en determinados discos avisando de que el contenido podía no ser apropiado para los menores, algo que os cuento después de que disfrutemos de su música pausada, guitarrera y misteriosa.

Una tarde, la mujer del exvicepresidente de los Estados Unidos Al Gore descubrió como su hija de tan solamente once años estaba cantando la canción mientras la escuchaba en el tocadiscos, quedando claramente escandalizada. Desde ese instante su marido iniciaría una cruzada contra esta situación creando un comité de defensa de los menores en estas situaciones e introduciendo a partir de ese instante la famosa etiqueta de “Parental Advisory” en aquellos discos cuyas letras podían dañar la integridad de los menores de edad.

A continuación llega uno de los más grandes momentos del disco con la canción que sería publicada como primer sencillo del álbum y que podría considerarse como el éxito más grande cosechado hasta ese momento por Prince a nivel internacional. En Estados Unidos había adquirido ya un estatus considerable y en Europa era respetado, pero con la aparición en el mercado de este sencillo pasaría a ser también una estrella en el Viejo Continente.

Se trata de una canción espectacular, a mí personalmente me cautivó desde el primer momento, con una estructura única. Cuenta con un inicio de guitarra y un continuo sonido de la caja de ritmos que la convierten en única. Fue retocada por el de Mineápolis  quitando el sonido del bajo, algo poco habitual, introduciendo una segunda guitarra y el teclado de los sintetizadores. El inquietante zumbido que crea con su voz en los primeros momentos la dotan de una magia especial.

Además, vino acompañada de un impactante videoclip en el que podemos ver escenas de la película pero todo queda eclipsado de alguna manera con un Prince desnudo saliendo de una bañera y paseando a gatas en una especie de marcha acompasada con la música. La primera vez que vi este vídeo sentí que me hacía “princista” de manera inmediata. Supongo que con todos estos datos no hace casi ni falta deciros que estoy hablando de “When Doves Cry”.

Se ha especulado mucho sobre lo que quiere decir la letra de esta magnífica composición y finalmente se ha llegado a la conclusión de que hala de una relación amorosa rota, algo que redunda en el marcado carácter autobiográfico de todo el álbum ya que el propio Prince acababa de vivir una ruptura sentimental, como ya os comentado unas líneas atrás.

Mucho se especuló durante el rodaje de la película sobre un presunto romance entre Prince y Apollonia Kotero pero lo cierto es que no hubo realmente nada entre ellos. La complicidad que mostraban en cada una de las escenas que protagonizaban juntos daba pie a pensar de esta manera y algún que otro arrebato de celos por parte del artista llamaría la atención, aunque como ya os digo nunca hubo “química” de este tipo en su relación.

La circunstancia que haría saltar todas las alarmas en lo relativo a estos rumores sería que el de Mineápolis obligaría literalmente a Apollonia a romper la relación sentimental que mantenía con David Lee Roth, vocalista de la mítica banda Van Halen. Todos interpretaron entonces que el motivo era que estaba enamorado de ella pero la realidad era muy distinta. Todo obedecía a que pensaba que la manera de comportarse de David podría perjudicar la imagen de su prometida y de rebote la de la película. Se trataba simple y llanamente de un tema comercial.

Con todos estos condicionantes y esas interpretaciones erróneas, no es de extrañar que alguna de las canciones que aparecen en el álbum también se interpretaran de manera equivocada atendiendo a su título. Es lo que sucede con la que aparece a continuación en la que todo parece indicar que habla del amor que sentía Prince por la protagonista femenina de la película y realmente se adentra de nuevo en el terreno de la religión.

Se trata de “I Would Die 4 U”, el tema más bailable de todo el disco en el que el cantante aparece como un auténtico Mesías, ya que en su letra habla como Dios en su primera estrofa, como Jesucristo en la segunda y como el Espíritu Santo en la tercera, transformado este último debidamente en una paloma para encajar con la canción que le antecede. De nuevo la religión marca su camino, de nuevo Prince aparece como el más grande.

La película en sí no tiene una calidad como para destacarla como tal, pero los números musicales son espectaculares. La mayoría de ellos fueron grabados en una actuación en vivo que tuvo lugar en el “First Avenue” de Mineápolis y posteriormente fueron debidamente remezcladas para que su sonido alcanzase el mejor nivel como si hubiesen sido grabadas en el estudio. El resultado fue espectacular y los números que se marca Prince en el escenario con sus inseparables en aquel momento The Revolution tienen todos un colorido y una originalidad tremendos.

