![La Larga Noche del Fin - Curtís Garland [Libros] La Larga Noche del Fin - Curtís Garland [Libros]](http://m1.paperblog.com/i/374/3748850/larga-noche-del-fin-curtis-garland-libros-L-aJpFib.jpeg)
FRAGMENTO DEL LIBRO
Las astronaves aparecieron en perfecta formación, surgiendo de la masa luminosa de polvo cósmico, allá en la distancia.
Eran como centelleantes agujas de plata rasgando el negro espacio infinito. Una serie de vehículos lanzados a velocidad de vértigo por el Cosmos, con una misión concreta en sus ocupantes:
Matar.
Eran más de diez en total. Su vuelo poseía una rara perfección, sin descomponer en momento alguno el orden de formación inicial, desplegándose en abanico con un rumbo fijo y concreto, dejando tras de sí el centelleo fugaz de sus turbinas a toda presión, proyectadas por energía capaz de hacerlas superar la velocidad misma de la luz, si ello era preciso.
En este momento no desplegaban toda su velocidad posible ni mucho menos. Habían avistado su presa y, por tanto, sabían que no debían precipitarse en absoluto. Eran infinitamente más veloces que la solitaria astronave que perseguían. Les bastaría mantener su actual ritmo de vuelo para darle caza sin problema alguno.
O para aniquilarla, como era su propósito.
Esa solitaria nave tal vez hubiese podido desplegar mayor velocidad en circunstancias normales. Pero ahora distaba mucho de estar en tal situación. Las huellas de los destrozos a bordo, eran evidentes incluso a la distancia a que navegaba la amenazadora formación plateada.
En su popa mostraba un desgarro por el que escapaba algo de humo, junto con el chisporroteo de algunos contactos rotos. Tenía abollado su fuselaje en varios puntos, y en la proa se veían manchas negruzcas, de metal calcinado, un visor agrietado, que por fortuna no había llegado a quebrarse totalmente, permitiendo que el vacío exterior se adueñara, con su gélida temperatura y su ausencia de oxígeno dentro de la nave, y algunos destrozos en su tren de aterrizaje, que colgaba lastimosamente a medias, en el vientre del vehículo espacial.
En esas condiciones, ciertamente, la solitaria astronave de forma oval no podía ir demasiado lejos en su carrera desesperada por el espacio. La muerte cierta estaba ahora a sus espaldas, en forma de ominosa presencia de naves veloces, precisas y dispuestas para el ataque destructor final.
—Lo hemos conseguido —dijo una fría voz en la nave insignia de la formación plateada—. Ahí lo tenemos ya. No tiene escapatoria posible.
Asintieron los tripulantes de la nave en silencio, sentados rígidamente ante los complicados mandos de las mismas, sin emoción humana de ningún tipo en sus rostros, pese al triunfo indudable y cercano que aquello significaba para ellos.
—Mantened la velocidad —ordenó el que hablara antes—. Con eso nos bastará para darle alcancé en poco tiempo. Me gusta la caza. Y por eso me gusta acosar a la pieza hasta el momento decisivo. Es el mayor placer de un cazador.
Y el rostro del que hablaba, se iluminó con una expresión demoníaca, de suprema felicidad.
Era un ser extraño, aunque indudablemente pertenecía a la especie humana. Un ser de pesadilla, inquietante, si alguien no habituado a su presencia hubiera podido verle allí, erguido en el puente de mando de su nave insignia, dirigiendo a sus huestes espaciales hacia su objetivo anhelado. Continua...
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