Síndrome
poco frecuente caracterizado por episodios recurrentes de sinovitis
benigna, con una periodicidad fija que varía desde una a cuatro
semanas. Compromete grandes articulaciones, de modo preferentemente
monoarticular, localizándose clásicamente en rodilla. También se
ha descrito en codo, tobillo y cadera. Se inicia en un periodo amplio
que va desde la pubertad hasta los 50 años, y con igual
frecuencia para ambos sexos. La crisis afecta siempre a la misma
articulación, con una duración de dos a cuatro días. La
radiografía confirma el derrame articular y aumento de partes
blandas periarticular; pero, a pesar de una evolución prolongada, no
se evidencian erosiones óseas o pérdida de cartílago. El líquido
sinovial es normal o levemente inflamatorio, con un mínimo aumento
de polimorfonucleares. Se ha descrito remisión espontánea al cabo
de varios años de evolución, siendo más frecuente la permanencia
del cuadro; sin embargo, el pronóstico es bueno por la ausencia de
manifestaciones sistémicas durante el daño articular, que es
transitorio y no se acompaña de atrofia muscular periarticular. Su manejo es sintomático con infiltración de esteroides
locales y reposo.
Revista Salud y Bienestar
Síndrome
poco frecuente caracterizado por episodios recurrentes de sinovitis
benigna, con una periodicidad fija que varía desde una a cuatro
semanas. Compromete grandes articulaciones, de modo preferentemente
monoarticular, localizándose clásicamente en rodilla. También se
ha descrito en codo, tobillo y cadera. Se inicia en un periodo amplio
que va desde la pubertad hasta los 50 años, y con igual
frecuencia para ambos sexos. La crisis afecta siempre a la misma
articulación, con una duración de dos a cuatro días. La
radiografía confirma el derrame articular y aumento de partes
blandas periarticular; pero, a pesar de una evolución prolongada, no
se evidencian erosiones óseas o pérdida de cartílago. El líquido
sinovial es normal o levemente inflamatorio, con un mínimo aumento
de polimorfonucleares. Se ha descrito remisión espontánea al cabo
de varios años de evolución, siendo más frecuente la permanencia
del cuadro; sin embargo, el pronóstico es bueno por la ausencia de
manifestaciones sistémicas durante el daño articular, que es
transitorio y no se acompaña de atrofia muscular periarticular. Su manejo es sintomático con infiltración de esteroides
locales y reposo.
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