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La herencia Valdemar (José Luis Alemán, 2.009)

Publicado el 21 octubre 2011 por Rugoleor @rugoleor
La herencia Valdemar (José Luis Alemán, 2.009) <\/param><\/embed><\/object><\/div>";" alt="" />La herencia Valdemar (José Luis Alemán, 2.009)

Calificaciones:

Crítica: S/C Público: S/C España: S/C Rugoleor: S/C

Ficha:

Título Original: La herencia Valdemar

Director: José Luis Alemán

Guionista: José Luis Alemán

Intérpretes: Daniele Liotti, Óscar Jaenada, Laia Marull, Silvia Abascal, Rodolfo Sancho, Paul Naschy, Jesús Olmedo, Eusebio Poncela, Jimmy Barnatán, Norma Ruiz, Ana Risueño, Luis Zahera

Productores: Miguel Ángel González, Íñigo Marco

Fotografía: David Azcano

Música: Arnau Bataller

Montaje: Frank Gutiérrez

Nacionalidad: España

Año: 2.009

Duración: 100 minutos

Edad: 13 años

Género: Misterio, Suspense, Terror

Distribuidora: Universal Pictures International Spain, S. L.

Estreno: 22-01-2.010

WEB Oficial: Web Oficial de la película en España

Espectadores: 164.974

Recaudación: 1.018.723,79 €

Visitas: 0

Calificación única: S/C

Puesto / Total: 11 / 14

Sinopsis:

Luisa Llorente, una experta en la valoración de mansiones antiguas, desaparece sin dejar rastro tras recibir el encargo de ir a tasar la misteriosa mansión Valdemar. La compañía para la que trabaja contrata los servicios del detective Nicolás Tramel para que la encuentre.

Comentario:

Inspirada en la literatura gótica y con el título que alude directamente a la obra de Edgar Allan Poe, “La herencia Valdemar” transcurre en una mansión donde la tasadora de bienes Luisa desaparece. La organización para la que trabaja Luisa contrata al detective privado Tramel, quien a su vez había perdido a un amigo en las mismas circunstancias, y a la doctora Cerviá. Esta le explica a Tramel la historia trágica de los Valdemar, dueños de la vivienda a finales del siglo XIX y amantes del espiritismo.

Crítica:

27-01-2.010 – JOSU EGUREN

El caso de José Luis Alemán

Si hubiese que juzgar a José Luis Alemán por sus intenciones, “La herencia Valdemar” aprobaría con nota; y daríamos por buena su ópera prima asumiendo como valores propios del filme todo de lo que presume en el 'press-book'. Pero aquí no basta con amagar, hacen falta pruebas, o al menos un caudal mínimo de argumentos que nos permitan reconocer los mimbres de una clásica narración cinematográfica. El resultado final es pobre, y desconcertante, quizá también porque se trata de la primera parte de un díptico, aunque lo que los espectadores perciban sea el muñón gangrenado de una fantasía inacabada. Medios y ganas le sobran, no en vano debuta sin subvenciones (primer misterio), pero se excede al sobreexponer su lado más 'freak' cuando pasa por la batidora a H.P. Lovecraft, Bram Stoker, Alastair Crowley, Lizzie Borden y Edgar Allan Poe (¿por qué no Maupassant y Maachen?), en un ejercicio de estilo, un tanto cutre, que recuerda las dramatizaciones milenaristas de Iker Jiménez.

Rebobinando. La primera parte es potable, una herencia legítima de los estilemas acuñados por la Hammer, con viaje en tren, mansión tenebrosa y personajes arquetípicos que recuerdan una época en la que el terror se cocinaba a fuego lento, pero una vez reducidos los ingredientes del potaje místico la trama se desfonda, pide a gritos un desenlace, o al menos que se resuelva en corto, y a modo de capítulo autoconclusivo, alguna de las líneas argumentales que se desvelarán más tarde (segundo misterio).

Queda la nostalgia, el amor por un cine añejo que no se expresa en imágenes, y el buen hacer de un grupo de artesanos que subrayan la teatralidad de la puesta en escena. Paul Naschy contamina con sus modos a un reparto propenso al amaneramiento, mal dirigido, falto de química y descompensado. En resumen, Alemán ha querido dirigir en trance guiado por el espíritu de Terence Fisher, sin saber que el cine no entiende de escrituras automáticas (tercer misterio).


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