Una de las más llamativas es la que viene a continuación. Se trata de la penúltima canción del álbum y es como una especie de introducción al apoteósico final que se avecina. Una canción con un marcado ritmo funky en la que todo el egocentrismo del autor se pone de manifiesto a un ritmo casi frenético.

Según el argumento de la película, el protagonista persigue lograr el amor de su amada y convertirse en una auténtica estrella del rock. La primera pretensión ya la ha conseguido y ahora queda simplemente refrendar que ese salto al estrellato también ha sido logrado. Partiendo de la base de que nos encontramos ante un largometraje autobiográfico en la persona de Prince es más que evidente que a esas alturas de su carrera él mismo ya se consideraba una estrella. Y realmente lo era.

Con una puesta en escena verdaderamente espectacular, interpretan sobre el escenario este magnífico “Baby I’m a Star”, una afirmación que nos anuncia que el final de la película se está acercando con un resultado feliz.

Partiendo de la base de que nos encontramos ante una película, el final tiene que ser apoteósico y en este sentido no defraudaría a nadie. La canción que cierra tanto el álbum como la película es la que les da título y es una de las canciones más grandes de la historia de la música moderna y, por consiguiente, la mejor composición de Prince en toda su carrera, por lo menos en lo que a mi personal opinión se refiere y me consta que son muchos los que están de acuerdo conmigo.

En un primer momento la compuso como un tema de música country de casi diez minutos de duración y no acababa de encontrar la letra que encajara con su melodía, por lo que le ofrecería a la mismísima Stevie Nicks, por la que sentía verdadera devoción, que se encargara de la letra. Cuando la cantante de Fleetwood Mac escuchó lo que él había compuesto le dijo que no era capaz de semejante labor, que se sentía desbordada y declinó el ofrecimiento.

En ese momento se encontraba en una encrucijada porque pese a que ésta iba a ser la canción que cerrara el álbum y, por consiguiente, la película, era el tema alrededor del que giraba todo lo demás. Sería el momento cuando las componentes femeninas de The Revolution saldrían al rescate. Wendy y Lisa fueron modificando su sonido dándole un aire más rockero a pesar de tratarse de una balada hasta dar cuerpo a esa descomunal canción que es “Purple Rain”, con un solo de guitarra del de Mineápolis que te pone los pelos como escarpias.

El significado de esta “lluvia púrpura” lo explicó en su día el propio autor. Se trata del color que toma el cielo cuando se mezcla su azul con el rojo de la sangre que se derrama a lo largo de la vida para conseguir todos los propósitos que uno se marca, por lo que cuando las gotas que caen del cielo son de este color es porque se ha alcanzado la meta y se han logrado todos los deseos. De nuevo nos encontramos con el Prince visionario y pseudoreligioso.

A pesar de que los magnates de Warner nunca tuvieron demasiada fe en la película, a ellos lo que verdaderamente les interesaba era la música y las ventas del disco, sus resultados en taquilla fueron espectaculares y terminó ganando incluso el Óscar a la mejor canción original, categoría que hoy en día no existe. De manera inmediata se convirtió en una película icónica y significó el definitivo lanzamiento de Prince al estrellato más absoluto.

Está claro que existe un antes y un después tras “Purple Rain” en la carrera del de Minesota y no cabe ninguna duda de que encontrar una banda sonora con una calidad tan grande como ésta es tarea casi imposible. Lo que muchos interpretaron como un simple delirio de grandeza y un capricho se teminaría convirtiendo en una tremenda genialidad.

LISTA DE LOS AÑOS 80

LA GRAMINOLA – NÚMERO 67 – 7 DE MARZO DE 2019

Tras disfrutar de la descomunal música que nos ha traído el póster central de “La GramInola” del día de hoy, vamos a retomar ya el repaso a las listas de otras épocas y para ello nos situamos en el 5 de marzo de 1989, momento en el que se producían tres nuevas entradas todas ellas protagonizadas por artistas de merecido prestigio. Empezaremos con la que corre a cargo de una de las mejores bandas de la historia del pop de nuestro país que estaban de despedida.

