
Mira que es fácil asomarte a la puerta de tu casa cámara en ristre y sacar una fotografía al primer autobús que pase. Estoy seguro que sea cual sea el lugar de Sevilla donde te encuentres, no tardarías más de cinco minutos en llevar a cabo con éxito dicha operación.
Imagínate en el caso de tratarse de la redacción de un periódico con tanta solera como ABC de Sevilla, con la de fotógrafos que ha de tener pastoreando los pasillos de la redacción, a la espera de una orden que los saque a la calle a ejercer su oficio.
Sin embargo, desconozco por qué extraño motivo –aunque haciendo un mínimo esfuerzo soy capaz de imaginármelo– este periódico conservador cada vez que tiene que ilustrar una noticia sobre Tussam lo hace con imágenes de los autobuses en huelga.
La foto que ilustra el post aparece decorando este artículo sin guardar absolutamente ninguna relación con la información que acompaña y quedando totalmente fuera del contexto de la misma.
Siempre he creído, y cada día estoy más convencido de ello, que existe demasiada “información subliminal”, es decir, pequeños detalles del hecho informativo, a menudo anecdóticos, que se ponen ahí, como quien no quiere la cosa, con una intención deliberada, generalmente acorde a los intereses empresariales del medio y afín a su línea editorial de forma sibilina. Este es uno de sus ejemplos más flagrantes.
ABC de Sevilla ha sido uno de los medios locales más interesados en transmitir una imagen conflictiva y beligerante de la plantilla de Tussam, como ha demostrado reiteradamente en sus muchos artículos y editoriales al respecto. La explicación a esta extraña actitud podría rellenar folios y folios de un examen de Estructura de la Información y daría para varios post que no pienso escribir.
Baste decir que algunos de sus periodistas tienen mucho que decir y explicar en el caso José Luis Alonso cuando llegue la hora de aclarar las circunstancias de su muerte en la causa penal que se abrirá más pronto que tarde. Espero que sean locuaces, como lo son cuando se ponen delante del ordenador a escribir de ciertos temas, y convenzan a su señoría de que lo que hacen es periodismo serio, porque si no a algunos se les va a poner muy cruda la cosa. Las hemerotecas no desaparecen con tanta facilidad como las palabras.
Lo de la democracia y el derecho a la información veraz de los ciudadanos lo dejamos para otro debate, que hoy hace un excesivo calor.
