
Con ocho o diez años la ilusión nos permite cabalgar hasta el rancho Shiloh, ponernos a las órdenes de Eliott Ness para acabar con el crimen organizado de la ciudad de Chicago, aliarnos con los hermanos Cartwright en una pelea a puñetazos, perdernos en el espacio con la familia Robinson, confundir a los Jackson Five con los Globbe Trotters, afrontar una misión impoble, enrolarnos en el Seaview y desgañitarnos cantando que “todo lo que necesitas es amor”, porque con esa edad todo es posible y todo está por descubrir. No pasa mucho tiempo hasta que la ilusión se desvanece y llega el conocimiento, la incomprensión y la renuncia.