Antonio Vega y Nacho García Vega además de compartir lazos familiares, eran primos, compartían una tremenda pasión por la música y un gran talento a la hora de componer grandes canciones. Juntos dieron cuerpo a un grupo indispensable para entender el pop español y que nos regaló durante su andadura juntos grandísimos momentos. Como todos sabéis me estoy refiriendo a Nacha Pop.

Su trayectoria fue impecable. Comenzaron en el año 1980 y su presentación fue apoteósica ya que fueron teloneros de The Ramones en la Plaza de Toros de Vista Alegre en Madrid, ofreciendo una actuación que llamó poderosamente la atención tanto del público asistente como de los críticos especializados, convirtiéndose a partir de ese momento en uno de los grupos españoles más admirados y elogiados.

Lamentablemente, todos sabemos que el talento de Antonio Vega era directamente proporcional a su inconsciencia y su incursión en el mundo de las drogas acabaría llevándoselo por delante algunos años después como todos habían vaticinado. La convivencia dentro del grupo fue muy complicada por este motivo y el enfrentamiento con su primo Nacho, que intentaba por todos los medios apartarle del mal camino, acabaría también traumáticamente.

En el año 1988 publicaban por sorpresa un álbum grabado en directo en la sala “Jácara” de Madrid que obtendría unos resultados de ventas espectaculares. Muchos suspecharon que podría esconderse una desagradable noticia detrás de este álbum y pocas semanas después se confirmarían esas sospechas. El grupo anunciaba su disolución y de esta manera desaparecía una de las mejores bandas que jamas haya dado el pop español.

Entre las canciones que se incluían en este álbum grabado en vivo se incluía la que sería publicada como sencillo promocional. Un tema titulado “Nadie Puede Parar” que permanecería en lista durante 20 semanas para alcanzar el top 21.

Evidentemente, la canción que acabamos de disfrutar de Nacha Pop fue su última presencia en nuestra lista, algo que sucede también con la segunda entrada que se producía en la lista que se estrenaba aquel 5 de marzo de 1989. Uno de los artistas más prolíficos en aquellos años por estas lides que iba perdiendo fuelle y su carrera comercialmente hablando empezaría a retroceder.

Estoy hablando de Rick Atsley que de la mano de los productores de moda Stock, Atiken & Waterman seguía colocando sus sencillos en los primeros puestos de las listas de éxito de todo el mundo poniéndonos a bailar con su ritmo y esa potente y llamativa voz que siempre ha tenido.

La última aportación que Astley haría a nuestra lista sería “Take Me To Your Heart”, una despedida por todo lo alto ya que nos acompañaría durante 50 semanas y ocuparía alguna de ellas el número 1. Buenos recuerdos.

Cerramos el repaso a la lista graminoleña que se estrenaba el 5 de marzo de 1989 con la tercera entrada de ese día, que llega de la mano de otro de los grupos más importantes del momento y que s encontraba en un momento espléndido de su carrera. Se trata de Pet Shop Boys que situaban en la lista otro de los sencillos extraidos de ese magnífico álbum que fue “Introspectve”.

Como sucedió con todos los sencillos que se fueron publicando de este álbum, la versión que salió al mercado del que vamos a disfrutar a continuación fue distinta de la que se incluía en el larga duración ya que todas las composiciones que lo integraban superaban los siete minutos de duración, algo que dificultaba su emisión en las emisoras de radio. De esta manera lograron que muchos de sus seguidores que compraron el álbum también fueran haciéndose con los sencillos habida cuenta de que eran versiones diferentes.

Además, en esta ocasión mostraron una acertada innovación ya que iba a ser la primera vez en su carrera en la que iban a introducir arreglos orquestales en una de sus composiciones, efecto que le daría un toque muy especial a la música que presentaba este “Left to my Own Devices”, con el que permanecerían en nuestra lista durante 33 semanas para alcanzar el puesto 8 como mejor registro.

LISTA DE LOS AÑOS 90

LA GRAMINOLA – NÚMERO 67 – 7 DE MARZO DE 2019

Continuamos con el recorrido por las listas graminoleñas de siempre y nos situamos a continuación en la que se estrenaba el 7 de marzo de 1999 que presentaba una única entrada protagonizada por una artista británica que tocó la cima de su carrera en aquella época para terminar desapareciendo de la circulación casi de manera inmediata. Hace apenas un mes y medio que os hablé de ella porque ya había colocado en lista uno de sus temas más representativos.

