Seguro que has visto la serie de HBO sobre los "chalados" hombres del SAS, pero la realidad va mucho más allá. Han pasado más de ocho décadas y hace poco ha visto la luz una de sus más increíbles andanzas: la épica fuga de un comando del SAS británico de las garras de la Gestapo nazi, tras una misión de sabotaje en la Francia ocupada.
El 15 de septiembre de 1944 comenzaba la operación Pistol, cuando la unidad del sargento Alcock, un antiguo carnicero de Yorkshire, fue lanzada en paracaídas cerca de Audviller, en la región de Alsacia-Lorena. La misión consistía en realizar acciones de sabotaje en las vías del tren y de comunicación vitales para el ejército alemán. Tras ello debían intentar reunirse con los estadounidenses que ya venían avanzando desde Normadía. La pequeña unidad de comandos de Alcock, la formaban los cabos Holden y Hannah además del soldado Lyczak.
Desde un principio no lo tuvieron fácil, no tenían transporte y el material del que disponían era escaso. Además su radio no funcionaba y una tormenta desvió al avión que los llevaba obligándoles a saltar sobre unas tierras de cultivo que carecían de protección en una zona llena de patrullas enemigas. Al menos los campesinos les ayudaron dándoles refugio mientras se organizaban para su misión.


El comando continuó huyendo por los frondosos bosques de los Vosgos para eludir a las patrullas y consiguieron ropas de civil que les dieron algunos lugareños franceses. Fieles al espíritu luchador del SAS, durante dos semanas y con muy mal tiempo, siguieron con su labor de sabotaje, mientras eludían la persecución de la Gestapo.

En el puesto de mando, Alcock aportó toda la información de que disponían de las posiciones alemanas que habían atravesado, y de las acciones de sabotaje que habían perpetrado. El equipo había causado al menos once bajas enemigas, sin que ninguno de los comandos fuera muerto o herido y aunque no fueron acciones fundamental para el desarrollo de la guerra, la operación Pistol fue exitosa al lograr la destrucción de infraestructuras ferroviarias y por la obtención de información de cierto valor para los Aliados.
Esta aventura del SAS se conoce gracias a los manuscritos de Graham, el hijo del sargento Alcock que escribió los relatos de su padre y a que conservó su archivo de guerra. Este valioso material lo compartió con el historiador Damien Lewis, que contó la historia en la cuarta entrega de su libro "SAS Great Escapes“.
Para saber más: SAS Great Escapes Four, de Damien Lewis David López Cabia Blog InfobaeIvoox
Damien Lewis
