Revista Cultura y Ocio

La ladrona de vestidos de Natalie Meg Evans

Publicado el 12 diciembre 2015 por Hsusurradas @HSusurradas
La ladrona de vestidos de Natalie Meg EvansLa ladrona de vestidosNatalie Meg EvansEditorial: LUMEN, Septiembre 2014ISBN:9788426401335Género: Histórico/Entreguerras
¿Vale la pena trabajar duro y convertirse en la nueva Cocó Chanel o ser la ladrona mejor vestida de París? Alix acaba de llegar al París de los años 30 y tiene lo que hay que tener: talento para la moda, empeño y ambición. «Un día, las damas envueltas en pieles de zorro vendrán a mi tienda y me suplicarán que les permita comprar mis diseños», se dice mientras despierta miradas de admiración al bajar por la Rue du Louvre, pero la realidad se impone: el mundo de la alta costura tiene sus leyes y para triunfar a veces no basta con tener un buen par de tijeras en las manos. Los timadores de poca monta pronto se dan cuenta de la habilidad de Alix para copiar patrones y estampados, y la joven a punto está de caer en el tráfico de la falsificación de prendas, defraudando a los diseñadores que más admira. Natalie Meg Evans ha puesto hilo a la aguja de su talento y nos propone un viaje con la joven Alix por las calles parisinas donde trabajaban Chanel, Lanvin y Hermès...un mundo de texturas y colores que son una auténtica tentación.

Años 30, nos ubicamos en el Paris de periodo de Entreguerras, Alix pretende superar el futuro al que parece ser predestinada como telefonista en una empresa donde apenas llega a fin de mes. Sueña con convertirse en una de las  primeras figuras de la moda parisina, es ambiciosa, está preparada gracias a todo lo que le ha enseñado sobre bordados, tejidos y puntadas su abuela, una refugiada judía que vive aterrada por el auge del nazismo en Europa. Pero los talleres de alta costura no están a su alcance y enseguida descubre lo competitivo que puede llegar a ser el mundo de la moda, así como las trampas y el interés que genera entre los competidores. Se le presenta una oportunidad de acercarse a ese mundo de glamour y riqueza pero de una manera fraudulenta, copiando los patrones y estampados de un modisto muy en boga. Alix se deja convencer de formar parte del fraude, sin embargo junto al que se convierte en un mentor, la joven descubrirá los entresijos del mundo de la moda así como la belleza de la creación, los remordimientos, la amistad y la rivalidad.
Empecé La ladrona de vestidos con muchas ganas, atraída por el contexto, el periodo histórico que retrata y la ciudad en la que transcurre la historia, sin embargo me costó meterme de lleno en la lectura. Mi buena predisposición se estancó en los primeros capítulos, hasta llegué a plantearme si seguir adelante. No conectaba con la protagonista ni con la trama en general; por suerte me propuse posponer la lectura y volví a ella semanas después sin grandes expectativas pero con la intención de tomarme mi tiempo, y fue un acierto. Si bien volví a toparme con un principio que se me hizo un poco lento, enseguida me sumergí en la vida de Alix al mismo tiempo que disfrutaba paseando de la mano de la protagonista por las calles de Paris, sus salones de moda y disfrutaba con la trama que cobraba cuerpo y me atrapaba cada vez más con la intriga que se va desarrollando junto a la historia de amor y personal de Alix.
Uno de los aspectos que más me ha gustado de La ladrona de vestidos ha sido el retrato de la ciudad de Paris. Si bien no es lo que más destaca en la novela, gracias a las breves descripciones que realiza la autora, la ciudad se convierte en un decorado atrayente que destaca las peculiaridades del París de entonces.
Los siguientes puntos a favor de La ladrona de vestidos son la trama y los personajes. La trama arranca algo lenta, al menos para mi gusto, pero si uno es tan impaciente como yo, le aconsejo tomárselo con calma y proseguir con la lectura, porque según se descubren los altibajos de la vida de Alix, más se llega a apreciar la calidad de la prosa de la autora así como los ricos matices que componen los personajes. Cada uno de ellos, ya sea la protagonista o los secundarios, resultan convincentes, reales, ni buenos ni malos, sino personas que persiguen sus propósito con mayor o menor acierto y ética en un tiempo difícil y cuando la moda empezaba a convertirse en un arte más que en el mero concepto de vestir con sus mejores galas a las mujeres más ricas de la ciudad. Finalmente uno no puede leer La ladrona de vestidos sin hablar de la moda en sí mismo, gracias a Alix somos testigo del nacimiento de una colección, los retos, los desvelos, la ilusión así como la rivalidad, la competencia o el espionaje.
La ladrona de vestidos me ha sorprendido después de mi primer contacto algo accidentado, no solo es una historia completa, bien argumentada, que mejora según se desarrolla, sino que se intuye un exhaustivo trabajo de documentación sobre el tiempo histórico que sirve de trasfondo así como en todo lo relacionado con la moda y sus entresijos, desde la elaboración de un patrón hasta el auge de lo que hoy llamamos Prêt á porté destinado a un gran público, es decir la moda más industrializada reduciendo costes y calidad. Es una de las facetas que más me ha gustado. En resumen: La ladrona de vestidos ofrece amor, intrigas, historia y moda junto a una protagonista dispuesta a todo con tal de alcanzar sus sueños.  

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