Se trata de Des’Ree quien dio sus primeros pasos en el mundo de la música teloneando a los mismísimos Simply Red y que se hizo popular por su colaboración con Terence Trent D’Arvy en su tema “Delicate”, algo que le llevaría a grabar un primer álbum que pasó bastante desapercibido y lograr un gran éxito con el segundo, de título “I Ain’t Movin’”.

De este álbum se extrajeron sus canciones de mayor éxito entre las que se encuentra “You Gotta Be”, una de las composiciones en las que muestra su registro más grave, demostrando su gran versatilidad vocal. Un tema que pocos años después sería utilizado en una campaña publicitaria retomando de algún modo actualidad. En nuestra lista permaneció 25 semanas para alcanzar el top 15.

LISTA DEL NUEVO MILENIO

LA GRAMINOLA – NÚMERO 67 – 7 DE MARZO DE 2019

Vamos ya a finalizar el repaso a las listas graminoleñas de otras épocas y lo hacemos con la que se estrenaba el 1 de marzo de 2009 que nos traía tres nuevas entradas, dos de ellas protagonizadas por dos grandísimos grupos que nos traen dos grandísimas canciones, y la última por una de las reinas del pop de nuestros tiempos. Como hay tajo vamos a por ellas sin más dilación.

Para empezar vamos con todo un lujo y no lo digo solamente porque se trate de una gran canción y venga de la mano de un grupo espectacular sino también porque es la única presencia de esta banda en nuestra lista a través de los años. Es lo que tiene el ránking de “La Gramininola” sobre todo desde que iniciamos el nuevo siglo, que grandes canciones y grandes bandas no llegan a triunfar en la lista y sin embargo música mediocre de la mano de artistas mediocres se llevan la mejor tajada. Una pena, pero disfrutemos de esta gran composición.

Los norteamericanos The Killers, con su líder Brandon Flowers a la cabeza, iniciaron su andadura en el año 2001 aunque no publicaron su primer trabajo hasta tres años más tarde. Sus dos primeros discos se sumergieron en las aguas del rock pero esta situación cambiaría con su tercer álbum en el que darían un pequeño giro hacia un sonido más pop con ciertas reminiscencias de la new wave de los 80, algo que no es de extrañar porque Flowers inició su carrera artística en un grupo de música de sintetizadores denominado Blush Response.

Este tercer disco llevaría el título de “Day & Age” y como sencillo promocional saldría al mercado un tema que sorprendería a propios y extraños con el giro que habían dado a su estilo. Una canción que venía acompañada de un llamativo videoclip y que contaba con una letra filosófica y metafórica.

Se trata de una canción que había sido compuesta un año atrás con el objeto de ser incluida en un álbum de rarezas pero que les terminó gustando tanto que decidieron reservarla para su siguiente trabajo. Un tema titulado “Human” que permanecería en lista durante 46 semanas para alcanzar el top 6.

No abandonamos los Estados Unidos para disfrutar de la segunda entrada que se producía en nuestra lista aquella semana. Una canción descomunal de un grupo que a mí particularmente me encanta, sobre todo por el talento y personalidad de su vocalista Ryan Tedder. Estoy hablando de los auténticos y genuinos OneRepublic.

La verdad es que no lo tuvieron nada fácil en sus inicios ya que a pesar de que tenían la promesa de la publicación de su primer disco en el año 2006, en el último momento su casa discográfica se echaría atrás y les dejaría en la estacada después de varios meses de duro trabajo y todas las canciones del álbum terminadas. Sin embargo, ellos nos desfallecerían y seguirían peleando poque ese primer disco viera la luz, algo que lograrían dos años después no sin un sinfín de problemas y sinsabores.

Afortunadamente, la música que se incluía en ese álbum, titulado “Dreaming Out Loud” era tan buena que el éxito terminaría sonriéndoles. La composición que colocaban en nuestra lista aquel día era una de las más destacadas del disco y a pesar de permanecer muy poco tiempo en nuestra lista es una canción extraordinaria.

