
Peter Brown revisitó su canónica biografía de Agustín de Hipona en una edición que incluye nuevos materiales.porAlberto Penadés23 septiembre 2026 para LETRAS LIBRES
Peter Brown, que en julio cumplió 91 años, está considerado como uno de los mayores historiadores vivos. En 1967 culminó una hazaña al alcance de pocos, escribir la biografía canónica de uno de los principales autores del canon occidental. Y uno de los más prolíficos: conocer a san Agustín como él lo hace conlleva visitar los cinco millones de palabras que dejó escritas. Escribió un volumen de 36 capítulos cortos, muy bien escrito y psicológicamente sutil. Pasaron décadas sin que nadie lo emulara en lengua inglesa. Lo revisitó en el año 2000 para añadir un ensayo crítico inmejorable y una discusión de los nuevos textos hallados desde su primera publicación.
Este es el Agustín de un historiador social. Como escribió treinta años después: “[e]ra posible contemplar un periodo completo de la historia romana tardía refractado a través de la lente de una personalidad que en sí misma parecía cambiar profundamente a lo largo de los años”. Escribir su vida le daba a Brown la oportunidad de contemplar el final del Imperio de occidente desde el interior de un sujeto.
Esto no quita importancia al libro para la historia del pensamiento, en primer lugar, porque algunas ideas fundamentales se volvían hacia aquel interior. Esta es la biografía de alguien que reflexionaba sobre la continuidad de la persona, la memoria, la debilidad de la voluntad, los límites de la razón y el peso de los hábitos y las terquerías. Un reto, porque era un pionero (le atribuimos el descubrimiento de la voluntad); pero también una ayuda, pues escribió sobre sí mismo. En segundo lugar, porque es la biografía de un religioso revolucionario y un polemista formidable: sus ideas sobre la comunidad cristiana y la Iglesia también fueron parte del devenir de su vida.
Se trata de un Agustín “sin la teología”, como dijo Henry Chadwick –profesor de teología de Oxford–, y no como crítica. Su respetada biografía del santo apareció de forma póstuma en 2009 con un bonito prólogo de Brown, que lo tuvo como maestro, y que opinaba que bien suplía la suya en materia de doctrina. La vida más reciente, la de Catherine Conybeare (2025), subraya esos asuntos que espera nuestro siglo: la africanidad de san Agustín y la influencia de las mujeres en su existencia y sus quehaceres; además de otros menos frecuentados, como el cruce de lenguas en su medio cultural.
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