Su título es “Stop and Stare”, una canción que habla de la desesperación, de lo que uno siente cuando las cosas no salen como uno desea, algo que ellos vivieron en sus propias carnes con la demora que sufrió la publicación de su primer álbum, algo que les llevaría a la bancarrota, sufriendo el propio Tedder un desaucio como consecuencia de ello. Afortunadamente el talento saldría ganando. En nuestra lista nos acompañaría una única semana en la que ocuparían el puesto 39. Su potencial es muchísimo mayor que ese.

Cerramos el repaso semanal a las listas graminoleñas de otros tiempos con la tercera y última entrada que se producía en la lista que estrenábamos el 1 de marzo de 2009. No nos movemos de los Estados Unidos ya que su protagonista es una mujer de armas tomar denominada “La Princesa del Pop” y que desde hace unos cuantos años es una de las artistas femeninas que más discos vende en todo el mundo. Estoy hablando de Britney Spears.

Tras su meteórica irrupción en el año 1999, cuando apenas contaba con 18 años de edad, había ido creciendo su popularidad de manera exponencial pero no había vuelto a lograr el número 1 en ventas en los Estados Unidos hasta la aparición a finales de 2008 de su álbum “Circus”, en gran medida gracias al primer sencillo que se publicaría de este disco, el tema que colocaba en nuestra lista aquel día y que vino acompañado de ciertos problemas.

Cuando todo estaba listo para que se procediera a la publicación del sencillo de presentación, una emisora radiofónica filtraría el mismo, algo que enojaría de manera notable tanto a la casa discográfica como a la propia Britney, motivo por el cual volvió a encerrarse en el estudio de grabación para modificar convenientemente el sonido de esta composición. Lo cierto es que esta situación no es nueva ni extraña en el mundo de la música y más en los tiempos que corren.

De esta manera, la canción pasaría a tener un toque mayor de música electrónica con la introducion adicional de algún sintetizador más y un sonido un tanto más oscuro y pesado, dando como resultado “Womanizer”, el mayor éxito de su carrera después del famoso “Oops I Did It Again” de su debut.

Aprovechando la coyuntura, se adaptaría convenientemente esta canción para convertirla en una especie de canto a la libertad de las mujeres, atacando la tiranía de algunos hombres en las relaciones con sus semejantes femeninas. Tanto música como letra encajarían en el público de nuestro país ya que en lista permanecería durante 24 semanas para alcanzar el top 20, números bastante más discretos de los logrados en su país natal donde como ya os he comentado arrasó a lo grande.

COMPARTE QUE ALGO QUEDA

Entramos ya en el terreno de las colaboraciones y esta semana todas ellas tienen el denominador común de ser canciones interpretadas en este idioma, bien por artistas procedentes de allende los mares, bien por artistas patrios, vIniendo a demostrar que para realizar duetos en español no hace falta hacer mala música como sucede en la actualidad. Para empezar nos trasladamos hasta Argentina y posteriormente regresaremos a España.

COTI & ANDRÉS CALAMARO / NADA FUE UN ERROR

LA GRAMINOLA – NÚMERO 67 – 7 DE MARZO DE 2019

Roberto Fidel Ernesto Sorokin, ahí es nada, es uno de esos casos de artistas que han ido creciendo en su carrera paso a paso siendo cocineros antes que frailes. En un primer momento realizó labores de músico de estudio. Posteriormente se convertiría en productor y arreglista y de ahí daría el paso a componer para muchos de los grandes triunfadores de la música argentina de finales de los 90. Por fin, en el año 2002 daría el paso definitivo y publicaría su primer álbum de estudio, convirtiéndose en una de las grandes revelaciones de aquel momento. Por cierto, por si alguien no lo sabe todavía, se trata de Coti.

El haber trabajado con muchos de los grandes de la música argentina en distintas facetas le granjeó un gran prestigio y por este motivo iba a debutar a lo grande con una canción en la que iba a compartir cartel con uno de los primeros cantantes con los que trabajó cuando todavía era muy joven. Se trata de uno de esos auténticos genios que para hablar de él hay que ponerse de pie. Me estoy refiriendo al grandísimo Andrés Calamaro.

Se conocieron cuando Coti trabajó como guitarrista de sesión en uno de los discos de Calamaro y posteriormente volverían a trabajar juntos con el primero realizando labores de producción en algunas de las canciones del segundo. Cuando por fin Coti tomó la decisión de saltar al otro lado de la barrera, su viejo amigo Calamaro no dudaría un instante en poner su granito de arena para que su carrera fuera un éxito y comenzara a lo grande.

Así pues, en su álbum homónimo de debut se incluiría un tema interpretado por ambos titulado “Nada Fue Un Error”, una auténtica gozada y un impulso fundamental para que Coti se convirtiera a partir de ese instante en una figura en su país y poco tiempo después lograra triunfar también a nivel internacional.

PEREZA, DAVID SUMMERS & DANI MARTÍN / PIENSO EN AQUELLA TARDE

LA GRAMINOLA – NÚMERO 67 – 7 DE MARZO DE 2019

Hay fórmulas que funcionan a la perfección mientras permanecen intactas y que sin embargo pierden parte de su esencia cuando sufren alguna variación o simplemente se dividen en dos. Esto es lo que en mi modesta opinión ha sucedido con uno de los dúos más interesantes de nuestra música que mientras permanecieron unidos nos ofrecieron momentos excepcionales y que cuando decidieron sus dos componentes iniciar sus carreras en solitario, aún haciendo muy buenas canciones, su calidad está un tanto por debajo a las que nos regalaban con la química que respiraban unidos.

Rubén Pozo y José Miguel Cornejo “Leiva” dieron cuerpo a ese espectacular dúo que fueron Pereza, aunque no hay que olvidar que en sus primeros tiempos eran un trío y estaban acompañados por el batería “Tuli”. Después de baquetearse debidamente en locales nocturnos e ir creciendo poco a poco fueron abriéndose paso en el mundo de la música, llegando su momento culminante en el año 2003 con la aparición en el mercado de un disco titulado “Algo Para Cantar”.

Dentro de este álbum se incluía un tema que llamaría la atención del público en su versión original pero del que harían una nueva versión con un sonido más acústico y acompañados de dos de los vocalistas nacionales más reconocibles de nuestra música con los que ya habían trabajado de un modo u otro con anterioridad y con los que habían entablado una profunda amistad. El resultado de esta nueva versión sería espectacular y podría decirse que marcaría un antes y un después dentro de su carrera.

Sus dos grandes colaboradores serían, David Summers, al que conocieron con motivo de la grabación de ún álbum tributo a Hombres G, y Dani Martín, con el que conectaron de una manera apreciable cuando en sus primeros momentos fueron teloneros de El Canto del Loco durante unos cuantos meses. Uniendo sus respectivos talentos nos dejarían como resultado la versión acústica de “Pienso en Aquella Tarde”, una auténtica joya.

Queda bien claro que aquí en nuestro país nuestros artistas también saben hacer colaboraciones multitudinarias. Eso sí, los resultados son infinitamente mejores que los que nos ofrecen nuestros “amigos reguetoneros”.

LOS RODRÍGUEZ & COQUE MALLA / MUCHO MEJOR

LA GRAMINOLA – NÚMERO 67 – 7 DE MARZO DE 2019

Si la primera colaboración de esta semana nos llegaba desde Argentina y la segunda desde nuestro país, la tercera no podía ser otra cosa que una mezcla de artistas de ambos países. Un grupo excepcional procedente del país sudamericano aunque considerado prácticamente español, unía sus fuerzas en el año 1995 con el vocalista de uno de los grupos más auténticos del pop español. El resultado fue una espectacular y veraniega canción que sonó hasta la saciedad en el verano de aquel año, más si cabe que fue elegida como sintonía de una cadena televisiva para presentar su programación veraniega.

Cuando Tequila llegó a su fin Julián Infante no supo quedarse quieto y de inmediato buscó el modo de formar una nueva banda. Para ello reclutaría para la causa a otro de los miembros de este maravilloso grupo, Ariel Rot, quien desde Argentina contactaría con uno de los artistas más talentosos de aquel país como es Andrés Calamaro, que como vemos hoy repite en esta sección. El grupo se completaría con German Vilella dando cuerpo definitivo a un magnífico grupo denominado Los Rodríguez.

Durante el tiempo que permanecieron juntos nos fueron ofreciendo una serie de canciones espectaculares, pero en el año 1995 decidieron poner fin a su trayectoria y emprender rumbos distintos, convirtiéndose “Palabras Más, Palabras Menos”, publicado ese mismo año, en su último disco de estudio juntos.

Dentro del mismo se incluía la canción que cierra la sección de “Comparte Que Algo Queda” de esta semana, en la que contarían con uno de los muchachos rebeldes del pop español como era en aquel momento Coque Malla, aunque lo cierto es que con el paso de los años ha ido sentando la cabeza, como todos, eso sí sin perder un ápice de su talento y creatividad.

La canción en cuestión llevaba el título de “Mucho Mejor”, aunque por su letra, por su estribillo, muchos la conocen como “Hace Calor”. Se la conozca como se la conozca demuestra bien a las claras que el pop español se encontraba en un magnífico momento.

LA ÚLTIMA DE LA GRAMINOLA

Casi sin darnos cuenta nos hemos acercado al momento de la despedida pero como siempre lo haremos a lo grande con tres nuevas canciones. El lujo de la efeméride, la contundencia de la música española y la elegancia de la novedad que os presento esta semana son un colofón de lujo a todo lo que hoy hemos disfrutado.

EFEMÉRIDE

LA GRAMINOLA – NÚMERO 67 – 7 DE MARZO DE 2019

Hoy toca recordar la salida al mercado de un disco que sin que lo supiéramos era la despedida de REM. Un grandísimo álbum que nos dejó sentimientos encontrados. Por un lado el regocijo de disfrutar de la música que contiene y por otro el amargor de saber que ya no íbamos a poder disfrutar de nuevas canciones de estos genios. Recordemos pues el momento disfrutando de uno de sus temas.

La efeméride de esta semana es muy especial ya que sirve para rememorar la publicación del que iba a ser el último disco de una descomunal banda como fueron REM. Tal día como hoy del año 2011 salía al mercado “Collapse Into Now” un grandísimo disco, como todos los que publicaron, y pocas semanas después anunciaban que habían tomado la decisión de terminar su recorrido juntos.

Estaba claro que con la marcha del grupo de Bill Berry, quien recordemos sufrió un aneurisma en plena actuación en un concierto, dolencia que le dejaría bastante tocado, significaría un fuerte golpe en la línea de flotación del grupo, pero Michael Stipe, Peter Buck y Mike Mills siguieron adelante sin que nadie pudiera sospechar que su final estaba tan próximo.

Su separación no sería traumática ni escandalosa ya que la relación que mantenían los tres era bastante cordial. Simplemente estaban cansados y saturados después de tantos años juntos y necesitaban darse un respiro e iniciar nuevos e ilusionantes proyectos. Todo muy comprensible, aunque desgraciadamente esta decisión supusiera que el mundo de la música se quedara huérfano de uno de los mejores grupos que hayamos disfrutado todos los que somos de mi generación.

En cuanto a la música que contiene “Collapse Into Now” hay que decir que es una especie de juego de equilibrio entre la música más agria y eléctrica de las primeras canciones y el sonido más acústico y acompasado de la segunda parte del álbum. El tema que os ofrezco a continuación estaría incluido entre estas últimas.

Se trata de “It Happened Today”, un tema con ciertas reminiscencias de la época de “Out of Time” o “Automatic for the People” y que va a servir para brindar nuestro particular tributo a ese álbum de despedida de la gran banda que fueron REM.

LA EDAD DE ORO DE LA MÚSICA ESPAÑOLA

LA GRAMINOLA – NÚMERO 67 – 7 DE MARZO DE 2019

Hoy la música española de la contraportada se viste de cuero y nos trae a uno de los grupos de heavy metal más auténticos de la década de los 80 en nuestro país. Con la mítica Azuzena Dorado a la cabeza nos dejaron una buena colección de canciones de rock duro como solamente ellos eran capaces de hacer. La música de Santa nos pone a tono en la despedida.

La música española de la contraportada de esta semana se sumerge en las aguas del heavy metal, estilo que no aparece demasiado por nuestras páginas y al que voy a intentar darle más cancha. Y es que si de rock duro patrio hablamos, existen una serie de grupos que nos dejaron en su momento grandes momentos, como sucede con la banda que viene a continuación, un grupo muy especial como ahora veremos.

Tras su salida de otra de las míticas bandas del heavy español como fueron Obús, el batería Fernando Sánchez y el bajo Juan Luis Serrano se embarcaron en un nuevo y ambicioso proyecto con el que seguir triunfando en el mundo de la música. Para ello le ofrecieron al por aquel entonces guitarrista de Ñu, Jero Ramiro, el puesto de guitarrista algo que éste aceptó de manera inmediata. Solamente faltaba encontrar al vocalista adecuado y en este sentido iban a innovar de una manera espectacular y clave en su carrera.

Se les ocurrió la idea de que sería un gran golpe de efecto que fuese una mujer la que realizara las funciones de vocalista de la banda, algo bastante poco habitual en los grupos de rock duro españoles. La elegida sería Azuzena Dorado (escrito con dos “z” como a ella le gustaba), quien había estado cantando con un grupo denominado Huracán pero sin apenas trascendencia. Con esta formación echaría a andar ese fantástico grupo del heavy metal español que fue Santa.

Sin embargo, pronto surgirían los primeros roces ya que Jero Ramiro quería que el grupo tuviese un aire más comercial y sus compañeros no querían renunciar a ni un solo milímetro de potencia rockera, lo que provocaría que los excomponentes de Obús se marcharan del grupo. A partir de ese momento se producirían continuas entradas y salidas entre sus miembros y un enfrentamiento total entre Jero y Azuzena pugnando por el liderazgo de la banda, algo que a medio plazo acabaría con la disolución del grupo.

De todas maneras daría tiempo a que se convirtieran en una de las bandas españolas de heavy metal más populares en la década de los 80 y lograran buenos resultados de ventas con sus dos primeros discos, gracias a canciones tan potentes interpretadas de la manera tan personal que siempre ofrecía Azuzena como esta “No Hay Piedad para los Condenados”.

Entender el rock duro español sin la figura de Jero Ramiro es labor totalmente imposible. Cierto es que siempre ha recaido sobre sus espaldas una fama de tirano y egocéntrico pero su talento tocando la guitarra y componiendo es indiscutible. Dio sus primeros pasos en un grupo denominado W.C. en el que el cantante era Ramoncín. Depués llegarían Ñu y Santa y posteriormente otra gran banda como Saratoga, sin olvidar su último proyecto llamado Santelmo. Un viejo rockero de los de antes al que todavía le queda mucha cuerda.

NOVEDAD

LA GRAMINOLA – NÚMERO 67 – 7 DE MARZO DE 2019

Un lujazo nos trae la novedad de esta semana. El veterano y siempre indispensable Vangelis dedica su último trabajo al mundo nocturno y lo hace de una manera muy original. En lo estríctamente musical nos acaricia los oídos con un disco en el que únicamente utiliza el sonido del piano para demostrar que pasen los años que pasen su música siempre será excepcional.

Despedimos el número de nuestra revista musical favorita de esta semana con una de las novedades destacadas del momento que nos llega de la mano de un grande entre los grandes. Un veterano en estas lides que muestra una y otra vez que el talento no está reñido en absoluto con la edad. Me estoy refirendo a Vangelis.

Acaba de publicar un álbum bajo el título de “Nocturne. The Piano Album” un disco que como su propio título indica está interpretado en exclusiva por un piano y en el que se incluyen algunas versiones de sus grandes clásicos y un buen puñado de nuevas composiciones, todas ellas de una calidad excepcional como ha ofrecido siempre a lo largo de su carrera.

Para promocionar las canciones del disco en el correspondiente sitio web ha utilizado una técnica original y llamativa a la que sus admiradores han respondido de manera masiva. Para ir descubriendo las nuevas canciones del álbum y poder escucharlas había que subir una fotografía de la luna y mediante un sofisticado sistema de identificación se producía el correspondiente desbloqueo. Como ya os cuento, la respuesta del público ha sido extraordinaria.

Entre las nuevas canciones yo destacaría “Nocturnal Promenade”, en la que el músico se desenvuelve con su habitual sensibilidad y nos ofrece uno de esos momentos de calma y tranquilidad que solamente él es capaz de crear con sus teclados.

De esta forma tan calmada a la par que espectacular cerramos el número de “La Graminola” de hoy hasta la próxima semana. Que no falte nadie, pasaré lista.

Hasta entonces, Graminoleños.

JUAN JOSÉ GOMARIZ


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